jueves, 5 de junio de 2014

El exilio y la temática racial.


Por: Manuel Aguirre Lavarrere         
           (Mackandal)
Las restricciones de la libertad de expresión fijadas en las Palabras a los intelectuales, reminiscentes del pensamiento de Stalin, Mussolini o Hitler, aquel “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”, daría paso una década después a aquella cacería de brujas conocido como el quinquenio gris. El desarrollo de las letras y otras manifestaciones artísticas en Cuba fue retrasado por
algo más de una década.
Los artistas e intelectuales que no pudieron soportar la humillación de ver como la política se apoderaba de la cultura, marcharon al exilio, donde  pudieron, de alguna manera y siempre con la carga a cuesta de las nostalgias que acarrea tal empresa, continuar con sus labores.
El tema negro quedó al margen de los primeros momentos en la creación de la mayoría de los escritores y artistas exiliados. Pero no fue invisible gracias a los que con un prestigio ganado en este campo, se dieron a la tarea de continuar sus labores etnológicas y socioculturales, como lo haría Lidia Cabrera, Juan Benemelis, Iván César Martínez, y como Carlos Moore.
Este último, desde su exilio primero en Estados Unidos y África y actualmente en Brasil, completa el grupo de los que con asiduidad y certeza se adentran en las asperezas de un tema tan complejo y siempre vigente en la conciencia nacional, como lo es el racismo y sus ramificaciones.
Justo es reconocer la labor que dentro de este pequeño grupo juega Alejandro de la Fuente. Sus investigaciones sobre el tema han devenido en magníficos textos.
Otras dos figuras insignes de la temática racial cubana en el exilio lo son sin duda, Juan Antonio Alvarado, y Jaqueline Arroyo, sin cuya
perseverancia en la creación de la revista Islas sería imposible la mayor visibilidad del tema.
En Islas, escritores y especialistas cubanos y extranjeros publican textos de reflexión y debate con una sostenibilidad racional y desprejuiciada a favor del derecho de los afrodescendientes cubanos.
La cuestión de raza y los estudios etnológicos sobre la racialidad en Cuba no han quedado al margen de la comunidad intelectual cubana en el exilio. Pese a ser mayoritariamente blanca, se ha sensibilizado de alguna manera con el tema y han puesto las cartas sobre la mesa en cuanto al racismo y la marginalidad en la Cuba actual.
Ellos demuestran, tanto como los que desde Cuba se adentran en este tema, que enmarcar a una comunidad por el color de la piel, su origen étnico, la herencia de expropiación y sometimiento, el lugar donde les tocó vivir y desarrollarse por las malas pasadas del destino, son prejuicios que gravitan de forma negativa en la solución del problema.













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martes, 3 de junio de 2014

H.CUBA. PROTESTA CIUDADANA POR LA DEMOCRACIA from MOVIMIENTO DE INTEGRACION RACIAL on Vimeo.
H.CUBA.CAMAGUEY.PROTESTA AL DESNUDO from MOVIMIENTO DE INTEGRACION RACIAL on Vimeo.

Teodoro Ramos Blanco: lo afrocubano en la escultura cubana,

Teodoro Ramos Blanco: lo afrocubano en la escultura cubana,
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
     (Mackandal)
No se comprenderá a nuestro pueblo sin conocer al negro. Esta influencia es hoy más evidente que en los días de la colonia. No nos adentraremos mucho en la vida cubana sin dejar de encontrarnos con esta presencia africana que no se manifiesta exclusivamente en la coloración de la piel.
Lydia Cabrera
 Bajo un clima de frustración y rebeldía nace en Cuba la segunda generación republicana, que cuestionará el pasado y hará un análisis crítico de la situación. En ello, la cultura será fundamental y el hombre negro hará sentir sus ansias de cambio.
De esa generación surgió una clase intelectual con magnífica formación académica. Uno de sus hijos fue el escultor afrocubano Teodoro Ramos Blanco, quien tuvo la suerte de estudiar en la Escuela de San Alejandro, graduándose años después en la especialidad de dibujo y modelado. Esos estudios los realizó en las primeras tres décadas de constituida la república.
Viajó a varios países de Europa y América, contándose entre ellos España, Italia, México y Estados Unidos. En ellos se llenó de vivencias y volcó lo aprendido en obras que quedarían inscritas en la historia de la escultura cubana.
Los especialistas del arte lo califican de magnífico retratista y un orfebre de la escultura en piedra y mármol que aportó valiosas técnicas a la vanguardia escultórica cubana.
De sus prodigiosas manos no escapó el tema negro. La temática racial fue una de sus constantes pasiones y a ella dedicó varios de sus trabajos.
Su obra, Vida interior fue cuestión de debate dada la intención del proyecto que se proponía realizar el artista y el material escogido para ello: esculpir en mármol blanco una figura de mujer negra, a lo que él contestó: “Será negra aunque esté esculpida en mármol blanco”.
Expresionismo, abstracción, realismo, todo eso ocurre en la obra de este creador cubano. Pero todo ello es llevado por el hilo conductor de su talento que impide el anclaje y la preferencia de cualquier forma estilística, y es aquel saber captar el momento, el instante mismo de la creatividad que lo diferencia y hace única a toda su obra, y lo hace personal, cubano, universal, gracias también a ese poder de indescifrable sentimiento que poseen lo grandes creadores y que impactan a primea vista, tanto a críticos como espectadores. Todo eso es logrado en la obra de Teodoro Ramos Blanco.
Iniciador junto a otros destacados artistas de la vanguardia escultórica cubana, esta gloria de Cuba recibió varios premios, entre los que se encuentran La Medalla de oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, Premio en la Segunda Exposición Nacional de Pintura y Escultura en 1938, Premio en el Concurso Monumento a Mariana Grajales y Premio en la Tercera Exposición de Pintura y Escultura en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional en 1940.
Nacido en el capitalino barrio del Cerro en 1902 y muerto en esta capital en octubre de 1972, Teodoro Ramos Blanco constituye una excelente muestra de cubanía y orgullo de la escultura cubana y caribeña.
Su cuantiosa obra forma parte de lo más valioso del patrimonio cultural cubano y ocupa sitio cimero en la creación escultórica de la nación, ha devenido en tema de análisis y enseñanza. Su huella se encuentra en muchos de los artistas que lo precedieron.
Del conocimiento de la armonía y el imaginario susurro del universo, de la espiritualidad del amor y del contacto mental con lo bello y lo nuevo, habla la obra de Teodoro Ramos Blanco.
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jueves, 22 de mayo de 2014

El negrismo en la cultura cubana

 
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
                (Mackandal)
Dentro de una etapa de exploraciones y demandas,  que se van a dar en la vida política y social  de Cuba  a partir de los años veinte de constituida la  república, va a brotar  dentro de  la cultura cubana y en consonancia con el  grupo Minorista, que surge al calor de charlas y conversaciones de todo tipo en el antiguo Café Martí en la capital cubana, cuya figura más sobresaliente sería Rubén Martínez Villena, un movimiento que alcanzaría talla extra en cuanto a la identidad lírica y social cubana al plantearse muchas cosas que habrán de tener vigencia  por las realidades que se están dando en ese momento en el país.
El negrismo, que a partir de fínanles de los años veinte viene a dar sus primeros pasos, tiene su influencia más cercana con el proyecto que en Estados Unidos venían desplegando figuras afroamericanas que años más tarde serían famosas en el campo de la literatura y el arte y que algunos visitaron la Isla. Esto fue el conocido como Renacimiento de Harlem.
En Cuba, las figuras más sobresalientes lo serían precisamente dos camagüeyanos, Emilio Ballagas y Nicolás Guillén. El primero lleva en su sangre la herencia española, el otro el clamor del oprimido, el grito esclavo. Pero ambos fusionarán su talento y gallardía poética en la sabia criolla que irradiará y de tal manera el ambiente cultural cubano, que durante una larga década serán innumerables los intelectuales blancos, negros y mulatos que se verán flechados por este aire renovador de esperanza en la búsqueda de la identidad y nacionalidad cubana.
Esta segunda generación republicana luchará contra los prejuicios raciales, al quedar esta nueva oleada de jóvenes escritores inmersos en una etapa de entreguerras que desencanta y ya sin aquel orgullo patrio que tuvieron sus antecesores, que eran sabedores de una guerra y tantas batallas que los enorgullecía.
En el negrismo confluyen todas las formas lingüísticas de la población cubana. Vale tanto lo español como las lenguas congas, carabalí, el yoruba y el habla bozalona de los esclavos y de cuantas formas y variedades del habla afrocubana penetraron la cultura léxica criolla. Fue una especie de transculturación lingüística que permeó formas y manifestaciones artísticas como el teatro, la novela, y de cierta manera el lenguaje visual de la pintura.
Movimiento que ya se venía gestando desde que, en 1929Regino Eladio Boti compuso su Babul; pero ya un año antes José ZacaríasTallet había compuesto La Rumba y Ramón Guirao su Bailadora de Rumba
Modalidad poética y literaria, que con Ballagas en su Cuaderno de poesía negra, y Guillén con Motivos de son y Sóngoro cosongo, extiende sus tentáculos, contagia y hechiza a figuras que se verán flechadas por esta originalidad, al quedar relegado, tanto en Europa como en América el Modernismo, que será sustituido por una forma nueva de expresar, con evasión o sin ella, la realidad circundante en la Isla como lo fue el Movimiento Vanguardista.
 Fue un momento de crisis en la cultura artística de occidente, mientras que  aquí florecía el verso  de apego a la identidad y a la tierra, como lo hicieron  Manuel Navarro Luna,Regino Pedroso, y  Alejo Carpentier,  quien mandaba sus poemas desde Francia y que su monumental obra novelística  nubló el peso y el contagio de sus poemas negristas. No fueron mucho, pero los escribió. Escritores que aportan sustancia y sostén a todo un movimiento, que por su estructura y novedad, se erige, por derecho propio entre lo más preciado que en materia lírica haya dado cualquiera de las generaciones cubanas, y que ojalá hoy, poetas y ensayistas, narradores y hombres de pensamiento avanzado, retomaran una modalidad artística, que si bien tuvo su primer impulso en intelectuales afroamericanos, nunca dejó de ser toda ella cubana. Eso le dio la universalidad que fue prestigiada por otra grande de la declamación, Eusebia Cosme, quien la llevó a planos de excelencia alrededor del mundo, para orgullo de Cuba y de su gente.
Para Cuba actualidad
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jueves, 24 de abril de 2014

La verdad sobre el gobierno de Machado,





      Manuel Aguirre Lavarrere          
            (Mackandal)
La historia más reciente de Cuba, principalmente esa vinculada a la ideología comunista, da una visión terrorífica sobre los presidentes anteriores al castrismo.
El gobierno de Gerardo Machado Morales, que se inició en 1925, y se desplomó el 12 de agosto de 1933, cierra ese primer periodo republicano y con él, el caciquismo y el clientelismo.
Generales y coroneles mambises jugaron un papel preponderante en la articulación de las políticas nacionales en ese primer periodo republicano. Gerardo Machado fue uno de ellos.
Hubo aciertos innegables en el período presidencial de Machado que hoy niegan los textos de enseñanza.
La distorsión de la historia es algo muy de costumbre en regímenes totalitarios para dar una visión deformada y miope sobre los procesos políticos y sociales que lo antecedieron.
Fue bajo el gobierno de Gerardo Machado, electo por una entusiasta y abrumadora mayoría, que cobró impulso la economía cubana.
Machado contó con uno de los mejores equipos económicos que haya tenido un presidente cubano.
Al menos en su primer período, Machado dejó en el presidencialismo cubano una manera muy suya de hacer políticas vinculadas a los intereses sociales y nacionales.
Con su peculiar manera de organizar y dictar órdenes, impulsó la enseñanza pública, estimuló a la industria nacional, asumió con firmeza el saneamiento de la administración de los fondos públicos y el apego a la honradez administrativa, la protección de la industria azucarera y trazó grandes proyectos para el desarrollo del país.
Pero nada de lo anterior iguala el ambicioso proyecto de obras públicas que desarrolló bajo el lema “Agua, caminos y escuelas”.
Bajo su gobierno se construyó la Carretera Central, que incidió favorablemente en el comercio, llevándolo de un extremo a otro de la Isla.
Su secretario de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes, dio un notable impulso tanto a la Carretera Central como a otras obras, como el Capitolio Nacional, que en 1928 fue la Sede de la Sexta Conferencia Panamericana, que tuvo entre sus invitados al entonces presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge.
Después de su primer período de gobierno, hubo sucesos que le granjearon a Machado el rechazo popular.
Su afán reeleccionista hizo que se modificara la Constitución, que no sería restaurada hasta que asumió la presidencia Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, luego de la caída de Machado.
Machado logró la modificación constitucional a través del llamado Cooperativismo, con una ley que suspendía las elecciones y la prórroga de poderes, no sin enfrentar agudas críticas y un fuerte rechazo a su gobierno.
En su segundo mandato, Machado no supo paliar la crisis económica a la que se enfrentaba el país y en lugar de encauzar las demandas populares, desató la represión.
El general Gerardo Machado Morales fue un presidente que si bien no fue bueno para Cuba, debe analizarse en su entera dimensión, y no solo en aquella que más interesa al adoctrinamiento comunista.



















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