miércoles, 11 de febrero de 2009

REFLEXIONAR LAS REFLEXIONES. POR MANUEL AGUIRRE LAVARRERE

Algunos amigos de Cuba, siguiendo el legado reflexivo de Fidel Castro han emplazado
al actual Presidente Barack Obama sobre si va o no a flexionar la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Lo inquietante de estos planteamientos no lo son tanto el planteamiento mismo como el modo de enfocarlo. En ellos se claramente una tendencia parcializada de la cuestión. No hay correspondencia cuando solamente se ve una cara de la moneda y la otra, la que no conviene descubrir, queda oculta. De modo que cualquier ingenuo- que no son pocos-, pueda creer en algo tan aberrante.
El gobierno cubano exige al inquilino mayor de la Casa Blanca con menos de quince dias en el poder, que resuelva, para Cuba, lo que en cincuenta años de mandato y soledad de poder ha sifdo incapaz de resolverle a su pueblo. Por ello cabe preguntar a esos mismos que tanto se empeñan en justificar lo injustificable, algunas de las tantas preguntas que inquietan a la mayor parte de la población cubana, tan engañada siempre y tan violada en sus derechos más elementales:

¿ Podremos los cubanos tener libre acceso a la Internet?
¿Eliminará el Gobierno cubano el trato con México que expulsa a cuanto cubano llega a ese territorio en busca de libertad?
¿ Permitirá el Gobierno cubano libertad de prensa?
¿Podremos los cubanos viajar a donde nos plazca y entrar y salir del país cuando lo estimemos conveniente?
¿Dejará de ser el color negro de la piel obstáculo para trabajar en el turismo y otras entidades de mayor remuneración económica?
¿Habrá derecho a la huelga frente a las administraciones corruptas y sindicatos prostituidos como ocurre ahora mismo en la Isla?
¿Seguirá siendo el negro cubano quien lleve la peor parte frente a los tribunales de justicia y el más apaleado y vejado en las cárceles cubanas?
¿Ratificará Cuba en febrero los pactos políticos, sociales y culturales que en el 2008 había firmado y que para que sean afectivos debe ratificarlos en esta fecha además de hacerlos públicos en la Gaceta Oficial de la República y recordados por Lula en la recién finalizada Cumbre de río?
Dejará libre a los que la única arma esgrimida es el derecho a la palabra?
¿Legalizara el gobierno cubano a los grupos de oposición que han pedido ese derecho?
¿Podrán los deportistas y artistas cubanos, que dado el injusto trato recibido en la isla se han radicado en otros países entrar a Cuba sin que penda sobre ellos la humillación y el encarcelamiento?
¿Tendrán al fin los estudiantes cubanos derecho a estudios superiores en el extranjero como lo tienen los hijos de ministros y dirigentes del gobierno?
¿Por qué el derecho que tenían los comunistas antes de 1959 de crear un periódico y una emisora de radio, de estar con voz y voto en la Constituyente de 1940 y ocupar banca en el Senado de la Republica, no lo tienen hoy los que luchan por una Cuba democrática?

Estas y otras cuestiones internas son las que atañen a la población cubana, son las que duelen y quiere ver resueltas. Cuando Obama dijo que los doce millones de cubanos en la Isla no son de su interés, hizo lo correcto, quizá si hubiera dicho lo contrario ya lo estarían acusando de intromisión en los asuntos internos de Cuba.
Los doce millones de cubanos en Cuba, de su mejoramiento ciudadano y libertades civiles son problema del gobierno cubano, no de Barack Obama.