martes, 7 de junio de 2011

Asumir al negro desde el negro.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Cuando los afrocubanos logren asumirse como tales y tomar conciencia de su valía racial y dejen de asumir los patrones que nos vienen impuestos desde la colonia, que inculcan y sugieren lo bello, siempre impuesto desde afuera y con puntos de vista que denigran lo negro como foco negativo, y logran que nos veamos feo y rechacemos nuestros rasgos auténticos, como boca, nariz, cabello, en lugar de asumirlos con el orgullo que debe asumirse, estaríamos mejor condicionados para enfrentar el rechazo y el miedo al negro.
No están más cerca de los ideales de belleza, aquellos que desesperadamente, asumen sin mirar las consecuencias, los rasgos europeos como punto culminante del concepto de divinidad y perfección física y de inteligencia, originado por los promotores del racismo y las categorías raciales en América, que fueron precisamente los europeos, y especialmente los españoles,
No fue Estados Unidos quien trazó las líneas de las diferencias raciales entre blancos, negros y mestizos, donde ciertamente, en esta categoría del mestizaje, fueron precisamente los españoles los protagonistas principales, que olvidaron que en la prolongada guerra de la Reconquista de España, árabes e ibéricos se esclavizaban mutuamente.
En América también lo fueron, bien por deseo propio de la negra cautiva, o violada como sucedió en la mayoría de los casos por hacendados y sus descendientes. Historia que se repite en la Cuba de hoy, dada la crisis económica que atraviesa la nación, que obliga a muchas jóvenes afrocubanas, a asumir como mecanismo de autodefensa ante el rechazo y menoscabo a sus capacidades, la prostitución con extranjeros como vía de sobrevivencia.
Es precisamente el afrocubano quien debe cambiar todas las ideas y visiones negativas del negro sobre el mismo negro. De esta manera estaríamos asumiendo una posición que facilite la igualdad entre todos los componente étnico de la nación, y no caer bajo ningún concepto en un marasmo de autosegregación a todo lo que no sea negro, algo que puede resultar peligroso e irracional y nos alejaría del propósito fundamental de nuestra lucha, que es buscar la igualdad y la inclusión de todos los cubanos. Hay que estar consciente de que la lucha no es fácil, pero estamos en el camino para repensar nuestra lucha contra el racismo desde nuestra propia visión como negros. Interiorizar como bello nuestros rasgos fisiológicos y asumirlos, no por defecto, porque no lo son, sino como autenticas características de la belleza negra. Porque no hay duda de que somos bello.