miércoles, 30 de junio de 2010

EL ENVIADO

manuel aguirre lavarrere
(Mackandal)
Ante la avalancha de criticas y condenas que de forma internacional desmienten al régimen de la habana, se decide jugar una de sus más preferidas y privilegiadas cartas. Lo hace desde la cultura, ¿ el enviado? Silvio Rodríguez, famoso cantautor cubano de fama internacional y con mucho dinero, por cierto muy bien ganado a fuerza de talento y perseverancia. Nadie lo duda ni seriamos honestos en apuntar lo contrario. Pero de una posición acomodaticia y con la barriga llena, pide ahora entre canción y canción pide al flamante Presidente Obama la liberación de cinco cubanos presos en los Estados Unidos acusados de espionaje con pasarela de terrorismo donde cayó también la norteamericana de origen puertorriqueño Ana Belén Monte condenada a veinticinco años de prisión por poner en peligro de zafarrancho de combate la seguridad de su país, que privilegiada por el alto cargo que ocupaba en el pentágono se dio a la tarea de espiar para Cuba. Pero de ella nada se habla de Cuba para adentro ni el trovador cubano pide su excarcelación. Todo se oculta. Pero el mundo, a pesar de tantos ingenuos e imbéciles que posee no es ciego ni se puede drogar todo el tiempo a las personas con el papel de inocente. Es altamente dudoso que durante cincuenta años Cuba siempre sea la victima de los enfrentamientos con el vecino del norte. Nada. La gatica maría ramos que tira la piedra y esconde la mano. Pero esta vez fue una mano muy larga y con muchos tentáculos para que ojo alguno no la divisara. En Nueva York, mientras el trovador cantaba tratando de sensibilizar al público con su objetivo, por supuesto muy bien diseñado, manos de dioses levantaban frente a el la foto de Orlando Zapata Tamayo, muerto recientemente tras una prolongada huelga de hambre a favor de sus derechos y luego de recibir varias palizas en prisión por su posición contestataria.
Es lamentable. Silvio Rodríguez, que tanto a criticado a las distintas administraciones norteamericanas, fue una de las más ardorosas figuras que firmaron la carta para llevar al pelotón de fusilamiento a tres jóvenes de raza negra en el 2003 cuyo único y mayor delito fue el de querer vivir en liberad. Pero en este mismo momento, n el que el enviado del régimen cubano canta en distintas ciudades de Estados Unidos, con voz angulosa y la conciencia tinta en sangre. Otros artistas cubanos residentes en ese país han pedido permiso para venir a cantar a Cuba sin que hasta el momento ninguno lo haya logrado. Estoy seguro que de poder hacerlo, harían otro tanto, y no dudo ni un momento que pedirían la libertad de las varias decenas de periodistas independientes encarcelados en la primavera negra del 2oo3.