lunes, 1 de febrero de 2016

El negro, la política y ascensión social


Por Manuel Aguerre labarrere
( Mackandal)
La política es la herramienta de transformación social y es la única herramienta posible para transformar la sociedad. No debemos rehusar a la política, los opositores cubanos tenemos un compromiso con la sociedad y la patria que solo a través de la política y usando todos los medios inherentes a ella podemos dar al traste con la dictadura y llevar al debate las verdades ocultas de un sistema fracasado.
El retroceso de la ascensión del negro es problema de la mala política que en los últimos años ha sido implementada sin tener en cuenta los sectores vulnerables de la sociedad cubana. Es la política, la mala implementación de las políticas que hace infructuoso todo intento de mejoramiento ciudadano
Para frenar las mentiras y adulteraciones de la historia es necesaria siempre la política. La política es la herramienta de transformación económica y social y es la herramienta posible para innovar y avanzar en sociedad. Es el instrumento básico para un llamado a la conciencia individual y colectiva y la que logra los sueños de todos los estratos sociales .Bien llevada es insuperable pará estos fines.
No debemos rehusar de la política, Los opositores cubanos tienen un compromiso con la sociedad y la patria que solo a través de la política y usando todos los medios inherentes a ella se puede dar al traste con la dictadura y llevar al debate las verdades ocultas de un sistema fracasado.

Desigualdad y exclusión social


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
En el año 1976 fue que las políticas culturales y educativas en Cuba tomaron cuerpo en la Constitución y se definió la nación como un estado pluriétnico y multicultural. Desde entonces, la antropología en sus distintas ramificaciones, tales como la etnología, lo social o cultural, y los comunicadores sociales, artistas, promotores culturales, psicólogos de prestigio como la Dra., Patricia Ares, periodistas de aguda visón como José Alejando Rodríguez, sociólogos, y funcionarios han puesto a consideración del Estado sus conocimientos y sus experiencias de gestión al servicio del deseo colectivo dentro de la multietnicidad y cultura cubana. Muchos han señalado la brecha de desigualdad, tanto en el ámbito laboral como económico y educativo, donde son los afrodescendientes los más desfavorecidos desde todo punto de vista.
.Este fenómeno, ya visualizado en el Parlamento, sin que hasta el momento se hayan implementado las acciones afirmativas necesarias para la eliminación o disminución de las manifestaciones racistas, pone en evidencia el alto nivel de prejuicio presente en muchos de los parlamentarios cubanos, sean civiles o militares. En ellos la idea de que el negro debe conformarse con lo que le den sin derecho al reclamo, es algo acuñado desde la colonia y que se recicla hoy con mayor o menor grado de efectividad.
Desde las dos últimas décadas del siglo pasado, los temas relacionados con la identidad, la memoria histórica, la cultura o la etnicidad han adquirido relevancia como nunca antes en la historia de Cuba, puesto que dichos habían sido desdeñados particularmente por las ciencias políticas y por la ideología socialista.
La dimensión cultural o étnica del conflicto era considerada como una variable menor, puesto que hasta entonces el paradigma del análisis enarbolaba la ausencia del Estado como doctrina fundamental del examen político nacional. Sin embargo hoy, los asuntos étnicos y culturales se han convertido en puntos imprescindibles cuando se trata de analizar la cuestión racial sin que hasta el momento se hayan creado leyes y decretos que legislen la educación y la cultura en nuestro país en cuanto al tema racial y los racismos.
Si bien la ley no obliga a nadie a dejar de ser racista, impone derechos y obligaciones que tienen los legisladores para que un grupo étnico deje de ser marginado.
A solo a treinta y ocho años de constituida la República, la Constitución de 1940 dio pasos positivos en contra de la discriminación racial.
Para algunos activistas el tema racial se ha convertido en un modo de vida, aunque se muestren como alfas y omegas de la racialidad, palabra muy de moda para las cuestiones del racismo. Su único objetivo es desacelerar la cuestión y minimizar sus efectos nocivos a fin de que no cunda el pánico.
El prejuicio está tan presente que para combatirlo estamos obligados a usar la palabra racismo.
Los que están en esa línea, más bien de modo oficialista y por mandato, para justificar sin hacer nada el dinero que se les paga,
como Araac, el proyecto Aponte de la UNEAC, como en sus tiempos Color cubano con Gisela Arandia como voz prima, son personas que no tienen una conciencia racial y están sujetos a cánones y mandatos políticos verdaderamente vergonzosos a los que se someten como tíos Tom.
No pasa igual con los activistas independientes, que defienden la unidad racial de la nación. Son marginados y calificados como mercenarios, apátridas, contrarrevolucionarios, negros mal agradecidos y blancos sucios, quienes tienen una clara visión de lo que se juega en el país si persisten las prácticas racistas, muchas veces toleradas o tenidas como bromas.
El Movimiento de Integración Racial “Juan Gualberto Gómez” y la Cofradía de la Negritud que preside Norberto Mesa, aunque separadas por una amplia brecha ideológica tienen la certeza que deben trabajar unidos para hacer sentir al régimen que el problema del racismo en Cuba no se resuelve por falta de voluntad política, y que es agudizado por la desigualdad y la exclusión social.
Como decía la poetisa norteamericana Emily Dickinson: “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie”.
Para Cuba actualidad: mal26755@gmail.com

lunes, 25 de enero de 2016

Literatura alternativa,


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
Desde hace años se viene realizando una creación independiente a la que merece la pena dedicarle al menos algunos párrafos, dada su importancia.
Esta creación independiente se desplaza con múltiples temáticas.
No se trata de un movimiento propiamente dicho, sino más bien de escritores que han sentido la necesidad de hallar una forma de expresión distinta a la de los creadores nucleados en la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Esta modalidad diferente de concebir la literatura lo hace de una forma mayormente contestataria, al mostrar aquellos aspectos que son difíciles de ver en la literatura oficial.
En la cuentística destacan nombres como Luis Cino, autor que recientemente presentó en Miami su libro de cuentos “Los tigres de Dire Dawa”, agotado en su totalidad durante el Festival Vista, un proyecto que trata de visibilizar a aquellos autores que no son bien vistos por el régimen de la Habana por escribir como escriben.
Juan González Febles, ganador del premio Voces de cambio en el año 2008 con el cuento “6622 de Iberia” es otro de estos destacados escritores. De su volumen de cuentos El libro de la Habana, se espera una próxima presentación en Miami, con presencia de su autor.
Otro de los autores es Ángel Santisteban Prats, ganador de varios premios, entre los que destacan el Alejo Carpentier en 1986 con Los hijos que nadie quiso, el premio César Galeano en 1999, finalista del Juan Rulfo que convoca cada año Radio Francia Internacional, y el premio Casa de las Américas en 2006 con su libro de cuentos Dichosos los que lloran. Ángel Santisteban fue merecedor del premio Franz Kafka de novela con El verano en que dios dormía. Es sin duda uno de los escritores más destacados dentro de la literatura alternativa, aunque por un tiempo militó en las filas del oficialismo literario. Con “Los hijos que nadie quiso” ganó el premio UNEAC en 1995.
Frank Correa y Tania Díaz Castro, el primero como narrador y la segunda como poeta de finos y arraigados versos, son dos de los escritores independientes que dan vida a esta modalidad surgida espontáneamente y por mandato de la conciencia entre escritores que hacen del arte de narrar y la poesía un modo muy novedoso de contar las cosas.
Menos suerte ha logrado la poesía, donde destacan autores como Rafael Alcides y Rogelio Fabio Hurtado, ambos ganadores de importantes certámenes en distintos eventos y lo mejor que hoy pueda encontrarse en materia poética, tanto oficialista como alternativa.
Pero no siempre la lucecita del entendimiento alumbra hacia la parte más destacable de este género literario y se cometen múltiples injusticias. A veces son ignorados los buenos para destacar a los mediocres, como pasa ahora mismo con Rogelio Fabio Hurtado, un poeta de los ya casi en extinción por su magnífica forma de hacer poesía, esa que intimista o no, hace vibrar en cada palabra, en cada verso, lo cual da un sentido a la poética y una idea de lo que es un poeta frente a la página en blanco, domando las palabras más cerreras.
Valdría poner la mirada en un género poético prácticamente en desuso y tan gustado como es la poesía negra o negrista, como le suelen llamar algunos estudiosos, con sus inmensas posibilidades para la declamación, de lo cual dan testimonios famosas figuras como Luis Carbonell y Eusebia Cosme, quienes la pasearon por grandes escenarios internacionales.
Para la conservación del patrimonio cultural cubano, bien se podrían publicar algunos textos que ahora mismo se producen en el país por escritores independientes, aunque sean bien pocos los que puedan o se atrevan a cultivarla, dado el grado de complejidad que conlleva, como el caso de la jitanjáfora y las onomatopeyas, y a poseer como ninguna otra modalidad poética, un alto grado de musicalidad. Ahí están los ejemplos de Regino Boti, Ramón Guirao, José Zacarías Tallet y los más destacados cultores del género, con los que alcanza un acabado perfecto: Nicolás Guillén y Emilio Ballagas.
No se puede olvidar el aval tributado por el negro a la cultura cubana. Desde un principio ha estado presente en las letras y demás manifestaciones artísticas del país, bien por referencia o físicamente.
Literatura de pensar alto, sentir hondo y hablar claro, es la que se gesta entre los escritores que han decido liberar sus sentimientos y ganas de hacer, una literatura que libera y hace pensar.
Primavera Digita 14 de enero de 2016
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lunes, 21 de diciembre de 2015

Causas de una derrota


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
Las elecciones parlamentarias efectuadas recientemente en Venezuela, donde por amplia mayoría la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvo el mayor por ciento de los votos y que será la fuerza que conducirá en adelante los destinos políticos y sociales del país, pone a la fuerza chavista en muy malas condiciones. Esto sucede al comprobarse que el mayor por ciento de esa población sudamericana no los favorece. Así, tendrán que conformarse con pasar a la oposición respaldados por algo más de cuatro millones de ciudadanos.
El chavismo no está muerto aun, un Parlamento de mayoría opositora, pondrá en jaque a la revolución bolivariana al estar respaldado por amplios poderes que podrían gestionar su rápido deceso.
Esta derrota del chavismo, más que a convenios que podría haber firmado la MUD con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y otras fuerzas externas opuestas al gobierno de Caracas, se debe fundamentalmente a errores internos dentro de las fuerzas chavistas. La corrupción, la arrogancia y el creerse dioses en la tierra les han hecho patinar en múltiples ocasiones. También, la falta de iniciativas para llenar los anaqueles de alimentos y dar un giro sustancial a la moneda, prácticamente devaluada, a pesar de los aumentos salariales que ha realizado el gobierno presidido por Nicolás Maduro.
Todo ello, unido a las aspiraciones de copiar el modelo cubano, un proyecto de país que ha demostrado su ineficacia, convertiría a Venezuela en una triste y rumiante cubalsa y esto no lo acepta la mayoría del pueblo venezolano, sea de la clase que sea y lleve el color que lleve. Cientos de venezolanos han estado en Cuba y aunque simpatizan con los cubanos, les duele comprobar de primera mano las restricciones políticas y sociales a las que ha sido sometido el pueblo. No lo quieren para ellos, aunque tengan la educación y el servicio médico gratuito. No lo quieren y no lo aceptan, por mucho que se niegue y por muchos asesores militares que les lleguen desde Cuba, para en último caso emplear la fuerza bruta.
En una democracia se gobierna con políticas que pueden ser para bien o para mal. La política es la única herramienta que puede lograr un equilibrio para implementar planes sociales que mejor puedan favorecer a la mayoría. Lo que le ha faltado al chavismo es gobernabilidad política. Se encapricharon en gobernar con lo que nunca debieron hacerlo, con la criminal ideología estalinista, cuya influencia les llegó desde la Habana.
De no cambiar el rumbo de tal gobernabilidad, de seguir paso a paso el modelo del totalitarismo castrista, este llevará a Venezuela a convertirse en otro más de lo mismo. De no pactar como buen estratega con las fuerzas opositoras, oír y aceptar sus razones, entonces podría afirmarse, que el chavismo, aunque todavía respira, ideológica y socialmente pasó a la historia.
mal26755@gmail.com

lunes, 14 de diciembre de 2015

La crisis de la inclusión racial en Cuba


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
Dijo el doctor Elías Entralgo en 1943, «No puede desconocerse que mucho se ha avanzado en las justas relaciones de las dos principales razas que forman (nuestro país)…pese a la falsa e injusta opinión de cierto sectarismo racista de algunos negros, que pretenden negar la ley del progreso; pero tampoco debe ignorarse que persisten sedimentos de inequidad en el trato entre ambas razas, debido a la torpe conducta de cierto apasionado e injusto sectarismo racista de unos blancos o la cómoda actitud aveztrúzica de otros, menos apasionada pero no menos injusta.»
Tanto factores internos como externos no siempre conocedores de la histórica problemática racial en Cuba, han querido tergiversar los avances del negro antes de 1959 y lo que había logrado este importante sector social al triunfo de la revolución castrista, que si bien es bastante poco, no es justo desconocerlo. Así también el salto que se dio en los primeros años del castrismo, pues se desconocería el sacrificio de muchos hombres y mujeres en el justo empeño de lograr una nación para todos.
El castrismo pone como únicos logros de los afrocubanos aquellos que solo han tenido espacio en su revolución.
El retroceso de la ascensión del negro, es problema de la mala política que en los últimos años ha sido implementada sin tener en cuenta los sectores vulnerables de la sociedad cubana. Es la política, la mala implementación de las políticas lo que hace infructuoso todo intento de mejoramiento ciudadano.
Si bien el progreso del negro en la etapa de 1943 dista bastante de haber resuelto el problema de la discriminación, a pesar de la ley de nacionalización del trabajo o del cincuenta por ciento, al tener en cuenta la cantidad de extranjeros que llegaban y se nacionalizaban en Cuba, la prosperidad de negros y mulatos crecía. Una verdad irrefutable con tan solo mirar estas cifras de los censos de 1907 y 1943, fecha esta ultima en que los negros constituían el 25.25 por ciento de la población total del país, que era para ese año de 4.778.583 habitantes.
Pero venia emergiendo con fuerza abrumadora después de largos años de invisibilidad social y racismos petulantes que llegan hasta nuestros días.
Profesionales de color               1907                                       1943
Abogados                                          4                                              472
Arquitectos y dibujantes                15                                               20
Dentistas                                             40                                            200
Farmacéuticos — -                        163
Ingenieros civiles y agrimensores 14                                              54
Maestros en ejercicio                         440                                        1.611
Médicos                                               3                                                316
Veterinarios                                      5                                                   142

1943
Bachilleres 1842
Comadronas 592
Doctores en pedagogía 234
Ingenieros agrónomos 17
Maestras a domicilio 157
Maestras de kindergarten 91
Maestros normalistas 2232
Optometristas 10
Empleados públicos 6886

Por ciento total de 1943.
Abogados 7.8%
Médicos 8.9%
Dentistas 15.1%
Farmacéuticos 7. 6%
Bachilleres 10.3%
Maestros normalistas 15. 3%
Empleados públicos 18.9%
Defensa (policías y soldados) 18.3%
El número de senadores, concejales provinciales, y representantes negros creció notablemente después de la Constitución de 1940.Fueron elegidos en Santiago de Cuba, y Guantánamo alcaldes negros, y también fue un negro, aunque por primea vez, el gobernador de Santiago de Cuba, como tuvo también ésta provincia un alcalde negro.
Negros en posiciones importantes como la administración pública los hubo en Cuba antes de la revolución castrista.
No se puede negar la realidad. Quizá para los cubanos, éstos que han nacido en las dos últimas décadas del hegemonismo político del castrismo, se le pueda engatusar con cifras alteradas y material de estudio tendencioso. Pero todo el que se interese por la historia del Cuba, de progresos y retrocesos en las distintas etapas de la nación cubana respecto a los logros y desilusiones de los afrocubanos en esta isla, si realmente quiere hacer un trabajo serio, no puede desconocer la realidad. Lo demás es apasionamiento y edulcoración de un sistema, que falsifica la historia, inventa muertos y miseria, y desconoce logros anteriores, sean del color que sean.
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Fuentes, Censos de 1907 y 1943

lunes, 7 de diciembre de 2015

Inmigración y derechos


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
Dijo Confucio que como mejor se conoce al mundo es sin salir de casa. Pero a veces ocurre que hay que salir, para conocer el mundo y así viajar al fondo de otros sentimientos además del propio.
La Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respecto a la inmigración aborda un tema que por político, no deja de tocar el alma. Como se trata de inmigrantes, entonces habrá que salir de casa y volver a ella para poder sopesar las diferencias con el mundo. Conocer las razones del por qué, tantos cubanos quieren abandonar su país.
Mucho antes del llamado Periodo Especial, en Cuba ya muchos ciudadanos optaron por abandonar la patria. Camarioca y el éxodo del Mariel son vivos ejemplos de lo que este artículo manifiesta. Esto ha ido en aumento a medida que las políticas y las restricciones al derecho fueron cada vez más injustas y anti ciudadanas. Esto trajo aparejado escasez de alimentos, salarios de hambre y el incremento de la delincuencia, además de privilegios a los grupos de represión uniformados y las discriminaciones por impedimentos físicos o color de la piel.
Poco tiene que ver con esto, la llamada Ley de Ajuste Cubano o la política de «pies secos- pies mojados» que confiere a los cubanos un tratamiento privilegiado una vez que hayan pisado tierra estadounidense. Se trata todo del encierro y el maltrato psicológico sufrido bajo la tiranía en el poder.
Necesidades y deseos de inmigrar pueden haber habido en Cuba. Pero jamás se había dado un éxodo tan numeroso como este que ocurre desde que se aprobó la reforma migratoria, aprobada por vez primera, desde que se implantó el totalitarismo y la mentalidad estalinista de los dirigentes cubanos. Esa que traiciona el espíritu de patria y los ideales más sagrados gestados en la nación desde la formación de su cultura nacional.
Forzar la realidad es que los cubanos piensen que todos los atropellos que sufren los que desean emigrar, a los que en muchos casos el desespero por llegar a tierras norteamericanas les hace caer en manos de narcotraficantes y matones es culpa del Gobierno de Estados Unidos. Esto desmoraliza cualquier atisbo de razón que pudiera tener el régimen de la Habana en cuanto al tema de la emigración.
Lo desmoraliza porque sería cosa muy rara, que algún cubano con un mínimo de razonamiento y criterio propio creyera semejante barbaridad.
La preocupación del castrismo por los inmigrantes en situación de riesgo no es sincera. Lo hace para sensibilizar a la opinión pública mundial y ganar votos en las próximas discusiones sobre derechos humanos en la ONU.
De no ser así, y viendo como los jóvenes abandonan como bandadas de aves el país, poco le importaría, porque la realidad a lo largo de más de cincuenta años ha demostrado que es el poder y solo el poder lo que no quieren perder. Por eso y para eso hacen cualquier cosa, inventan lo inimaginable, aun cuando ya sepan, que el tiempo que les queda es corto.
El problema es cubano y sobre políticas abusivas. Sobre sus dirigentes, que ya a estas alturas sobran, porque cuando un pueblo emigra dirigentes sobran.
Flexibilizar la cultura política cubana y encaminarla a consagrar el derecho a participar todos de ella, en sus distintos niveles. Legalizar al menos otro partido y tolerar el sagrado derecho a una oposición pacífica, son tres de las cuestiones que deben ser implementadas de inmediato para avanzar civilizadamente hacia la revisión y redacción de una nueva Constitución. Una que realmente se apegue a los conceptos de patria de Martí. Donde los ciudadanos no sean juzgados por lo que son o dejen de ser en términos ideológicos, sino en términos de cubanía y de sus proyectos para el bien común. Porque una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos.
La traición a la Patria y al legado martiano realizada por el castrismo cuya única preocupación ha sido la permanencia en el poder cueste lo que cueste. Sin que importen cárceles ni muertos por defender sus derechos, debe tener un fin. Y ese fin es ahora, para quienes están vivos y no cuando estos hayan pasado a mejor vida.
Cesen las torpezas políticas y las restricciones al derecho y cesarán los deseos de emigrar de los cubanos. En Cuba debe mandar el pueblo y no un grupúsculo viciado, egoísta y altanero.
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Metamorfosis de un proceso,


Manuel Aguirre Labarrere
(Mackandal)
Los principios con los cuales se fundó la nación cubana quedaron totalmente abolidos con la llegada al poder de Fidel Castro. Le fue imposible gobernar y mantener su régimen totalitario bajo premisas tan democráticas y con una de las mejores constituciones del mundo, que si bien muchos de sus postulados no fueron cumplidos, este era el marco propicio para hacerlos cumplir.
A pesar de haber contado con una abrumadora mayoría de simpatizantes, muchos que no habían participado en el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista quedaron con un sentimiento de culpa que quisieron sanar más tarde uniéndose al proceso castrista sin saber aun de que iba la cosa.
Fueron traicionados los sueños y quemados a fuego lento nuestros próceres en aquellos primeros años del castrismo, cuando el triunfante líder Fidel Castro, pronunció aquella frase con pespuntes hegemónicos y a todas luces totalitarias de, “elecciones para qué”. Entonces, se desmontaron símbolos y a mandarria limpia se destruyeron instituciones únicas de su tipo como el teatro Vicente Mora de Guanajay. Este sufrió la metamorfosis de centro de esparcimiento cultural a almacén de papas. Hoy pasada ya la fiebre salvaje del comunismo real, se trata de restaurarlo, sin resultados concretos.
No se tuvo en cuenta los principios por los que se luchó y se dio al traste con el batistato. El pensamiento y los conceptos de patria de José Martí fueron olvidados, aunque mucho se vociferó en su nombre cuando la atrasadísima Constitución de 1976 entró en vigor.
El Apóstol fue burlado en sus principios y traicionado por el régimen castrista. Su concepto de que siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido, más que advertir del peligro, cristalizó en la mente ambivalente del pensamiento castrista, que siguió la traición a sus conceptos en la plasmación de una constitución anti-martiana y anti-popular que no respetó para nada, aquello de que una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos. Frase dicha por Martí en elogio sincero a la Constitución de los Estados Unidos, país para el cual también tuvo grandes elogios, aunque haya discrepado con algunas de las figuras políticas de su tiempo.
Con la llegada al poder de Fidel Castro no solo se traicionaron principios de nuestros próceres. Se traicionó como nunca a los ideales y sueños de un pueblo que cansado de tanta injusticia de regímenes anteriores, no creyó nunca que le tocaría más de lo mismo, con sobredosis de inquietud y traición al bienestar y salud de sus derechos. Pudo más la ambición y ansias de poder, que la cordura y la buena voluntad.
La revolución verde como las palmas sufrió el síndrome del vitiligo al convertirse en un melón cuyas tonalidades van del verde por fuera al rojo por dentro. Tal fue siempre el deseo del alto mando de la revolución para andar a sus anchas y no respetar nada que no fuera la reiteración de patrones políticos del castrismo, algo fatal e irremediable a corto plazo.
Pero la traición ha tenido seguidores rapaces y acólitos condicionados, que ven en sí mismos la imagen del pueblo. Lo que decide el grupúsculo de poder es la razón de ser de la nación. No hay oportunidad para enfrentamientos civilizados y negativas inteligentes. Ellos son los que dictan y ordenan. No se respeta el sagrado derecho a una oposición legalizada, ni se admiten alternativas políticas como la creación de otros partidos. No se da oportunidad a los disidentes de organizarse en paz y sin miedo a golpizas propinadas por grupúsculos autorizados por el régimen y su policía. Llevan adelante la doctrina de Perón, de que, “al enemigo, ni justicia”. Al pueblo solo le toca acatar y obedecer, aunque no sea lo que apetezca. Así se traiciona a la Patria.
mal26755@gmail.com;
Teatro Vicente Mora, Guanajay