miércoles, 9 de noviembre de 2011

Negras y mestizas en el pensamiento antirracista cubano.

Manuel Aguirre Lavarrere

(Mackandal)

Se mantuvo por muchos años un discurso oficial que decía que no existían racismo ni discriminación racial. Ahora se admite, las

mujeres negras hemos perdido tiempo.” Inés María Martiatu Terry.

De amplia visión ha sido sin duda el pensamiento de las negras y mestizas en

Cuba. Ya desde la aparición de la Revista Minerva, fundada por afrocubanas en 1938, muchas son las mujeres de raza negra que se han sensibilizado con el dolor de su raza y han manifestado su rechazo al abuso y la discriminación racial.

El académico y estudioso de la temática racial en Cuba, Tomás Fernández Robaina, sin duda uno de los más importantes y prolíferos analistas vivos sobre temática racial en la Isla, revela un buen número de mujeres afro descendientes que en distintos momentos se proyectaron contra los prejuicios y negación del negro.

Nombres como Cecilia Lara, Rosa Brioso, Calixta Hernández, Ana Hidalgo Vidal, Silvina Palacios Hernández, Oña Gómez Arabella, Carmen

Piedra, Inocencia Siveira, Cloris Tejo Hernández, y Úrsula Coímbra de Valverde (Cecilia), quien fuera redactora de la Revista Minerva, son algunos

de los nombres que dan fe de la labor desempeñada por las negras y mestizas en torno al tema racial y cultural cubano.

Es inquietante leer las páginas de un libro como De la casa a la calle, de la escritora norteamericana K. Lynn Stoner, que en un itinerario de

cuarenta y dos años (1898-1940) ignora a la mujer negra en su lucha por la verdadera emancipación ciudadana.

Vale citar el pensamiento antirracista de Calixta Hernández, una de las grandes mujeres cubanas: “Si dos razas, extranjeras ambas, puesto que ni la blanca ni la negra son producto de este suelo, han medrado y viven aquí ¿qué derecho ni qué razón tiene una de ellas para negar a la otra la igualdad en todos los aspectos de la vida? Bien es cierto que el origen de ambas no es el mismo, pues mientras unos somos descendientes de los oprimidos, los otros son hijos

de los opresores; pero aquella circunstancia, de la cual ni unos ni otros somos culpables, no tiene ni debe tener ya otra concreción que la que se refiere exclusivamente a los valores históricos, fuente de experiencia para el porvenir”. (“La mujer opina”, Adelante no. 1937).

Para la mujer negra es muy difícil alcanzar la categoría de ilustrada insigne, pues persisten los prejuicios heredados del machismo, la religión católica y los malos gobiernos, con la idea de supremacía por el color de la piel.

Es necesario desenterrar el pensamiento afro femenino en Cuba, que ha sido silenciado por los medios publicitarios, en poder de los que han ejercido y ejercen la hegemonía de la información en la Isla.

También será un tema para dilucidar, el posible origen de los estereotipos negativos en los que aún se pretende enmarcar a las negras y negros cubanos.



Úrsula Coímbra de Valverde (Cecilia) redactora de la Revista Minerva

Foto: Cortesía del autor


Publicado por APLP 3 de noviembre de 2011