jueves, 9 de febrero de 2012

Atraco económico y ciudadanía

Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
De la esclavitud brotan los héroes; pero de la infructífera libertad brotan solamente los inútiles.
José Martí.



La economía siempre ha sido el punto vulnerable de los gobiernos cubanos. Sin embargo, antes de 1959 Cuba figuraba entre los países de mayor solvencia económica del continente americano, sólo superada
por algunos pocos países como Estados Unidos y Canadá. Había un despegue económico que prosperaba a pasos largos y que iba a repercutir, sin duda alguna, en el mejoramiento de la ciudadanía.
A través de las huelgas obreras, muestras de un derecho ciudadano, el proletariado cubano alcanzó varias importantes conquistas.
A pesar de que los tiburones de turno se bañaban a su antojo, la ciudadanía se iba abriendo paso.
Pero no se sopesó el problema de los afrocubanos como grupo con problemas muy específicos, necesitado de una política que hiciera hincapié en las individualidades raciales, como debió ser en su momento y como sigue sin sopesarse en la Cuba de hoy.
El crecimiento que en ocasiones ha tenido el sector financiero, según datos oficiales, no ha garantizado el mejoramiento del sector poblacional más desposeído de la nación, donde también se encuentran numerosas familias censadas como de raza blanca pero que en realidad no lo son.
Hoy, el atraco económico cuyo único responsable es el gobierno, sumado a los cientos de miles de trabajadores que han quedado sin trabajo por los despidos que no tienen en cuenta los años de servicio ni la necesidad del ciudadano, en un país donde se pretende hacerle creer al mundo las ventajas del socialismo, crean los mecanismos de exclusión para que se expanda la vagancia y el delito, ahora bajo la égida del totalitarismo. Es digno de un estudio comparativo con los años críticos de la colonia, cuando negros y mestizos llevaban, como ahora, la peor parte.
Un buen manejo de escamoteo político, con la implementación de leyes encaminadas fundamentalmente a la permanencia y fortalecimiento del régimen, frente a una ciudadanía que carente de todo lo indispensable para una subsistencia decorosa, no alcanzará mejoría alguna.
La gran mayoría de los afrocubanos saben que ganar tiempo es una maniobra que le va muy bien al régimen; pero se queda corto para resolver problemas de tal magnitud como terminar con la exclusión y el racismo, en una sociedad donde la mayoría, esa que no se tiene en cuenta, aun apuesta por cambios radicales y una digna solvencia ciudadana.

Publicado por APLP, 2 de febrero de 2012