miércoles, 16 de junio de 2010

JUSTO DERECHO. ¿Y EL NEGRO QUÉ?

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Mariela Castro Espín, máxima impulsora por los derechos de los homosexuales , algo muy justo y un esfuerzo plausible en una Cuba donde por décadas ser diferente era sinónimo de exclusión social, bajo un régimen que al margen de proclamar la igualdad y el derecho de la mujer se mostraba machista y prepotente reservando un GULAG caribeño bajo el nombre de Unidad Militar de Ayuda a la Producción ( UMAP), donde fueron a dar con sus huesos muchos de los que hoy son figuras publicas y enorgullecen al país en diferentes esferas de la vida cubana después de ser humillados y excluidos.
Lástima que esta perseverancia en el derecho de un segmento importante y creciente de la sociedad cubana no llegue también y con el mismo ahínco a los afrodescendientes cubanos siendo ella una de las más influyentes personalidades en la Comisión que fundada recientemente en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), dice abogar contra el racismo y la discriminación. ¿Será acaso por un problema mayoritario de blancas y blancos con conducta sexual diferente?
Si importante es llevar a debate y dar al homosexual sus derechos como legítimos integrantes de la sociedad cubana, no menos justo seria reconocer el derecho de los afrocubanos que en abrumadora mayoría poblacional siguen excluidos en muchos sectores dela vida social.
Siendo descendiente en primer grado de consanguinidad de los que en Cuba lo pueden todo, bien podría la psicóloga y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), promover un decreto-Ley que permita una revisión en cuanto a la vida del negro en Cuba. Y que permita que este grupo étnico adquiera los derechos a los que por tantos años se ha visto excluido. Ella, como quizás nadie en el grupo de poder cubano tiene la posibilidad de presionar, de quererlo, en torno a esta situación tan vergonzosa para cualquier país que se precie de culto y consecuente con los reclamos de sus connacionales. Y como ocurre ahora con los homosexuales, hacer propuestas legislativas para aunar voluntades-que sí las hay-, para llevar al corazón del Parlamento una contundente propuesta.
Pero hasta el momento y acorde a la realidad, parece más urgente legalizar el apareamiento de maricas y lesbianas, que legislar en base al mejoramiento de la vida del negro en Cuba