martes, 18 de octubre de 2011

La esperanza frustrada

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Guanajay, Artemisa, 13 de octubre de 2011, (PD) La muerte de José Martí y Antonio Maceo y la desafortunada intervención de
Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba hicieron desaparecer los sueños de una patria “con todos y para el bien de todos”.
Con la masacre del Partido Independiente de Color en 1912, los afrocubanos vieron frustradas sus esperanzas de inserción social, a pesar de existir hombres de la talla cívica y hombradía de Juan Gualberto Gómez, que abogaba por retomar las ideas inclusivas del Apóstol.
En Cuba nunca se pasó más allá de las buenas intenciones, no tanto por miedo al negro como por el carácter egocéntrico que ha caracterizado la incompleta personalidad del cubano.
El racismo es un hecho irrefutable que ha cobrado víctimas de todas las etnias y colores, que ha existido y existe en todas las formas y manifestaciones a nivel global. Pero los cubanos hemos tenido varias veces la oportunidad de revertir esa indeseable enfermedad sin haberlo logrado.
Las esperanzas del negro en Cuba tuvieron una ligera mejoría en los primeros años del triunfo de la revolución castrista, cuando verdaderamente la mayoría de los dirigentes cubanos pensaban y hablaban con voz y sentir ciudadano. Esa oportunidad fue desperdiciada. Hoy, cuando todavía se pretende hablar con esa voz, ya no se siente sincera.
Los problemas de la ciudadanía cubana han pasado a formar parte de los secretos de Estado, y entre ellos el debate por la verdadera soberanía del hombre negro, se pospone con marcadas intenciones de impedir su reconocimiento como ciudadano con derechos.
La acelerada militarización del país, donde todo se congela para priorizar un ejército parasitario, a costa del bienestar ciudadano, con la justificación de una invasión que no acaba de llegar, contribuye a que el problema negro se escriba con tinta invisible.
Esas son algunas de las causas por la que no pocos negros han decidido hacer rechazo al sistema vigente y deciden por el exilio o la apatía que los lleva a no sentirse partícipes del destino patrio.
Son también las causas por los que otros negros y mestizos han decidido romper los esquemas impuestos por el régimen y se han afiliado a grupos o movimientos independientes de lucha contra el racismo en Cuba.
Publicado por APLP, 13 de octubre de 2011,