miércoles, 21 de julio de 2010

NECESIDAD DE UNIRNOS

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Una oposición pacifica que crece como ocurre en Cuba, aunque en diversos movimientos y grupos independientes, cada quien halando de forma diferente pero hacia un mismo objetivo, que es el de mostrar la desvergüenza de un sistema corrupto y dictatorial, si quiere triunfar, lo primero es tomar conciencia de la necesidad de la unión entre todas las partes deseosas del cambio. Solo así se podría pasar a la acción de la protesta cívica denunciando los atropellos .Pero ya estas denuncias estarían inmersas en la protesta toda vez que se decida volcarse a las calles para mostrar el desacuerdo y acusando al régimen. De la unidad sin fuero ni protagonismo por uno u otro movimiento depende que leguemos al pueblo y a las generaciones venideras un país en plena democracia. Es en este sentido que los grupos y movimientos en lucha contra el racismo y la desigualdad social en la isla, deben conciliar aquellos intereses en los que todos se vean reflejados y dejar a un lado rencores y chismorreos tan infértiles y a la vez inquietantes que solo benefician al opresor, cuando toda la obra por hacer en beneficio del bienestar ciudadano aun espera el concurso de todos los comprometidos con el cambio. La oposición ha demostrado que tiene fuerza suficiente para presionar al régimen en aras de los derechos civiles, si la necesaria fuerza unida, anda el camino correspondiente al compromiso contraído con la conciencia. La excarcelación de todos los encanutados en los sucesos de la Primavera Negra del 2003 es un ejemplo palpable que cuando las fuerzas vivas de la oposición deciden obrar por un objetivo, difícilmente este caiga en saco roto. Este logro debe ser el incentivo que conlleve a toda la oposición a pensar, desde ya, en la necesidad de la unión y legacía de esta tendencia ciudadana. Una vez logrado se estaría en condiciones de pedir la aprobación de la circulación de un periódico o tabloide que muestre los puntos de vistas de todos los que deseamos el cambio, que sin duda sea de beneficio para toda la población. Pensar y unir las fuerzas en favor de estos postulados debe ser el siguiente paso de la oposición cubana. No dar cabida a los que desean disgregarnos a costa de un supuesto liderazgo histórico, y demostrándoles que desde un gabinete solo es posible generar ciertas ideas cuando estas van concatenadas con la colectividad. Muchos han sido los acontecimientos perdidos por la oposición debido a ciertos malentendidos que han dejado pasar el suceso idóneo para detonar la acción cívica y hacer conciencia a la ciudadanía de la necesidad del cambio. Es de Cuba y desde Cuba, sin que importen los riesgos, y sin miedo ni protagonismo, que puede la sociedad civil cubana forzar al régimen para que piense definitivamente en los cambios que ya se hacen imprescindibles en la Isla. Ya no se trata de una oposición desconocida. Ahora tendrán que tomarla en cuenta.