miércoles, 22 de abril de 2009

A MODO DE RÉPLICA

Manuel Aguirrer Lavarrere
(Mackandal)
A MODO DE RÉPLICA
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)

“Perseverar en el cumplimiento del deber
y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia”
Jorge Washington

Cuando un grupo, un movimiento, o simplemente un hombre que con esfuerzo propio y sin recurso alguno es capaz de tomar conciencia de su contexto político social y llevar su causa al interés nacional llevando el sufrir y la esperanza de su pueblo a la palestra publica, enfrentando amenazas, la violación de su integridad física y las criticas de los que, quizás con más preparación académica y visión del conflicto, son incapaces de levantar su voz o de escribir un artículo para señalar los males mientras que no se les ordena desde arriba, salen criticando a los que se revelan, pelean y a cara descubierta se dan a si mismos lo que el Estado les niega y soportan las blasfemias que contra ellos se esgrimen en la prensa oficialista, por esos mismos que a la sombra del poder se saben intocables. Por esos mismos que una vez cansados de demagogias y mentiras, son los primeros en aclimatarse, de forma altruista, al pensamiento editorial capitalista. Y ellos son los traidores al oficio que dicen defender, son los arribistas, los ventajistas que, al estilo de Martín Morúa Delgado, tratan de justificar lo injustificable y como bien dijo Juan René Betancourt, no ponen mientes en calumniar, agredir, atacar, destruir y vejar a hombres que sin ambición alguna de liderazgo, son capaces de dar la cara y señalar los males de una sociedad tocada por la injusticia y la doble moral que el totalitarismo hace florecer en el hombre.

Y esto es lo que pasa ahora con los periodistas y blogueros independientes, hombres y mujeres capaces de llevar adelante un proyecto de justicia y equidad para todos los cubanos debido al deterioro que vive la patria, tienen ahora que enfrentar, sin derecho a réplica, las barbaridades periodísticas que contra ellos se publican cuya única validez es la astucia y los golpes bajos que llevan implícito para desacreditarlos ante la opinión publica nacional y extranjera.

No hablan de la corrupción administrativa que sufre el país, no hablan de la baja descendencia moral y la desvergüenza de algunos de sus dirigentes y ministros más influyentes en la cúpula de poder, no hablan de la demagogia y la pérdida de valores del socialismo en Cuba. No hablan del anticomunismo de José Martí y su rechazo al socialismo. Hablan, eso sí, para desviar el interés del pueblo, de los que no pueden hablar en radio ni escribir sus puntos de vista en la prensa nacional. Hablan de hombres y mujeres que escriben a lo macho y arriesgan familia y libertad ciudadana, condenados de por ya a la muerte cívica.

Pero la oposición en Cuba triunfará. Triunfará, porque a pesar de militar en ella elementos indignos de creencia, son más los que tienen valores y haceres para la causa común. Triunfará porque donde hay una interés colectivo y una razón el triunfo está garantizado. Triunfará porque es la sana contraparte frente a un estado de mentiras y obstrucciones al derecho. Triunfará porque estos disidentes, periodistas y blogueros, que andan en su mayoría con hambre y huecos en los zapatos, son la razón, la vergüenza y el decoro, por lo que sólo vale la pena vivir, o morir en el intento.

Y para los que, adoctrinados bajo un proceso revolucionario, tambaleante y estéril, se empeñan en mostrar la cara que no tiene y salen, para beneplácito del paternal oficialismo que los congratula con dádivas de computadoras y otros beneficios para que digan sí, con la aberrante justificación de querer mostrar un proceso sin manchas, tienen toda la razón; porque cuando algo se pudre, deja de tener manchas para convertirse en estiércol.