miércoles, 24 de diciembre de 2008

ARTICULOS DE JUAN RENÉ BETANCOURT

EL NEGROY LA NACIÒN CUBANA
POR: JUAN RENÈ BETANCOURT
TEMA # 3

Llamamos pueblo a todo grupo humano con un destino común por imperativo de la historia. En este grupo humano en que toda nación consiste, nos encontramos a los hombres reagrupados en estratos diversos, los cuales se corresponden con necesidades especificas y comunes a cada reagrupamiento dentro del grupo generadle la nación.
Tan pronto el hombre individual en su lucha por la vida logra identificar cierto dolor o necesidad propia como común a una parte considerable de la nación, que por motivos históricos, económicos o ambos a la vez padezca su mismo sufrimiento, adquiere inmediatamente la conciencia de clase. Pero esta conciencia no se hace efectiva hasta que ocurre un fenómeno complementario: el descubrimientote su capacidad individual para liquidar el dolor clasista.
Si pudiéramos situarnos en un lugar suficientemente alto y estratégico y desde allí dirigirle una mirada plástica a la nación, ésta se nos asemejaría a una gran máquina en la que diversos mecanismos superficialmente ajenos confluyen en el último instante en un mismo y único fin. La lucha de cada estrato o sub.-grupo, de todos los cuales la nación es continente, por realizarse y alcanzar una vida mejor, no estorba ni contradice el progreso general del pueblo en que estén enclavados, sino que por el contrario, dicho progreso puede ser deducido en función del mayor o menor desarrollo de sus clases. Es curioso el hecho de que cuando una clase de hombres no se organiza- única forma histórica de ascender- aparece en aquella visión plástica de que hablamos hace un instante, diseminada aquí y allá, como criatura parásito de los otros grupos o como una masa informe moviéndose sin brújula y sin estrella Polar. En l caso concreto de nuestro país, en el que el negro constituye aproximadamente la tercera parte de la población, su no organización ha sido y es perjudicial clasista y nacionalmente desde cualquier punto que se la considere. Vamos a referirnos a manera de ejemplo a las guerras independentistas, en torno a las cuales y en relación con los negros se ha especulado tanto, haciendo especial énfasis en los derechos que éstos conquistaron y a los que a su vez les han sido conculcados. Lo primero que tenemos que indagar es si el negro fue organizado a las guerras de independencia. Sabemos que no por tres razones: 1- Por la actitud de sus líderes[1], todos los cuales, desde Antonio Maceo hasta Juan Gualberto Gómez, coincidían en que no debía agruparse al negro como tal, ni siquiera luchar por los derechos específicos de los mismos, pues la plena felicidad, (libertad, igualdad y satisfacción de todas las necesidades) vendría, de manera automática supongo, con la libertad de Cuba. La segunda razón la encontramos en el programa mismo de aquella revolución, en el cual, amén de las referencias un tanto románticas y carentes en lo absoluto de virtualidad que Martí hizo al problema negro, no encontramos más que abstracciones y generalidades sin contenido concreto alguno, como “igualdad”, “equidad”, “derecho”, “justicia”, etc., pero en ningún momento se dijo como se harían efectivas tan bellas aspiraciones. Si el negro hubiera ido organizado a las guerras de la independencia, no cabe dudas que hubiera exigido cosas concretas, tales como confiscación de las tierras y demás bienes del enemigo y su consiguiente distribución después de la contienda, dejando perfectamente aclarado que parte habría de tocarle al alcanzar la victoria. Todo esto se hubiera reflejado como es natural en el programa de la revolución. La tercera razón es que si el negro hubiera ido organizado a la guerra organizado hubiera arribado a la paz para hacer cumplir cuanto se le había prometido.
Podríamos preguntarnos qué beneficio obtuvo el negro de la independencia de Cuba. Seguro que todo el mundo dirá que se libró de la esclavitud directa, pero tan pronto ahondamos un poco en la historia encontramos que ya la institución de la esclavitud estaba decrépita y finiquitada, por la aparición en Edmundo de factores que le eran adversos con anterioridad al instante de la guerra, lo que la hizo impopular y finalmente, por la presión de Inglaterra, clandestina.
Todo hace pensar que no podía mantenerse por mucho tiempo más, máxime cuando ya no existía siquiera en los Estados Unidos. Era imposible, aún en el caso de que los negros cubanos no hubieran ido a la guerra de independencia, que los esclavistas criollos consiguieran permiso ene. Tratado de Versalles para mantener a los negros en esclavitud, y no puede ni siquiera alegarse que en semejante caso el negro hubiera arribado a una ciudadanía de segundo o tercer orden, pues actualmente los residentes en nuestro país están alineados de la siguiente manera:

De Primera: Los blancos criollos
De Segunda: Los españoles
De Tercera: Los otros extranjeros blancos
De Cuarta: Los chinos
De Quinta: Los negros criollos
De Sexta: Los negros extranjeros



[1]Usamos en esta oportunidad el término “líder” refiriéndonos a los negros sólo con el propósito de caracterizar el concepto, aunque oportunamente en el tema intitulado “Líderes negros y líderes de los negros”, hicimos la aclaración pertinente. Tema # 1 de esta obra