lunes, 4 de febrero de 2013

Lagunas en la historia.



Por: Manuel Aguirre Lavarrere
             (Mackandal)
Débase a él sólo, al esclavo, esa inmensa prosperidad material que todos admiramos.
                                                                                          Marqués de Pozos Dulces
La ausencia de investigaciones y de información verídica sobre algunos aspectos del pasado colonial y de la esclavitud de africanos y sus descendientes, fue sustituida por un conjunto de valoraciones en las cuáles los estereotipos negativos y los prejuicios han encontrado alojamiento.
En Cuba, el racismo, que es una institución ideológica, se reacomoda y encuentra un espacio fértil para brotar y desarrollarse.
Nuestra historia presenta un sin número de lagunas. Los textos escolares están plagados de desaciertos históricos sobre la historia del negro en Cuba.
Los esclavos y sus descendientes son presentados en los libros de textos como seres sumisos, incapaces de pensar ni revelarse contra su amo que lo maltrata y usa a su antojo, como un mueble. Un
ser entre humano y animal que solo sirve para trabajar.
Son pocos los cubanos que tienen un mínimo conocimiento de las luchas y sacrificios de esos negros por alcanzar un oficio que los insertara dentro de la sociedad esclavista, prejuiciosa, y a todas luces, racista, aun después que la abolición les diera la libertad.
Los tratados contra la trata de esclavos no estaban contra el racismo y el trabajo forzado que proporcionaba grandes ganancias. Fue gracias a la mano de obra esclava que entró la industrialización a Cuba. Fue el fenómeno que tuvo lugar en varios países de América que se implementó lo que se conoce como esclavo alquilado o asalariado. De este tipo de esclavo, y desde el mismo vientre de la esclavitud, surgió en Cuba una poderosa clase media negra y mestiza que vería arruinada sus aspiraciones al ser muchos de sus miembros involucrados en la llamada Conspiración de la Escalera en 1844, en la que muchos negros murieron y otros fueron privados de sus bienes.
Las relaciones raciales en nuestro país se vieron afectadas siempre por el abuso y el hostigamiento invariable contra negros y mestizos.
No fueron pocos los hijos de esclavos que por voluntad de sus amos estudiaron en el Colegio de Belén, donde se sentaban, hombro con hombro, estudiantes blancos, negros y mestizos. Pero eso no justifica la barbarie esclavista.
Millones de africanos fueron sometidos a la crueldad y el vasallaje. Se trata de una realidad histórica que debe ser del conocimiento público.
También hay que romper el silencio sobre los esclavos que ganaron su libertad en demanda contra sus amos, donde los llamados cabildos tuvieron una importancia fundamental.
Cuba no solo es uno de los pocos países que no cuenta con una ley orgánica contra el racismo y la discriminación; sino que tampoco tiene una cátedra de estudios etnorraciales. Esa dejadez, inducida casi a propósito y de manera sistemática, hace que se ensanche el racismo intencional, amplifica el imaginario colectivo de forma negativa contra los afrodescendientes y provoca lagunas en la enseñanza de la historia de Cuba.
Publicado por Primavera Digital, 24 de enero, de 2013