miércoles, 15 de octubre de 2008

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Blog Makandal
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miércoles 8 de octubre de 2008
Dignidad y orgullo
Ha quedado atrás aquel día de 1619 en que fueron desembarcados en Virginia los primeros esclavos, que sometidos a tratos degradantes, privados ya de sus raíces, abrían de experimentar una experiencia que los llevó al apego de sus ancestros y a un afán de rebeldía que cuajó, de forma radical y profunda en lo que sería más tarde el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, que tomando la iniciativa de Abraham Lincoln de que una casa no puede estar dividida contra si misma siendo mitad esclavo y mitad libre, tuvo el valor y la entereza de sobreponerse a los prejuicios, y hoy, aun con sus mascaras y sombras, ha dado y continua dando la brillante luz del entendimiento, dando al mundo muestras de lo que es el querer hacer una autentica integralidad nacional.El movimiento abolicionista surgido a principios de la década de 1830, fue una entidad combativa, que sin hacer concesiones se propuso acabar con la esclavitud, teniendo como figura central a William Lloyd Garrison, un joven de Massachussets que, como todo un líder, hizo que los norteños se dieran cuenta de un mal que carcomía a toda la nación, aun cuando creían que era imposible de erradicar. Pero a Garrison se le unió la poderosa voz de Frederick Douglass, un esclavo que huyó de su amo y paralizó al público del norte como vocero de la Sociedad Antiesclavista de Massachussets, y más tarde fungiendo como director sagaz y elocuente del semanario abolicionista Northern Star.Hoy quedan pocos tíos Tom. El afroamericano está representado en todas las esferas del saber humano. Y es en este contexto que la cultura ocupa un lugar prominente para el alma y los sentimientos, para avivar recuerdos y activar las esperanzas de los muchos que hoy seguimos amando a nuestros ancestros sin albergar venganza ni rencores, sabiendo perdonar los momentos bochornosos que la historia ha puesto a nuestro paso por la vida.Porque la cultura, además nos ha servido, y sirve al afroamericano, en dos vertientes fundamentales: la música, alma eficaz para denunciar abusos cometidos contra la población negra, denuncias muy acordes con lo mejor del pensamiento norteamericano, luchando día a día por ser de la Nación una patria más justa y más humana.Y es el ragtime la primera música negra en alcanzar gran popularidad, dando a uno de sus más notables compositores como lo fue Scout Joplin[1]quien escribió dos operas en ese ritmo confiado de que resistiría la comparación con la música clásica europea. El ragtime con sus puntos de contactos con el blues, de donde provino, conjuntamente con el dixieland, el jazz, siendo la gran contribución de los afroamericanos al mundo de la música, y teniendo como una de sus características fundamentales, la improvisación.El blues tiene sus orígenes en las canciones folclóricas de África y a la religiosidad de la música cristiana. Entre las primeras grandes voces que se grabaron sobresalen las de múltiples mujeres, incluyendo a Gertrude Ma Raney[2], y a Bessie Smith[3]. (Más adelante y con un estilo de blues moderno se encuentran Muddy Waters[4]y B.B. King[5]. Pero a la medida que los músicos negros se fueron desplazando, se extendió el jazz, yendo desde el sur hacia Chicago y New York, lo que comenzó alrededor de 1920.El más influyente de los primeros músicos de jazz, lo fue el trompetista Louis Armstrong, (quien nació en New Orleáns en 1900 y murió en 1971), siendo también el primer cantante famoso de este genero, y creador del scat, recurso que consiste en utilizar la voz como instrumento. Duke Ellington,( nacido en 1899-1974), fue pianista, director de orquesta, compositor y arreglista, tuvo un enorme impacto en la composición de la música de jazz.El afroamericano ha sabido renovarse en todo lo que ha emprendido. A principios de 1940, el trompetista Dizzy Gillespie[6] y el saxofonista Charlie Parker[7], el improvisador más grande que ha dado el jazz, crean el complicado estilo bebop.El rock and roll, que tanta fama y dinero le diera a Elvis Presley[8], tiene su origen y raíz fundamental en el rhythm and blues negro y la música contry. Sobresalieron también en el rock and roll, músicos como Stevie Wonder[9] y el aclamado y mitológico Michael Jackson, nacido en 1958).Pero quizás sea en la literatura donde mejor y más cuajado esté el devenir y la impronta del afroamericano. Durante los años de 1920 surge en la comunidad afroamericana de Harlem un grupo de artistas llamado Renacimiento de Harlem, donde había poetas de la calidad y el calibre de Langston Hughes[10], Countee Cullen[11], y Claude Mckay[12]. Grupo que tuvo narradores como la novelista Zora Neale Hurston[13], quien supo combinar su don de relatista con estudios antropológicos contando vivas historias de la tradición oral afroamericana. Libros como La calabaza de Jonah, y Their Eyes Were Watching God, (Sus ojos veian a Dios), que trata sobre la vida y matrimonio de una mujer afroamericana, Hurston tuvo gran influencia en la generación de novelistas negras.Después de la II Guerra Mundial escritores afroamericanos volvieron a destacarse en la literatura de Estados Unidos, expresando su menosprecio al racismo o bien celebrando la sexualidad[14], como también uniendo la situación difícil del afroamericano con un tema, que bien les afecto, y afecta actualmente como lo es la búsqueda de la propia identidad en el mundo moderno[15].Ya en los años 50, el poeta Allen Ginsberg[16], insertado en el movimiento literario en la Costa Oeste con la Beat Generation, nombre que se refería al ritmo del jazz y a la decadencia de una sociedad agotada tras la II Guerra Mundial, influido por la poesía de Whitman, da un tono de protesta social y éxtasis visionario en un texto como Howl, que dice al comienza (Vi las mejores mentes de mi generación destrozadas por la locura…) Jack Kerouac[17], integrante también de este movimiento costeño, celebra, en su novela por capítulos On the Road, ( En el camino),el descuidado y hedonista estilo de vida de los Beats.Hoy en día mujeres afroamericanas han capturado en sentir de su raza escribiendo algunas de las mejores obras de ficción de las últimas décadas. De ellas destacan Toni Morrinson[18], autora de Beloved, con la que ganó el Premio Pulitzer, también Jazz, y Paradise, que con gran éxito de venta revelan la vida de los negros, fundamentalmente de las mujeres. Morrinson ganó, para orgullo de su pueblo y de su raza, el Premio Nobel de literatura en 1993, siendo la segunda mujer estadounidense que recibe este preciado galardón. Otra escritora de primerísimo línea y que merece ser destacada, es Alice Walker[19], autora de obras tan inolvidables como Meridiana y El Color Púrpura, con la que obtuvo el codiciado Premio Pulitzer, novela donde el extenso y universal amor da al traste con una trilogía que lleva, intrínseca en si misma, la pobreza, la discriminación racial y el machismoEra imposible imaginar aquel 1ro de diciembre de 1955, en que Rosa Parks, cansada después de una larga labor como costurera, dijo ¡No! al conductor del autobús que le ordenó cederle su asiento a un hombre blanco, que hoy, y desde hace algún tiempo, un afroamericano se encuentre de tú a tú con sus adversarios políticos en la puja por el máximo escaño de la Casa Blanca. Y ello es posible cuando hay un pueblo, un grupo, una raza que no esté dispuesta a dejarse arrebatar sus derechos, ello es posible cuando se lucha, corazón adentro, por hacer de la patria el lugar donde pueda convivir, como seres humanos, todo el componente étnico implícito en ella. Vivo ejemplo de hombradía y reflejo que contrasta, vergonzosamente, con los afrocubanos que sufriendo abusos de todo tipo no hemos pensado, siquiera, en convertirnos en panteras, no contra el blanco de a pie que sufre las mismas injusticias, sino, contra la hipocresía de un sistema repulsivo, contra la falsa transparencia y el camuflaje. Única forma de hacer valer nuestros derechos como lo que somos: Seres humanos.[1] (1868-1917)[2] (1886-1939)[3] (1900-1937).[4] (1915-1987),[5] (1925).[6] (1917-1993)[7] (1920-1955),[8] (1935-1977),[9] ( 1950[10] 1902-1967[11] 1903-1946[12] 1889-1948[13] 1903-1960[14] James Baldwin, 1924-1987, con su novela Giovanni s Room expresa su menosprecio al racismo y da cantos de loas a la sexualidad.[15] Invisible Man, de Ralph Ellison, 1914-1994, se unen la situación difícil de los afroamericanos, con la búsqueda de la propia identidad.[16] 1926-1997. Fue el portavoz de la Generación Beat[17] 1922-1969