martes, 2 de agosto de 2011

Incertidumbre de futuro

Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Realmente no llego a explicarme por qué tantos negros y mulatos en Cuba siguen empeñados en apoyar a la llamada revolución cubana. Un régimen que ha traído, a la par de beneficios como la salud pública y la educación, no menos contratiempos para la ejecución de esas actividades y el gardeo constante contra tantos afrocubanos que forman batallones en las cárceles cubanas.
No llego a explicarme el por qué de tanta aberración ciudadana. Quizás sea el miedo a un cambio en la Isla, en que el afrocubano siga desplazado, o más desplazado aun. Algo que no creo posible después de vivir tantos años bajo el garrote del totalitarismo, tras una cortina de mentiras y promesas.
Puede que este temor al cambio conlleve a seguir en el desasosiego de perder lo que nunca se ha tenido, pero que muchos creen tener: la libertad.
Por supuesto, esta creencia en negros y mulatos es cada vez menor. Se han convencido que a los dirigentes cubanos no les interesa el destino y mejoramiento de la población negra de Cuba, a no ser para utilizarlos como carne de cañón para el ejército.
Para ello, inculcaron el terror psicológico del Ku Klux Klan y los perros negreros en los Estados Unidos, país que el gobierno de Cuba considera su principal enemigo por caprichos de un Fidel Castro, que encontró resonancia y seguimiento en otros dirigentes.
Mientras que países como Argentina, Perú y Brasil, por ser los más representativos en el avance de la equidad ciudadana, dan muestra de voluntad política transparente, Cuba retrocede de modo vergonzoso, tanto económica como políticamente, aferrada a un sistema que ya dijo que no es compatible con las ansias de democracia y libertades ciudadanas.
En Cuba, el negro y el mestizo, llevan el peso del descrédito patrio como ejemplos de seres marginales. Así, son fustigados como seres humanos y obligados a la obediencia incondicional.
Estas son algunas de las razones que me inquietan, tanto por el decadente estado demográfico del país como por la vida de servidumbre y la anulación de la soberanía. Seguimos sin más remedio que esperar un milagro, del cielo, o de militares que tomen conciencia de la situación de su país y que se decidan a arriesgar su bienestar personal por la dignidad y el decoro patrio. Entonces, los que hoy comulgan con el régimen y los que rechazamos un sistema de engaños y atropellos, diremos regocijados: ¡Viva Cuba Libre!
Publicado por APLP
Jueves, 28 de Julio de 2011