martes, 29 de noviembre de 2011

Entre dictadura y democracia




Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Debe estar triste el corazón de quien ayuda a oprimir a los hombres.
José Martí
La situación actual de los negros en Cuba no debe definirse entre capitalismo
o comunismo. Quizás como no respondo a ningún partido ni color político por humano que parezca, veo este dilema desde otro ángulo: desde el punto de vista ciudadano y desde los conceptos de raza y poder.
El problema negro en Cuba, su futuro, cuestionamientos y soluciones, habrá que analizarlo entre dictadura y democracia. Ellas son las vertientes fundamentales para el análisis de un problema social, por engorroso que parezca.
El capitalismo en su estado natural no es justo para el enfrentamiento de las diferencias sociales. Pero ha cambiado, y de tal forma que lo que pudiera catalogarse, en el contexto de Latinoamérica, como capitalismo parasitario, ya pasó a la historia.
Ahora existe una democracia participativa, amén de errores y bochinches delincuenciales, que pujan por el mejoramiento de su población donde quiera que tenga lugar, como son los casos de Perú, Argentina y Brasil, entre los más destacados con respecto al mejoramiento de la vida ciudadana.
Y es que sin capitalismo es imposible el desarrollo del mundo. Todo es capitalismo. El socialismo lo es también, porque no es otra cosa que el capital socializado, aunque raramente lleva a feliz término sus proyectos.
Los cubanos, blancos y negros, tenemos sobradas memorias de lo que ha significado para la nación la implantación de de un sistema sin arraigo
propio en la conciencia ciudadana. Porque no se trata solamente del daño que le ha hecho a la nación desde el punto de vista económico. Es también el daño que se les ha hecho a las personas, a la psiquis del ciudadano durante muchos años.
Y ahí precisamente es donde el cubano negro y mestizo se encuentra indefenso, desarmado y sin un camino cierto. Teme a todo lo que venga de la voz oficial, lo cree mayormente y muere sin alcanzar nada.
Eso lo provoca el totalitarismo. Es su herramienta de poder más sofisticada, usada contra el mismo pueblo, con el único fin de la ambición de mando y el saqueo del tesoro público.
La mentalidad racista de rechazo y miedo al negro fue favorecida por la crisis de los noventa. Es hoy el negro el que menos emigra, por ende está sometido a la negación de empleo y sujeto a constituir el mayor por ciento en las cárceles por delitos comunes. Es el más sospechoso ante los ojos de la policía, ya que el color de la piel es un estigma para la visión oficialista. Lleva como espada de Damocles, la desgracia de estar en el nivel más bajo respecto al componente étnico de la nación cubana.
La lucha contra el racismo y la exclusión de género y raza, tiene necesariamente que concatenarse con las ideas democráticas del mundo. Para que Cuba sea realmente soberana y se apegue fielmente a los derechos fundamentales de la persona humana, no pueden los negros y mestizos creer en las promesas de un régimen que ha dado muestras más que suficientes, de ser racista y manipulador de la mentalidad ciudadana.




Foto: Marcelo López
Publicado por APLP, 10 de noviembre de 2011,


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Negras y mestizas en el pensamiento antirracista cubano.

Manuel Aguirre Lavarrere

(Mackandal)

“Se mantuvo por muchos años un discurso oficial que decía que no existían racismo ni discriminación racial. Ahora se admite, las

mujeres negras hemos perdido tiempo.” Inés María Martiatu Terry.

De amplia visión ha sido sin duda el pensamiento de las negras y mestizas en

Cuba. Ya desde la aparición de la Revista Minerva, fundada por afrocubanas en 1938, muchas son las mujeres de raza negra que se han sensibilizado con el dolor de su raza y han manifestado su rechazo al abuso y la discriminación racial.

El académico y estudioso de la temática racial en Cuba, Tomás Fernández Robaina, sin duda uno de los más importantes y prolíferos analistas vivos sobre temática racial en la Isla, revela un buen número de mujeres afro descendientes que en distintos momentos se proyectaron contra los prejuicios y negación del negro.

Nombres como Cecilia Lara, Rosa Brioso, Calixta Hernández, Ana Hidalgo Vidal, Silvina Palacios Hernández, Oña Gómez Arabella, Carmen

Piedra, Inocencia Siveira, Cloris Tejo Hernández, y Úrsula Coímbra de Valverde (Cecilia), quien fuera redactora de la Revista Minerva, son algunos

de los nombres que dan fe de la labor desempeñada por las negras y mestizas en torno al tema racial y cultural cubano.

Es inquietante leer las páginas de un libro como De la casa a la calle, de la escritora norteamericana K. Lynn Stoner, que en un itinerario de

cuarenta y dos años (1898-1940) ignora a la mujer negra en su lucha por la verdadera emancipación ciudadana.

Vale citar el pensamiento antirracista de Calixta Hernández, una de las grandes mujeres cubanas: “Si dos razas, extranjeras ambas, puesto que ni la blanca ni la negra son producto de este suelo, han medrado y viven aquí ¿qué derecho ni qué razón tiene una de ellas para negar a la otra la igualdad en todos los aspectos de la vida? Bien es cierto que el origen de ambas no es el mismo, pues mientras unos somos descendientes de los oprimidos, los otros son hijos

de los opresores; pero aquella circunstancia, de la cual ni unos ni otros somos culpables, no tiene ni debe tener ya otra concreción que la que se refiere exclusivamente a los valores históricos, fuente de experiencia para el porvenir”. (“La mujer opina”, Adelante no. 1937).

Para la mujer negra es muy difícil alcanzar la categoría de ilustrada insigne, pues persisten los prejuicios heredados del machismo, la religión católica y los malos gobiernos, con la idea de supremacía por el color de la piel.

Es necesario desenterrar el pensamiento afro femenino en Cuba, que ha sido silenciado por los medios publicitarios, en poder de los que han ejercido y ejercen la hegemonía de la información en la Isla.

También será un tema para dilucidar, el posible origen de los estereotipos negativos en los que aún se pretende enmarcar a las negras y negros cubanos.



Úrsula Coímbra de Valverde (Cecilia) redactora de la Revista Minerva

Foto: Cortesía del autor


Publicado por APLP 3 de noviembre de 2011







martes, 1 de noviembre de 2011

Apego a la verdad histórica.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Si se dice que en el negro no hay culpa aborigen, ni virus que lo inhabilite para desenvolver toda su alma de hombre, se dice
la verdad, y ha de decirse y demostrarse, porque la injusticia de este mundo es mucha, y la ignorancia de los mismos que pasa
por sabiduría, y aun hay quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia y corazón del blanco: y si a esa defensa de la
naturaleza se le llama racismo, no importa que se le llame así, porque no es más que decoro natural, y voz que clama del pecho
del hombre por la paz y la vida del país.
José Martí
La matanza de los miembros del Partido Independiente de Color y otros cubanos negros y mestizos en 1912 es tocada ahora por el historiador Rolando Rodríguez en el libro La conspiración de los iguales, que pretende arrojar luz sobre la tergiversada historia.
El autor de esta obra arremete contra los Independientes de Color sin tener que envidiar nada a los racistas que orquestaron la masacre, y los declara culpables por haber fundado con acierto un partido de negros y mestizos en 1908, con sobradas posibilidades de ganar las elecciones si la calenturienta cabeza de Martín Morúa Delgado no llega a interponer la ley que los dejó ilegalizados.
Hasta ese momento, los partidos existentes en la Isla estaban conformados por blancos, en su mayoría racistas que olvidaron el sacrificio de los 82 000 muertos que pusieron los negros en las guerras independentistas contra España. En dichas contiendas perecieron 26 000 blancos. Las cifras son más que suficientes para medir quién fue quién en la manigua.
Si hubo un sector de la población que no albergó prejuicios y masivamente levantó el machete contra la Metrópoli, esos fueron los negros y mestizos, cuyo único anhelo era lograr la libertad de Cuba y ver cumplidos los compromisos de Martí para una patria inclusiva, “con todos y para el bien de todos”. Pero el Apóstol fue traicionado.
La desigualdad fue tomada como un derecho legítimo. Nadie se ruborizaba ni protestaba contra las injusticias reiteradas que se cometían contra el negro, todas encaminadas a su no reconocimiento, como cuando Manuel Sanguily negó a los negros la ciudadanía.
Bastó que los negros decidieran unirse y luchar por sus derechos para tildarlos de racistas que pretendían crear una república negra en Cuba, o por lo menos dividir la nación, algo que en ningún momento fue el propósito de los Independientes de Color, pues a pesar de su nombre jamás abogaron por el separatismo de los negros y mulatos, sino por su integración en la sociedad y por su participación en el gobierno, “con el propósito de que se nos gobierne bien”.
Lo que ingenuamente pidieron los Independientes de Color a Estados Unidos fue su mediación en un conflicto, lo cual no quiere decir intervención. Cómo llamarle a estos aguerridos hombres “grupo de degenerados sin razón y sin bandera”, como los llamó Manuel Sanguily, quien prefirió abrazar la Enmienda Platt antes que discutir valientemente los destinos de Cuba.
La verdad histórica es sagrada. No se puede engañar a las generaciones presentes y futuras con textos que, por compromisos políticos y ventajismo partidista, siguen llenando de mentiras los anales patrios.
La masacre de estos hombres fue llevada a cabo mayoritariamente por sus mismos compañeros de la guerra contra España. Fue una matanza calculada y rencorosa, con el fin de poner en marcha el blanqueamiento de la nación cubana. ¿O es que acaso la llegada de un millón de ibéricos a Cuba, con amplias posibilidades de adquirir tierras, las mismas que fueron negadas a negros y mestizos, tenía otra intención?
Nadie protestó. Fue la cobardía y la inconsciencia de los cubanos blancos de la época lo que provocó uno de los hechos más aborrecibles de la historia nacional, donde lamentablemente, el segundo al mando del general Monteagudo, era el hijo de José Martí.
Publicado por APLP, 20 de octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

Urrutia en el debate racial cubano.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)

Nota importante.
Para continuar con el pensamiento antirracista de Gustavo E. Urrutia, pongo a disposición de los lectores de este blog otros conceptos de este gran intelectual cubano, creador de una página dominical en el Diario de la Marina, titulada Ideales de una Raza, por donde dejaron importantes textos sobre el problema figura como Nicolás Guillén, Juan Marinello Vidaurreta y otros grandes pensadores cubanos. No importa cuál fue su posición luego de 1959, no importa si apoyaron a un régimen tan déspota y racista como es el actual gobierno de Cuba. Lo que importa es que vieron el problema, aunque después hayan sentido indolentes frente a los reclamos de la población negra y mestiza de la Isla. Eso sucede, y mucho más cuando los gestores de una idea justa, se dejan arrastrar por los malévolos cantos de sirena de una política arbitraria y dictatorial. Dejo aquí constancia de otro de los grandes, Alberto Arredondo, que con su libro El negro en Cuba, deja una importante contribución sobre este medular problema.


a) Gustavo E. Urrutia, su Puntos de Vista del Nuevo Negro, y sus Cuatro Charlas Radiofónicas.
YO ME PROPONGO DESDE ESTA SECCIÓN DIRIGIRME A ESOS MISMOS COMERCIANTES AMIGOS MÍOS, PARA EXPLICARLES NUESTROS PUNTOS DE VISTA, Y A TODO EL PAÍS SOBRE ESTE PROBLEMA CONCRETO, Y OTROS TANTOS A TODOS, BLANCOS Y NEGROS, NOS URGE RESOLVER CONJUNTAMENTE, Y HACER VER ADEMÁS, CÓMO PIENSAN, CÓMO SIENTEN, CÓMO SUFRE Y QUÉ ANHELA LA RAZA DE COLOR DE CUBA.
QUE SE NOS ESCUCHE, QUE SE SIENTA LATIR NUESTRO CORAZÓN Y LA NOBLEZA DE NUESTROS IDEALES NOS DEVOLVERÁ LA SIMPATÍA, HOY NUBLADA, NO SÉ PORQUÉ,
(DIARIO DE LA MARINA 18-04 1928 col. 2 párrafos 9 y 10.
“…Por eso estamos procurando exteriorizar nuestros ideales y nuestras aspiraciones que son esencialmente iguales a las de la raza blanca, y evitar que ésta, por falta de una formación o defectuosa apreciación, nos siga mirando desde el campo de las actividades propulsoras, ajenas a la política, como a una colonia extraña e inadaptable.” (DM 1 jul. 1928:9)
“Ahora ya logrado nuestro progreso cultual y dotados de todas las condiciones requeridas para convivir dignamente en nuestro país, venimos, en el ritmo pacífico de la República a pedir cordialmente un papel activo en las funciones edificantes de la vida cívica cubana (no es un atisbo mezquino a las nóminas del Estado), para trabajar con ellos en pro de idéntico modo que conspiramos y guerreamos por la independencia: todos juntos y a la vez.” (DM 8 jul. 1928:6)
AL FEMINISMO LE OCURRIRA LO PROPIO. DESPUES DE LA FACIL VICTORIA DE LA DEROGACION DE LAS LEYES DE PRIVILEGIOS, SEGUIRA SINTIENDO POR LARGOS AÑOS LA INEFICACIA DE LA IGUALDAD ESCRITA EN LAS LEYES, PERO SIN ARRAIGO EN LA CONCIENCIA MASCULINA; Y ENTONCES SE VERA EN LA POSICION DELICADISIMA QUE OCUPA ACTUALMENTE LA RAZA DE COLOR CUBNA, QUE NO TIENE YA NADA QUE PEDIR PARA SI SOLA EN EL TERRENO LEGAL, PORQUE TODO SE LE HA DADO COMO LO PIDIO Y QUE PERSUADIDA DE LA INUTILIDAD DE LAS APELACIONES SENTIMENTALES, JUEGA TODO SU PORVENIR A LA EFICACIA DE SU ACCION SOCIAL.
Armonías /Gustavo E. Urrutia Diario de la Marina 3ra. Sección. 9 dic. 1928:6
Y COMO NUESTRA RAZA BLANCA AHORA ES CUANDO SE DISPONE ACTUAR METÓDICA Y CIENTÍFICA EN NUESTRA ECONOMÍA NACIONAL: Y COMO ESTE DESPERTAR COINCIDE CON EL DESPERTAR DE LA RAZA NEGRA, ESTAMOS EN LA RAZÓN DE OFRECER NUESTRO VALIOSO CONCURSO. PERO ANTES TENÍAMOS QUE PROCURAR DARNOS A CONOCER Y OBTENER EL RECONOCIMIENTO. (Armonías. Gustavo E. Urrutia. DM 3ra. Sec. 6 en.1929:6)
“Cuando nosotros hablamos de afirmación racial no queremos significar que el hombre de color deba mostrarse orgulloso de serlo, sino que no debe sentirse avergonzado de su pigmentación ni tratar de negar su raza cuando pueda.” (DM 3 sec. 3 febr. 1929.6)
PUEDE LA RAZA DE COLOR, SIN AYUDA EXTERNA, CREARSE UNA POSICIÓN ECONÓMICA INDEPENDIENTE? ¿CÓMO HABRÍA DE INFLUIR ESTE CAMBIO EN LAS RELACIONES SOCIALES DE LAS RAZAS QUE FORMAN ESTE PUEBLO? (Una actitud nueva. / Gustavo E. Urrutia. DM 15 mar.1929: 34)
... YA SERÁ DIFÍCIL QUE EL AFROCUBANO RETROCEDA AL CAUDILLISMO BLANCO NI AL CAUDILLISMO NEGRO, AL GREGARISMO, A LA SERVIDUMBRE POR NEGROFILIA DE LOS PARTIDOS, A TODO AQUEL COMPLEJO DE INFERIORIDAD POLÍTICA. ES, REPITO, LA REVOLUCIÓN DE LA MENTALIDAD POLÍTICA DEL NEGRO EFECTUADA, NO POR DECRETO DE NINGÚN APÓSTOL, SINO POR LA RECIA EXPERIENCIA DE UNA LECCIÓN QUE HA DURADO TREINTA AÑOS DE VIDA SEUDO DEMOCRÁTICA. (REVOLUCIÓN EN LA MENTALIDAD POLÍTICA AFROCUBANA. DM 9 en. 1935:2)

“¿Puede el negro adelantar sin el blanco? ¿Puede el blanco de Cuba adelantar mientras fuerza el estancamiento o el retroceso del afrocubano? ¿Puede Cuba mejorar sin la Revolución? ¡Absurdo! Ganar no podemos sino juntos.” (DM 22 mayo 1935:2? 22?)
... ¿QUÉ COSA ES EL PLUS DOLOR DE QUE HABLO YO TAN A MENUDO? ES EL DOLOR DEL NEGRO ACTUAL EN ESTA TIERRA CUBANA DE MESTIZAJE Y DE PREJUICIOS DE COLORES. OBSÉRVESE QUE NO DIGO PREJUICIO DE RAZAS, SINO DE COLORES, PUESTO QUE EN CUBA ES BLANCO TODO EL QUE NO PAREZCA NEGRO..
EL DOLOR PROLETARIO, CLASISTA DEL NEGRO, VIENE, PUES, AUMENTADO CON EL DOLOR RACISTA. ES EL SUYO UN GENUINO PLUS DOLOR
LA CONCIENCIA NEGRA SUFRE EL PLUS DOLOR DE VER QUE LA CONCIENCIA BLANCA NO SE PERCATA DE QUE MIENTRAS LA TERCERA PARTE DE NUESTRA POBLACIÓN PERMANEZCA SUMIDA EN TODAS LAS MISERIAS Y EN LA SUBORDINACIÓN, LA CUBANIDAD VEGETARA MEDIATIZADA.
EL NEGRO SIGUE ESTOICO Y SONRIENTE, MOSTRANDO LA PULCRITUD DE SU ALMA LIMPIA DE RESENTIMIENTOS. GRACIAS A ESTA LIMPIEZA, EL NEGRO SONRÍE, Y TODAVÍA SUELE SENTIRSE HASTA EL TIMBRE PROFILÁCTICO DE SU RISA SALUDABLE, AUNQUE SUELE CONFUNDIRSE ESTA RISA CON LA DEL SER INSENSIBLE O LA DEL HOMBRE SUMISO. EL ESPERA QUE EL BLANCO APRENDA A VALORAR EL SENTIDO FRATERNAL E INTELIGENTE DE ESA SONRISA PERENNE O DE ESA RISA OCASIONAL COMO LA ACTITUD MAS ACOGEDORA DE UNA RAZA QUE SABE AMAR Y QUE NO PUEDE SER FELIZ SINO DENTRO DE LA MÁS SINCERA CONFRATERNIDAD., ­
Y MIENTRAS NO SE DE ESTE FONEMONO QUE VA PARECIENDO MILAGROSO, EL NEGRO PADECERA SU DOLOR ESPECIFICO. ESTE ES EL PLUS DOLOR. (El plus dolor DM 21 DIC. 1935).
LA ESCLAVITUD SUBSISTE HOY CON NUEVA FORMA ENCARNADA EN EL PROLETARIADO UNIVERSAL. EL PROLETARIADO EN TODAS PARTES Y EN CUBA TAMBIEN PROCALAMA SUS DOLORES QUE SON CULPAS AJENAS, Y SUS VIIRTUDES , QUE SON FLORECIMIENTOS DE LA DEPURACION POREL DOLOR. DEL DEBATE PPACIFICO O VIOLENTO ENTRE LA FIRMEZA PROLETARIA Y LA TERQUEDAD CAPITALISTA SURGIRA UN NUEVO ESTADO DE COSAS SOCIAL QUE NO PODRA SER PEOR QUE EL PASADO.
EN MI CRITERIO, LA CUESTIÓN HA DE PLANTEARSE ASÍ; DENTRO DE LA CUBANIDAD Y LA ETNOLOGÍA CRIOLLA, Y MIENTRAS SUBSISTA EL RACISMO BLANCO, AL AFROCUBANO LE INCUMBE MANTENER SU LIBRE ALBEDRÍO EN LA DIRECCIÓN MENTAL DE SU PROPIA RAZA. DEBE EMPEZAR POR SABER LO QUE QUIERE Y LO QUE CONVIENE AL PROGRESO INTEGRAL DE CUBA; DETERMINARLO, CONCRETARLO Y EXPONÉRSELO AL BLANCO PARA EL PLANTEO DE UNA CULTA Y FRATERNAL DISCUSIÓN. NO ATENERSE IRREFLEXIBLEMENTE A, LO QUE EL BLANCO LE DICTE.
¿A QUIÉN SE LE OCURRE NEGAR HOY SU CONDICIÓN DE PROLETARIO, DE LA ESCLAVITUD SUBSISTE HOY CON NUEVA FORMA ENCARNADA EN EL PROLETARIADO UNIVERSAL. EL PROLETARIADO EN TODAS PARTES, Y EN CUBA TAMBIÉN, PROCLAMA SUS DOLORES QUE SON CULPAS AJENAS, Y SUS VIRTUDES, QUE SON FLORECIMIENTOS DE LA DEPURACIÓN POR DOLOR. DEL DEBATE PACIFICO O VIOLENTO ENTRE LA FIRMEZA PROLETARIA Y LA TERQUEDAD CAPITALISTA SURGIRÁ UN NUEVO ESTADO DE COSAS SOCIAL QUE NO PODRÁ SER PEOR QUE EL PASADO ESCLAVO MODERNO, O DE ABOCHORNARSE DE ELLA?.
Y SI EL AFROCUBANO PADECE EL PLUS DOLOR DE LLEVAR SOBRE ESTE SUFRIMIENTO, COMÚN A TODOS LOS PROLETARIAOS, EL SOBREPESO DEL PREJUICIO RACIAL MANTENIDO POR EL ANTIGUO ESCLAVISMO, ¿NO Es LÓGICO E INTELIGENTE QUE CAPITALICE EN INCONFORMIDADES, PROTESTAS Y REIVINDICACIONES LA CANTERA DE SUS NOBLES Y PATÉTICOS ANTECEDENTES? ¿NO CONTRIBUYE CON ELLA EL NEGRO, COMO SIEMPRE, A LAS GRANDES REIVINDICACIONES DE LA MAYORÍA CUBANA, QUE ES PRECISAMENTE PROLETARIA Y QUE SUFRE SIN BOCHORNO Y CON REBELDÍA LA NUEVA ESCLAVITUD? (Complejo de inferioridad. DM 22 dic. 1935)
y como es al afrocubano a quien se pretende abochornar, coaccionar con supuestas herencias de inferioridad, con taras raciales denigrantes; por lo mismo es al afrocubano a quien más perentoriamente le incumbe conocer a ciencia cierta, dar a conocer y explicar los valores religiosos, morales y artísticos de sus abuelos negros, que nada tienen que envidiar en moralidad ni en refinamiento espiritual a los de sus abuelos blancos…
…pero quiero subrayar también la verdad de que ni el negro ni el blanco cubanos pueden considerarse perfectamente instruidos y cultos mientras ignoren las exquisiteces culturales y morales de origen africano que llevan en la sangre o en el espíritu.
…no fomentamos ni extirpamos el ñañiguismo y la santería africanos. nos limitamos a presentarlos y explicarlos como fenómenos sociales y religiosos existentes entre nosotros, que no son denigrantes, sino morales y que no se pueden desarraigar de nuestras costumbres y nuestros hábitos por decreto.
queremos decir a los que todavia las practican que no tienen porque abochornarse de ellas y a los coloreados que no las conocen, les decimos que tampoco tienen de que abochornarse puesto que son instituciones tan cultas y tan
morales como las de sus abuelos blancos. solo que son distintas /trabajamos para que la mayoría de los negros recobre su propia estimación., el afrocubano que vive sinceramente avergonzado de una herencia racial africana que, en realidad merece tanta consideración como la española o cualquiera otra, ese afrocubano es más esclavo , más ignorante y más infeliz que sus progenitores negros., necesitamos de la cultura occidental y moderna para convivir y defendernos de los peligros de nuestro ámbito, pero también necesitamos el conocimiento cabal de la historia y la cultura africana, como de la española, la romana y la griega. Mi postulado es este. Reivindiquemos nuestra propia estimación para estimarnos y hacernos estimar más. (“aclaración”. DM 27 dic. 1935:2)
“No fomentamos ni extirpamos el ñañiguismo y la santería africanos, Nos limitamos a presentarlos y explicarlos como fenómenos sociales y religiosos existentes entre nosotros que no son denigrantes, sino morales, y que no se pueden desarraigar de nuestras costumbres y nuestros hábitos por decreto. / Ni hay ambiente para reanimar esas instituciones y esas ideas, pero queremos decir a los que todavía las practican que no tienen por qué abochornarse de ellas. Y a los coloreados que no las conocen, les decimos que tampoco tiene porque abochornarse, puestos que son instituciones tan cultas y morales como las de sus abuelos blancos, Solo que son diferentes...”
“En m criterio la cuestión ha de plantearse así: dentro de la cubanía y la etnología criolla y mientras subsista el racismo blanco, al afrocubano le incumbe su libre albedrío en la dirección mental de su propia raza. Debe empezar porque quiere y lo que conviene al proceso integral de Cuba, determinarlo, concretarlo y exponerlo al blanco para el planteo de una culta y fraternal discusión. (Cuatro charlas radiofónicas 1935: 15)
“Y puesto que la rama negra del pueblo de cuba es a quién se le suele imputar insidiosamente un ancestro salvaje y bárbaro; y como es al afrocubano a quien se pretende abochornar, coaccionar con supuestas herencias de inferioridad, con taras raciales denigrantes, por lo mismo es el afrocubano a quién más perentoriamente le incumbe conocer a ciencia cierta y dar a conocer y explicar los valores religiosos, orales y artísticos de sus abuelos negros, que nada tienen que envidiar en moralidad y en refinamiento espiritual a la de sus abuelos blancos.” (Cuatro charlas radiofónicas 1935: 17)
“Trabajamos para que la mayoría de los negros recobren su propia estimación. El afrocubano que vive sinceramente avergonzado de una herencia racial africana, que, en realidad merece tanta consideración como la española, es más esclavo, más ignorante y más infeliz que sus progenitores africanos /…/ no puede considerarse perfectamente instruido el ciudadano de un país negroide que sólo conoce la rama blanca de su pueblo.” (Cuatro charlas radiofónica, 1935: 20)
“El Nuevo Negro es aquél que se ha librado del complejo de inferioridad impuesto sobre él por la presión esclavista; pues si bien él no persiste en pedir igualdad social y económica a título de su ingente contribución histórica en trabajo y patriotismo a la formación de Cuba y de la República, en cambio ha adquirido un conocimiento tan cabal de esa hermosa aportación, como para sentirse plenamente digno de tal equidad en el pasado, en el presente y en la magna obra que nos reserva el futuro a todos los cubanos progresistas”
“El Nuevo Negro es el que no se atiene a las diversas definiciones que del hombre negro han dado los blancos amantes o enemigos de éste, sino que empieza por definirse el mismo a sí propio, y por tener su definición de los demás como todo ser racional y culto
“El Nuevo Negro de Cuba es el afrocubano que estudia nuestro problema de razas con ojo clínico y mente filosófica, exento de un genuino racismo negro aunque sólo fuere como reflejo del racismo blanco y por reacción contra este. Y espero poder explicar en esta exposición como lo he explicado en la prensa, el motivo que tengo para creer que el negro en América, y singularmente el de Cuba, carece de móviles poderosos parea sentirse racista.
“El Nuevo Negro ha salido ya de la desorientación que sumió a su raza y al resto de las masas populares cubanas el fracaso de nuestras revoluciones por la verdadera democracia, y que se ha orientado de huevo al convencerse de que ni aun la genuina democracia liberal podría garantizarle la justicia económica y social colectiva, por su esencia eminentemente individualista y plutocrática. Se ha orientado hacia de alguna forma de socialismo –de izquierda en la individuos- compatible con nuestra idiosincrasia y con la realidad de nuestras relaciones internacionales. (Punto de vista del nuevo negro. —Instituto de Ciencias Sociales, 1937)
b) Alberto Arredondo y su El negro en Cuba, ensayo, un libro olvidado pero muy útil para comprender la complejidad de la lucha social y cultural del negro.
El negro y la nacionalidad cubana no se excluyen. Son ambos factores de una misma ecuación. Más explotado el negro que el blanco, no habría República para unos y Estado libre para todos. Cuba era y debía ser con todos y para todos.
El pensamiento de Martí es bien expresivo. La nacionalidad no puede integrarse sin el negro. El problema es éste, consecuentemente no es un problema racial, sino un problema nacional”. (El negro en Cuba, ensayo: 37)
“Demostrada está que el negro no sólo forma parte de la nación, sino que fue el factor trascendental en la integración de sus unidades determinantes. Cuando hubo que decidir esa integración, cuando hubo que plasmar la nacionalidad y abrirle las vías de la voluntaria evolución, tomando el control político del Estado, el negro, con las armas en la mano, y de manera mayoritaria, contribuyó a fundar la República.
”Las fórmulas de reconstrucción social no pueden venir a Cuba como etiquetas engomadas. Deben ser germinación cubanísima, producto de estudio, de confrontación científica, de experiencia sistematizada. Por mucha capacidad y buena fe que tengan los cerebros manufacturadores de recetas internacionales, no pueden tener en cuenta, respecto a cada uno de nuestros países indoamericanos, los múltiples y complejos problemas que en lo endógeno y exógeno ellos tienen planteados.
“/…/ El negro en Cuba no luchó por una nación negra, luchó por una nación cubana. Nunca quiso dividirla, sino integrarla. Nación y negro en la sociedad cubana, no pueden desvincularse. Los problemas de la primera son los del segundo.
“ Que el negro sea el factor más explotado de la nacionalidad no quiere decir ni lo dirá nunca, que el negro constituye una nación dentro de la nación cubana, quiere decir tan sólo que, dentro de los núcleos integrantes de la nacionalidad, el núcleo negro es el más explotado”(El negro en Cuba, ensayo:52-53)

martes, 18 de octubre de 2011

La esperanza frustrada

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Guanajay, Artemisa, 13 de octubre de 2011, (PD) La muerte de José Martí y Antonio Maceo y la desafortunada intervención de
Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba hicieron desaparecer los sueños de una patria “con todos y para el bien de todos”.
Con la masacre del Partido Independiente de Color en 1912, los afrocubanos vieron frustradas sus esperanzas de inserción social, a pesar de existir hombres de la talla cívica y hombradía de Juan Gualberto Gómez, que abogaba por retomar las ideas inclusivas del Apóstol.
En Cuba nunca se pasó más allá de las buenas intenciones, no tanto por miedo al negro como por el carácter egocéntrico que ha caracterizado la incompleta personalidad del cubano.
El racismo es un hecho irrefutable que ha cobrado víctimas de todas las etnias y colores, que ha existido y existe en todas las formas y manifestaciones a nivel global. Pero los cubanos hemos tenido varias veces la oportunidad de revertir esa indeseable enfermedad sin haberlo logrado.
Las esperanzas del negro en Cuba tuvieron una ligera mejoría en los primeros años del triunfo de la revolución castrista, cuando verdaderamente la mayoría de los dirigentes cubanos pensaban y hablaban con voz y sentir ciudadano. Esa oportunidad fue desperdiciada. Hoy, cuando todavía se pretende hablar con esa voz, ya no se siente sincera.
Los problemas de la ciudadanía cubana han pasado a formar parte de los secretos de Estado, y entre ellos el debate por la verdadera soberanía del hombre negro, se pospone con marcadas intenciones de impedir su reconocimiento como ciudadano con derechos.
La acelerada militarización del país, donde todo se congela para priorizar un ejército parasitario, a costa del bienestar ciudadano, con la justificación de una invasión que no acaba de llegar, contribuye a que el problema negro se escriba con tinta invisible.
Esas son algunas de las causas por la que no pocos negros han decidido hacer rechazo al sistema vigente y deciden por el exilio o la apatía que los lleva a no sentirse partícipes del destino patrio.
Son también las causas por los que otros negros y mestizos han decidido romper los esquemas impuestos por el régimen y se han afiliado a grupos o movimientos independientes de lucha contra el racismo en Cuba.
Publicado por APLP, 13 de octubre de 2011,

martes, 27 de septiembre de 2011

Camioneros al garete.

Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)



Me cuentan amigos ya viejos que antes del triunfo de la revolución castrista, existía en Cuba el Organismo de Regulación de Precios y Comercios (ORPA), que establecía importes legalmente establecidos para el manejo y desenvolvimiento de la vida productiva cubana. En aquellos tiempos, cada centavo valía y el respeto al cliente era factor obligado en todos los comercios del país.
Hago este recordatorio debido al aumento excesivo y desenfrenado que ha tenido el transporte en la actual provincia de Artemisa, donde la población depende casi absolutamente de los camiones y camionetas particulares.
Estos camioneros al garete de porque sí suben el precio del pasaje cada vez que se les antoja. En menos de tres meses, su precio se ha multiplicado. Este constante abuso se produce sin que autoridad alguna se digne siquiera a dar una explicación razonable al respecto.
Existe una tarifa de precio por kilometraje, que ha sido violada. Era obligado mostrarla, pero ya no existe. Es un modo de poder explotar más al pasajero, donde sólo vale lo que diga el camionero.
Al implantarse el sistema tributario, los pocos inspectores que existían se escudaron en él para ver qué provecho podían sacar a base del soborno y la desvergüenza. El jefe de transporte también tiene parte en la repartición del pastel. Dejan que los tiburones se bañen a su antojo, en fin de cuenta, ellos también se salpican, ¡y vaya de qué manera!
No pagan derecho de vía. Sólo la contribución acordada. Trabajan con talonario de una terminal estatal, en este caso de Artemisa o Guanajay y adquieren el combustible por la izquierda, a siete pesos moneda nacional el litro.
A esta situación se han referido en varias ocasiones periodistas del oficialista periódico Granma y de otros medios de la prensa radial y escrita, pero sin el valor de emplazar al régimen por esta situación, y sin que hasta el momento el Ministerio de Transporte, entidad representativa del gobierno, haya hecho algo a favor de la ciudadanía, esa que cada día ve encarecerse más el costo de vida, de por sí ya bastante cara.
Nada justifica el vandalismo sobre ruedas. Los propietarios tienen derechos, pero tiene que existir un orden y un respeto cuando se presta un servicio público.
La responsabilidad en el desajuste del transporte en la provincia Artemisa no recae precisamente en los propietarios de estos incómodos medios de transporte. Ellos sólo aprovechan la brecha para lucrar. Los verdaderos responsables, con su irresponsabilidad, son tanto el gobierno local como el central, que no se dignan en asignar a esta cenicienta al occidente de la capital siquiera la mitad del transporte que necesita, para dar al menos, una mínima comodidad a los ciudadanos y aliviar en algo sus bolsillos.
El egocentrismo parasitario de los dirigentes, lejos de unir, desarticula el bienestar y los valores ciudadanos. Cada cubano debe ser tomado en cuenta. No todos tenemos el privilegio de tener un carro particular o del estado a nuestra disposición, aun cuando no se rinda servicio social alguno.
Un régimen incapaz de solucionar algo tan sencillo y necesario para la mayoría de los cubanos como es el transporte público, que demuestra su impotencia ante problemas cruciales y de urgencia para la ciudadanía, no tiene justificación alguna para permanecer en el poder.

Publicado por APLP, 22 de septiembre de 2011.

martes, 6 de septiembre de 2011