miércoles, 17 de noviembre de 2010

Distanciamiento de una realidad.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Creo que ningún conocedor de la temática negra en Cuba no alude a mencionar a Miguel Barnet como uno de los más célebres y lucidos exponentes de esta temática dentro y más allá de la isla. Lo abala su obra y su quehacer a lo largo de años de investigación y ahínco sobre un tema tan espinoso para algunos y tan mal mirado para otros que desde la cómoda posición del poder se empeñan en negar la permanencia y desarrollo del racismo en Cuba.
Y es precisamente esta situación la que presiento que será la que presente el actual director de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), o la omitirá como invitado a la celebración por el rpoyecto Timbalaye en Roma, Italia donde desarrollan un programa de promoción de raíces africanas centrando su mayor interés en el Caribe .
Es lógico pensarlo. Miguel Barnet, ocupante de una banca en el parlamento cubano, si bien ha permitido la publicación de textos medulares sobre el racismo actual en Cuba en la candorosa y polémica revista Catauro surgida de una idea de Fernando Ortiz y retomada en los albores de la Fundación que lleva su nombre y que el propio Barnet dirige con mano maestra, cae en la línea de la negación de la realidad racial y el abuso hacia los afrodescendientes cubanos, como Rafael Hernández, director de la revista Temas, quienes por su posición de comprometidos con el régimen y hombres blancos al fin, no puede dolerles ni por asomo lo que experimenta un negro cuando se sabe rechazado y menospreciado por el propio sistema que hoy permite cierta apertura sobre el debate racial, siempre y cuando los ponentes cumplan con el mandato oficialista de los adoctrinados y sumisos. Paranoia que hace pensar en un futuro no lejano en cuanto a lo que pasará, que está pasando y tomar nosotros, los descendientes de esclavos y los condenados de siempre, estrategias de lucha y sobrevivencia para repeler la mentira y cabildeos tras las puertas del poder. Para confirmarlo nada mejor que la realidad del ahora mismo en la Isla y la solidaridad que ha despertado en muchos afrodescendientes de América nuestra lucha pacífica por los derechos civiles y políticos, que en un ajiaco de cubaneo y desigualitarismo deja al afrocubano sin brújula y sometido a las nocivas decisiones del régimen dictatorial cubano.
Solidaridad que viene principalmente de nuestros hermanos afrobrasileños y afroamericanos, estos últimos, al contactar de primera mano el abuso y la estrechez de oportunidades de sus hermano en Cuba, no han titubeado en enviar, al mismo corazón del régimen cubano su desacuerdo y rechazo por el insensible desprecio que se ejerce en esta Isla en extorsión de sus hermanos de raza.
Por ahí está ese medular documento. Los firmantes, personalidades del arte y la cultura estadounidense, son en su mayoría amigos de Cuba que ahora mismo luchan a brazo partido en su país para que se ponga fin al llamado bloqueo contra Cuba. Pero no dejan de pensar en lo que les duele y han visto con sus propios ojos: El racismo galopante, desenfrenado e institucionalizado en la mente y los sentimientos de un buen por ciento de los que con voz y voto dirigen a conveniencia de ellos y su casta los destinos de Cuba. Pero de ello, no hablara Miguel Barnet en su encuentro con Timbalayé.