miércoles, 24 de diciembre de 2008

LA TIPOLOGÍA NEGATIVA

POR: JUAN RENÉ BETANCOURT
TEMA # 9

Cuando nos planteamos el problema de la felicidad de una clase oprimida, inmediatamente los hombres aparecen divididos en dos grandes grupos: con los que puede contarse para aquel fin y con los que no puede contarse, esto es: los positivos y los negativos. Pero a poco que ahondemos en el estudio de estos últimos, nos vamos a encontrar con que todos no son igualmente negativos, sino que se distinguen por la causa que los anima, por la forma en que se producen y por el grado de peligrosidad que poseen contra la raza. Esta distinción no es como pudiera creerse, meramente teórica, sino práctica, por cuanto resulta de gran utilidad para la conducta observable por los militantes al encontrarse con los distintos ejemplares en la calle. Por ello es necesario abordar y abordaremos el presente tema.
Concretándonos a nuestro caso, los individuos negativos pueden ser: conformistas, apáticos, charlatanes, escépticos, individualistas y envidiosos.
Conformistas: Son conformistas aquellos que como su nombre lo indica, están conformes o resignados con nuestra triste situación actual, siéndole indiferente y ajena toda gestión a favor de la raza.
Apáticos: Estos se caracterizan por estar de acuerdo con toda lucha o gestión a favor de la raza, pero no hacen ellos nada ni cooperan en forma alguna. Felicitan a los luchadores y les desean todo género de suerte, pero ellos no hacen nada porque esa suerte se haga efectiva. Son iguales a aquellos veteranos de la independencia que se pasaron la guerra maldiciendo al ejército español y gritando con todas sus fuerzas: ¡Ojalá que se mueran todos! Pero que jamás fueron a pelear; ¡son los célebres veterano de ojalá!
Charlatanes: Todo Edmundo sabe lo que es un charlatán. Se trata de un sujeto altamente irresponsable, que no tiene la menor conciencia de la relación que tiene que existir entre la palabra y la acción, entre lo que se dice y lo que se hace, y en consecuencia, toman la lucha con un entusiasmo mayor que el de todos los demás, anuncian que van a realizar maravillas y luego, llana y lisamente no hacen absolutamente nada, y sin más ni más un buen día desertan de las filas dejando de lo más desconcertados a sus compañeros.
Escépticos: Estos son los que no creen ni siquiera en la posibilidad de éxito de ninguna lucha nuestra. A cualquier plan que se le exponga pretenden encontrarle múltiples defectos, exigiéndole una perfección y previsión tales a la lucha y a los dirigentes, que de poseerlas no nos extrañaría que supieran también de antemano el resultado de los juegos de azar.
Individualistas: Son todos aquellos que pretenden librarse solos de la discriminación racial. En ellos están comprendidos lo mismo los que pretenden librarse con el titulo profesional que los que lo intentan con su capital individual, los que pretenden disolverse en el torrente blanco,(renegados étnicos), que todos aquellos que por cualquier género de fama personal crean librarse del dolor común.
Los Envidiosos: Estos son los más dañinos de todos y están integrados por todos aquellos que desean el fracasote la lucha y de sus dirigentes sólo por el hecho de no ser ellos mismos los triunfadores. Dolidos y temerosos de que otros triunfen en la materia en que ellos no pudieron triunfar, se valen de cuantos medios tengan a su alcance: la calumnia, el intelectualismo ridículo, la demagogia, etc., en su afán de hacer fracasar a la causa y a sus dirigentes.
Mientras más popular sea la doctrina y mientras más popular sea la capacidad de sus conductores, mayor saña pondrán los envidiosos en su empeño destructor. Nadie perjudica tanto a la raza como los envidiosos. Siempre luchan por destruir, no tratan de crear jamás.
Frente a esta topología negativa la conducta correcta de los militantes tiene que ser la siguiente: Si se trata de un conformista, de un apático o de un charlatán conocido, el desprecio es el arma mejor; si se trata de cualquier otro negativo, el combate sin cuartel se impone.
No podemos incluir en la topología negativa a los equivocados, pues aunque en ocasiones su acción perjudica a la raza, hay que tener en cuanta que por la rectificación pueden convertirse en buenos militantes de la lucha verdadera. Frente a ellos, la actitud de nuestros militantes tiene que ser la de convencerlos. Compañeros, la lucha la harán los elementos positivos frente a los negativos, lo más que se obtiene de estos últimos es que en el momento del triunfo se vuelvan arribistas, tratando de disfrutar de una gloria que encarnecieron, suplantando así a los luchadores verdaderos y genuinos.
Compañeros, no esperen la reeducación de los tipos negativos.