miércoles, 18 de febrero de 2009

LA TRISTE REALIDAD DEL CUBANEO

MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)

La palpable decepción de la población cubana la ocupa la juventud, negros y blancos son el constante flujo hacia distintos grupos de oposición pacifica lo que da la medida, muchas veces sutil como el racismo que envenena a la Isla, que no están de acuerdo con el modelo de vida que a regañadientes y con miedo les ha impuesto el poder. Ellos, blancos y negros ven opacarse su futuro por absurdos caprichos de poder.
Una juventud que lo misma se le da ser con el che que como Osama Bin Laden. Lo que si no quieren ni están dispuestos a seguir es la misma esperanza que llevaron a cuesta sus padres y abuelos y muchos murieron sin que nunca les llegara. De adentro no esperan nada que los favorezca como seres humanos, de afuera lo esperan todo y hacia ahí encaminan sus esperanzas buscando horizontes más prometedores y creíbles con la realidad existente. Para lograrlo, esperan, blancos y negros , la llegada de un familiar desde el extranjero, un amigo o simplemente alguien que los ayude a salir del pataleo político cubano. Otros se prostituyen y homosexualizan por lograrlo. Es la triste realidad de una Cuba que a tocado fondo en la búsqueda de una prosperidad sin encontrarla. Es la realidad de una ciudadanía que apostó por un sistema prometedor de bienestar y justicia y que a la altura de cincuenta años de forzada permanencia en el poder, a sido incapaz, de llevar a la boca del cubano, un bistec, con plátano frito.