miércoles, 8 de diciembre de 2010

No hacerle el juego

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Articulo 19
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)
A veces me sorprende la posición de algunos congresistas y senadores norteamericanos respecto a sus actitudes sobre Cuba y lo fácil que el régimen de la Habana hace creíble sus nebulosas declaraciones, para que desde allá, alguien, con un coeficiente de inteligencia emocional superior, las recicle y trate que los demás se sumen a su contaminada decisión.
El ciudadano norteamericano de origen judío, Alan Gross se encuentra encarcelado en Cuba desde hace casi un año por entregar a las comunidades judías en la isla computadoras y celulares con salida satelital, situación que horroriza a la dictadura por el alcance que tienen estos equipos de alta tecnología y prohibidos en Cuba para la población, que dicho sea de paso, muestra el grado de sometimiento al que está sometido respecto al derecho del flujo de información y donde se viola uno de los más sagrados derechos del ser humano recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Sin que haya concluido la investigación de las autoridades del totalitarismo y sin que hasta el momento pese cargo formal sobre él, ya algún cerebro ´´inteligente´´ propuso canjearlo por uno de los cinco cubanos presos por espionaje en los Estados Unidos. De este modo ya lo están declarando culpable de los delitos que el régimen de la Habana pretende imputarle una vez concluidas las investigaciones.
Creo que es una manida forma de hacerle el juego a la dictadura y darle crédito a sus declaraciones, lo que conllevaría al contratista norteamericano a pasar años en las cárceles cubanas para ver si se cumple el milagro del trueque, que de ser posible, conllevaría, de seguro, a otras detenciones y acusaciones de cualquier norteamericano que ponga un pie en la isla y que a ojos vista pueda ser un infiltrado de Washington.
Dar como modelo de humanismo a los regímenes comunistas y satanizar a los Estados Unidos como la serpiente de siete cabezas es lo que siempre ha utilizado estos regímenes en cualquier lugar del mundo para fortalecer sus dictaduras y controlar la mente de sus ciudadanos mediante el miedo y la propaganda.
No estamos en momentos como para hacerle el juego a los dictámenes de la Habana. La patria de Martí y Maceo vive hoy la más inteligente y férrea dictadura que ha tenido en su historia. El descontento de la población y la poca credibilidad que tiene el próximo Congreso comunista, unido a los despidos masivos de trabajadores debido al despilfarro económico y al alto grado de corrupción administrativa, muestran sobradamente el deterioro de un sistema insustancial y corrosivo, que solo podrá salvarse si ilusos y sentimentales hombres de poder le siguen la corriente
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Articulo 19
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)
A veces me sorprende la posición de algunos congresistas y senadores norteamericanos respecto a sus actitudes sobre Cuba y lo fácil que el régimen de la Habana hace creíble sus nebulosas declaraciones, para que desde allá, alguien, con un coeficiente de inteligencia emocional superior, las recicle y trate que los demás se sumen a su contaminada decisión.
El ciudadano norteamericano de origen judío, Alan Gross se encuentra encarcelado en Cuba desde hace casi un año por entregar a las comunidades judías en la isla computadoras y celulares con salida satelital, situación que horroriza a la dictadura por el alcance que tienen estos equipos de alta tecnología y prohibidos en Cuba para la población, que dicho sea de paso, muestra el grado de sometimiento al que está sometido respecto al derecho del flujo de información y donde se viola uno de los más sagrados derechos del ser humano recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Sin que haya concluido la investigación de las autoridades del totalitarismo y sin que hasta el momento pese cargo formal sobre él, ya algún cerebro ´´inteligente´´ propuso canjearlo por uno de los cinco cubanos presos por espionaje en los Estados Unidos. De este modo ya lo están declarando culpable de los delitos que el régimen de la Habana pretende imputarle una vez concluidas las investigaciones.
Creo que es una manida forma de hacerle el juego a la dictadura y darle crédito a sus declaraciones, lo que conllevaría al contratista norteamericano a pasar años en las cárceles cubanas para ver si se cumple el milagro del trueque, que de ser posible, conllevaría, de seguro, a otras detenciones y acusaciones de cualquier norteamericano que ponga un pie en la isla y que a ojos vista pueda ser un infiltrado de Washington.
Dar como modelo de humanismo a los regímenes comunistas y satanizar a los Estados Unidos como la serpiente de siete cabezas es lo que siempre ha utilizado estos regímenes en cualquier lugar del mundo para fortalecer sus dictaduras y controlar la mente de sus ciudadanos mediante el miedo y la propaganda.
No estamos en momentos como para hacerle el juego a los dictámenes de la Habana. La patria de Martí y Maceo vive hoy la más inteligente y férrea dictadura que ha tenido en su historia. El descontento de la población y la poca credibilidad que tiene el próximo Congreso comunista, unido a los despidos masivos de trabajadores debido al despilfarro económico y al alto grado de corrupción administrativa, muestran sobradamente el deterioro de un sistema insustancial y corrosivo, que solo podrá salvarse si ilusos y sentimentales hombres de poder le siguen la corriente.