martes, 20 de diciembre de 2011

Las dos mitades del racismo.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)

Y si sabemos unos y otros aprovechar las tristes lecciones de este
presente, que será el pasado de mañana, todo lo demás que sea
bueno, honrado y justo, vendrá por añadidura.
José Martí
El término racismo es aplicable fundamentalmente a las poblaciones humanas. Dentro de la categoría raza, se encuentran dos vertientes fundamentales de las que derivan todas las demás: el racismo económico y el racismo político, con respecto a las relaciones socioculturales y a las relaciones de grupos de distintas etnias o color de la piel.
En Cuba han tenido lugar y sostén estas dos mitades del racismo. Una, sobre el control económico en manos de una minoría elitista blanca, y la segunda, para marcar las diferencias entre los distintos grupos que cohabitan en igual territorio pero con diferentes oportunidades.
Estas diferencias hacen prevalecer en el grupo dominante un sentimiento de descrédito hacia el otro, tendiente a minimizar su importancia como ente social, bien por sus rasgos físicos o por su cultura. Por medio de su poder económico, hegemoniza el poder político.
Son aspectos encontrados en cualquier sociedad, ya que se trata de un problema de diferenciación global y no fragmentario.
En Cuba existe la .barrera del oportunismo y del rechazo a todo lo que no sea blanco y es una quimera el concepto de igualdad ciudadana.
En la conspiración que sucedió a la de Aponte, la de La Escalera, en 1844, fue llevado al patíbulo uno de los grandes vates de la lírica cubana, Plácido.
La masacre de negros y mestizos en 1912 dio un sostenido testimonio de una realidad que cambió poco con la independencia.
Las masacres de negros en 1844 y 1912 llevaban como idea principal el aniquilamiento, no solo de hombres y mujeres de este grupo étnico, sino el freno definitivo de un pensamiento
diferente, y el acceso a la economía, para evitar una clase media negra. Aunque años después los negros pudieron lograr algunos escaños, ello no constituyó un verdadero despegue de los
afrodescendientes en materia económica y política.
La Cuba de hoy constituye la copia al carbón y multiplicada de ese pensamiento antinegro, focalizado principalmente en el grupo de poder antidemocrático, que por su carácter totalitario ejerce su soberanía como estado hacia el resto de la población, carente de los más elementales derechos ciudadanos.
Se trata entonces de una independencia sin democracia ni soberanía ciudadana, pero no sólo hacia el negro, sólo que éste es el que más sufre debido a su pasado como objeto y no como ser humano. En el presente, no pocas veces se revierte en esclavo sexual y correveidile del poder político.
La riqueza del pueblo cubano se encuentra bajo el control hegemónico de un régimen totalitario, despilfarrador y por herencia racista, dueño
absoluto del poder económico y político, donde los medios de comunicación social, como la televisión, la radio y los órganos de prensa, son controlados ferozmente.
Al negro se le recuerda su inferioridad. El sometimiento al poder debe verlo como muestra de agradecimiento. Mientras, el régimen, mediante un inmediato trabajo de control psicológico, mantiene el poder y las riquezas, propiedad de un pueblo multirracial, que sufre la aberrante malversación de sus derechos.


Publicado por APLP, 24 de noviembre de 2011