miércoles, 1 de diciembre de 2010

El mito de la belleza blanca

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)

Desde siglos se ha infundido el ya mitológico credo de la belleza blanca, subestimando otros modelos de la amalgama étnica universal. La televisión cubana apuntala este prejuicio. Lejos de reconocer en cada raza su patrón de belleza- y la negra lo tiene-, lo escamotea, y lo vuelve chota.
Siendo así, habrá que esperar que mentalidades más justas y humanas, lo reconozcan, como ya es visible en los Estados Unidos. La joven de ascendencia africana y de raza negra, Noemí Campbell, considerada la mejor modelo del mundo, pone al alcance de la opinión pública mundial, la justeza a la cual no estamos acostumbrados. Y es por ello que no hemos podido ver en pantalla, un seriado, una telenovela, o simplemente un monotemático donde el rol protagónico lo ocupe un negreo, o una actriz afrocubana. La presencia de locutores afrocubanos, es, además de ínfima, ridícula; incluso, en los programas infantiles, bastante manidos, rara vez un niño negro ha salido diciendo un bocadillo, o simplemente cantando una canción. Y es que, para la mayoría de los guionistas y directores blancos de la televisión cubana, el presentar en roles protagónicos a un actor, o familia afrocubana, constituye un tabú, como si tal raza no fuera historia y un sentimiento
Para nadie es un secreto que la inmensa mayoría de las disciplinas deportivas en Cuba, son predominio absoluto de la raza negra, y no porque nadie los haya puesto para llenar un currículo, ni a buena voluntad. Están ahí porque han demostrado ser mejores. Pero este acontecer deportivo llevado a la pantalla-exento de su ficción-, pierde su vigencia y realidad histórica, se trunca despectivamente la valía de los que han puesto por el mundo el nombre de la patria en el más alto pedestal. Tal es así, que un seriado como "Los pequeños campeones", donde todos los protagonistas son blancos, y sus familias, por supuesto lo son, no hay un solo niño negro en papel de puntería. Y pregunto: ¿­refleja esto la realidad deportiva del país? Lejos de reflejarlo, constituye una bofetada y un chantaje indignante al rostro de los deportistas afrocubanos, que analizados a la luz de la razón y el derecho, los han dejado sin historia. Doliendo más el saber que su director, persona de raza negra no supo defender los ideales y la veracidad de la disciplina beisbolera cubana. Pero, por supuesto, no faltan entre la población afrocubana, los renegados y los cruzados en el camino de la buena andanza; y como todo grupo humano, tiene, a sus tíos Tom, y sus Mayotte Capeccias.