miércoles, 4 de febrero de 2009

LAS TRS BANDERAS

Si como expresó Helen Thomas-según el periódico Granma-, la salida de Busch de la Casa Blanca es para que la gente deba sentirse muy feliz, no creo que para una buena parte de la población cubana se pueda decir lo mismo con la salida de cualquiera de los que hasta este minuto y desde hace cinco décadas comandan el enramado político, social y ciudadano en Cuba. Y no porque no deseen con entusiasmo su salida con la esperanza de obtener lo que por cincuenta años de mandato absoluto les ha sido negado, y dejan a un país devastado al que costará dios y ayuda encontrar el rumbo cierto y salir adelante en el momento del cambio. Sino, porque la sombra de cualquiera de ellos, su aliento y su influencia aun seguirá cayendo de forma determinante sobre el pueblo, que más por miedo que por aprecio asiste a esta realidad, a la vez que, a los que desde siempre constituyen el gobierno de unos pocos, se verán impedidos de llevar a vías de hecho los tan ansiados y esperados cambios que prometidos agudizan por su falta en el escenario real del día a día el sufrimiento de una población que envejece a cantos después de darlo todo a favor de una ideología que lo único que ha dado es eso, promesas que siempre quedan colgadas en el aire, promesas que se olvidan toda vez que cualquier acontecimiento foráneo tiene lugar fuera de las fronteras y el interés nacional, siempre que silva de válvula de escape y justificaciones.
Por tales cosas seguimos y seguiremos, nadie sabe por cuanto tiempo más, en una espera que nunca llega, ni llegará mientras que permanezcamos dirigidos por los que ahora ostentan el poder del continuismo, sostenida por un fundamentalismo fracasado en su raíz y traidor en sus principios fundamentales en cuanto a equidad y derechos ciudadanos, a falta del altruismo pluralista que tanto merece, pide y necesita el pueblo. Continuismo que para justificar el descontento general, tiene tres poderosas banderas que dejarían sin argumento al más acucioso analista si evade centrar su estudio en la raíz misma del sistema que las provoca, las potencia y justifica: la crisis, el embargo y los ciclones.