miércoles, 20 de agosto de 2008

TITULO; La razón de ser
Autor Manuel Aguirre Lavarrere.
(Mackandal)
Correo electrónico: makandalmm@yahoo.com

En carta dirigida al ministro de las FAR, general de ejercito Raúl Castro Ruz, y entregada de forma personal por miedo a su extravió, donde me dieron un pequeño papel como comprobante de que la misma había sido entregada y se me aseguró que fuera cual fuere el resultado obtendría respuesta, algo que no ha ocurrido a más de ciento ochenta días de ser entregada, (el plazo fue de 60),me doy a la reflexión sobre uno de los varios encontronazos que he tenido antes y después del envío de la mencionada carta, con el jefe de Programación de la Televisión Cubana, el señor Freddy, del cual olvido el apellido, aunque no lo creo necesario para esta reflexión, pues es de conocimiento probado que a los fulleros se les entra con la manga al codo.
Este señor me ha dicho que yo quiero ser líder y que por eso estoy pasando los trabajos que paso mientras que los que han cometido la violación laboral contra mi persona, gozan de buena salud, y más rozagantes que antes en sus puestos y sin que les importe el derecho ni la miseria del prójimo.
Y claro que es así, tiene que ser así en una Cuba donde cada día es menos la importancia que cobran las leyes cuando del obrero se trata, donde los sindicarlos amarillos pululan por su respeto con apego incondicional, o condicionado, a las administraciones, y donde los canales a seguir dan la impresión de los canales de Venecia, que todos dan al mar, y son cloacas. Claro que tiene que ser así. En un país los malos duermen bien; claro que tiene que ser así, como él, si algún día cometiera o se le descubre cualquier fechoría que no ponga en peligro la imagen del Estado, puede estar seguro que nada le pasará, a no ser, quizás, una amonestación como correctivo de ciencia ficción. Y es que ese es el juego, y contra un dirigente, revolucionario, nada se puede; mucho menos si éste es un militar que venga a ocupar un puesto en una entidad civil, con sus manías de pelotón atenjó.
Pero resulta que es muy fácil insultar, vejar, calumniar y burlarse de quienes no gozamos del mismo derecho de ser escuchados, y menos el de llevar nuestras quejas a una columna de los periódicos nacionales con nuestro propio eco y decir lo que pensamos. Todo ello es muy fácil cuando se goza de tales prebendas, y de autorizo de encarcelar a seres, a los que las sagradas leyes constitucionales, no les asiste, más allá, y casi nunca, de lo que conviene ser asistido en sus beneficios; y sí prestas y dispuestas para llevarlo a prisión si osara, como ellos, darlas por olvidadas. Pero como expuse en la carta mencionada., sigo adelante, consciente, de que en la búsqueda de la razón y el derecho, no habrán fronteras ni decadencia alguna; porque el pedir la restauración de la vergüenza, la restauración de la dignidad y de los derechos a que se asisten por haber nacido, valores todos inherentes y sin distingo a todo ser humano, no pueden hacerlos flaquear la flojera y la irónica verborrea de los que serian incapaces de hacer lo mismo por falta de valor, y eso que creen tener, hombría; cuando en verdad, y gracias a los privilegios y a la segregacionismo made in Cuba que los ampara y son beneficiarios, gozan , gracias al poder que poseen, del hacer valedera la mentira y envalentonar la cobardía. Pero como dije antes, esto no hace a un hombre; la hombría consiste en el tener valor para convivir con u pensamiento diferente, en el tener valor para impartir justicia, aunque ella se vuelva contra nosotros mismos. Y en el caso de Cuba, hacer patente el anhelo del apóstol, demostrando, ante todo, de que la Ley primera de la Republica, es el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. Sólo así, tendría, si acaso, alguna razón de ser.