jueves, 31 de marzo de 2011

La traición a la memoria histórica

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Contrario a lo que piensan algunos sobre el pensamiento político de José Martí por el uso malintencionado y tergiversación que se le ha dado a su legado, creo que Martí sigue siendo la fuente de referencia obligada para comprender el rumbo que debe tomar y tiene, la nación cubana , cuyo compromiso histórico así nos lo recomienda.
El principal anhelo martiano en el cual dice inspirarse la Constitución que rige los destinos, deberes y derechos ciudadanos desde 1976, es un insulto al pensamiento y conceptos martianos por constituir la Ley mordaza de la ciudadanía.
Es de hombres muy poco éticos tomar como referencia de sus trastiendas a nuestra más importante figura histórica para hacerle creer al pueblo que el proceso que vive el cubano de hoy se ajusta fielmente a los ideales de nuestro ilustre patricio.
Decir que fue el autor intelectual de los sucesos acaecido en el Cuartel Moncada en 1953, es no decir nada que convenza a alguien que piense, analice y saque conclusiones reales y verídicas sobre su pensamiento y acción; y sobre el bregar infructuoso de una tiranía que cercena los fundamentales derechos del hombre nacido libre y violado en cada parte de su soberanía como ser humano. Y menos justificar el unipartidismo totalitario con el que él formara en Cayo Hueso para llevar adelante, y sólo por eso, la guerra necesaria.
Nos deja claro el Apóstol, y para todos los tiempos, una hermosa sentencia que echa un balde de agua a las mentiras de la dictadura y que debe ser conocida por todos los cubanos, tanto de adentro como de la diáspora, porque es nuestra responsabilidad ciudadana poner en el lugar correcto y en el honor patrio lo que el régimen reniega, engaveta y manipula y que Martí escribió pensando en el pueblo, y para evitar los horrores políticos que vive Cuba: “Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido. ”
Deja claro su rechazo, no sólo al unipartidismo que tanto combatió, sino que desmiente una y otra vez la idea de que eso pueda ser bueno para el pueblo. Y reafirma sus ansias democráticas fuera de ambiciones personales, que como él mismo dijera, “son enemigo terrible de la grandeza de los pueblos”
Fue este concepto de ambición personal y hambre de poder ególatra, lo que llevó a un sistema que echó por tierra a una tiranía sangrienta, convertirse en la tercera y más férrea dictadura que haya sufrido y sufre el pueblo cubano, enquistado en una Constitución que viola todo vestigio de soberanía ciudadana, lo cual sentencia el apóstol, y dice: “Una Constitución es una Ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos ”
Como Cristo, nuestro Apóstol fue maltratado. Pero no murió en el año de su Centenario. Martí, como Cristo, fue llevado a la conformación del partido único donde recibió la herida de muerte. Y rematado después en la Constitución cubana de 1976 que burla su memoria y su legado histórico. Él ha sido arrancado del mundo de la democracia y llevado a la fuerza frente a los crímenes del totalitarismo.
Creo que los actuales dirigentes cubanos y los que dicen ser fieles defensores del legado martiano y que tienen la obligación de arrojar luz sobre su obra, deben visitar su panteón, arrodillarse, y pedirle perdón al Apóstol, por la traición a su legado histórico, al pueblo, y a la Patria. Entonces, podrán dormir tranquilos.

José Martí, Escenas Mexicanas, vol. 2, p.882.Edición Centenario del Apóstol, año 1953.
José Martí, Escenas Norteamericanas, Vol. 1, p. 1476. Edición Centenario del Apóstol, año 1953.