jueves, 19 de abril de 2012
La mala política.
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
El cubano se levanta y se acuesta con la política. En Cuba, la política, lejos de ser un ejercicio ciudadano, constituye un modo de vida y una necesidad partidista. Siempre fue así, hoy lo es también, la única diferencia
es que la política y los políticos halan siempre para un mismo lado.
En Cuba es el estado quien marca las pautas de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que se puede o no decir y hasta de los momentos apropiados para decirlo, siempre que esos momentos y ese mínimo espacio no afecten en lo más mínimo el discurso oficial, que en definitiva es el que debe imperar por encima de la voluntad ciudadana.
Es decir, la soberanía se concentra en lo que disponga el estado. Lo que el ciudadano deba decir o no, siempre debe estar de acuerdo a lo el .estado, el soberano, mediante sus propios intereses disponga.
De modo que una sociedad donde los derechos primordiales y universales del ser humano son violados continuamente y la amenaza a la disidencia interna es un goteo invariable plagado de calumnias y de intenciones que llaman al atropello físico contra personas que sólo portan como arma la palabra y el derecho a disentir, tiene forzosamente que recurrir a la mala política y a la mentira. Tiene forzosamente que deformar la historia y valerse de unos cuantos sicarios intelectuales dispuestos a poner su pluma y sus conocimientos al servicio de la depravación.
Sometida está toda la población cubana. Pero los negros y mestizos, a pesar de que existen algunos beneficios como es el sistema educacional y donde éste segmento de la población se instruye y se gradúa puesto que el balance educacional está parejo y eso lo han demostrado estudios recientes, no goza de los mismos beneficios con los que cuentan los blancos.
En un pasado fue el miedo al negro. Hoy, no están superados del todo los prejuicios raciales. El color de la piel y cierto resentimiento, odio y desconfianza, cuando el control político, social, económico y cultural de la nación están en manos de una sola raza, contribuyen irremediablemente a que el negro sea excluido y que traten a la vez de neutralizar sus aspiraciones de progreso, para como sucede siempre, someterlo y crear un ser humano dependiente y sin más derecho que el de la obediencia al régimen blanco y racista.
Publicado por Primavera Digital, 05/04/2012.
martes, 3 de abril de 2012
Alfa y omega.
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.
José Martí
Al triunfo de la revolución, la mayoría de los cubanos pensaron que se había alcanzado por fin la democracia y que la patria sonreiría para todos. Muy pocos dudaron del compromiso hecho por Fidel Castro con el pueblo cubano durante el juicio del Moncada. Los negros y mestizos pensaron que había llegado la hora de la inclusión ciudadana. Pero todo eso, y lo que vino después, no pasó de ser un desvarío.
Cuando ya el descontento se agudizó y el espejismo de entonces dejó ver la realidad, ya se había contribuido a la traición y fuimos cómplices indirectos de los encarcelamientos políticos, los fusilamientos y los muertos en huelgas de hambre.
Ni siquiera los que en un momento de lucidez se les encendió la luz del entendimiento y optaron por el exilio, pensaron que todo aquel pasado de odio y barbarie, ideado y activado por un régimen, llegaría a ser el presente en el día a día de una Cuba que clama por cambios sustanciales para una ciudadanía obligada a una realidad impuesta para beneplácito de un grupo de ambiciosos y depredadores del derecho patrio y la inclusión de todos sus habitantes.
Fue entonces que la patria retrocedió y devino de una sociedad de clases en una sociedad de castas. Turistas extranjeros con muchos más derechos que los nacionales; militares que acaparan prebendas y poder; y un apellido clavado en el alma de la nación como símbolo de reverencia eterna, alfa y omega de la nación toda, donde la crítica hacia él no cuenta y mucho menos la verdadera historia: Cuba empieza y termina con él.
No obstante, a pesar de las mentiras en los medios de difusión y de existir comandos antimotines equipados con las más modernos equipos de represión, incluidos gases lacrimógenos, la oposición cubana, aun cuando todavía no acaba de unirse en su totalidad, ha logrado llamar la atención y serrucharle el piso a la dictadura.
Todos en Cuba conocen el verdadero sentir popular, ese que los medios oficialistas no muestran. Se aspira a una Cuba martiana y pluripartidista, en la que ningún otro timador haga carrera política al precio del sufrimiento de los cubanos.
Son muchas las atrocidades políticas que se han cometido bajo la protección del ilustre apellido, atentatorio contra todo asomo de equidad ciudadana durante más de cinco décadas. Se pretende justificar la injusticia echando pestes contra los opositores a un régimen nacido de la barbarie y la brutalidad.
La oposición ha contribuido al esclarecimiento de estos hechos mediante una toma de conciencia contra la discriminación al ciudadano. No encaja en la conciencia de los cubanos nada que sea impuesto a base de la traición y el olvido histórico.
Publicado por Primavera Digital, 2012/03/08
(Mackandal)
Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.
José Martí
Al triunfo de la revolución, la mayoría de los cubanos pensaron que se había alcanzado por fin la democracia y que la patria sonreiría para todos. Muy pocos dudaron del compromiso hecho por Fidel Castro con el pueblo cubano durante el juicio del Moncada. Los negros y mestizos pensaron que había llegado la hora de la inclusión ciudadana. Pero todo eso, y lo que vino después, no pasó de ser un desvarío.
Cuando ya el descontento se agudizó y el espejismo de entonces dejó ver la realidad, ya se había contribuido a la traición y fuimos cómplices indirectos de los encarcelamientos políticos, los fusilamientos y los muertos en huelgas de hambre.
Ni siquiera los que en un momento de lucidez se les encendió la luz del entendimiento y optaron por el exilio, pensaron que todo aquel pasado de odio y barbarie, ideado y activado por un régimen, llegaría a ser el presente en el día a día de una Cuba que clama por cambios sustanciales para una ciudadanía obligada a una realidad impuesta para beneplácito de un grupo de ambiciosos y depredadores del derecho patrio y la inclusión de todos sus habitantes.
Fue entonces que la patria retrocedió y devino de una sociedad de clases en una sociedad de castas. Turistas extranjeros con muchos más derechos que los nacionales; militares que acaparan prebendas y poder; y un apellido clavado en el alma de la nación como símbolo de reverencia eterna, alfa y omega de la nación toda, donde la crítica hacia él no cuenta y mucho menos la verdadera historia: Cuba empieza y termina con él.
No obstante, a pesar de las mentiras en los medios de difusión y de existir comandos antimotines equipados con las más modernos equipos de represión, incluidos gases lacrimógenos, la oposición cubana, aun cuando todavía no acaba de unirse en su totalidad, ha logrado llamar la atención y serrucharle el piso a la dictadura.
Todos en Cuba conocen el verdadero sentir popular, ese que los medios oficialistas no muestran. Se aspira a una Cuba martiana y pluripartidista, en la que ningún otro timador haga carrera política al precio del sufrimiento de los cubanos.
Son muchas las atrocidades políticas que se han cometido bajo la protección del ilustre apellido, atentatorio contra todo asomo de equidad ciudadana durante más de cinco décadas. Se pretende justificar la injusticia echando pestes contra los opositores a un régimen nacido de la barbarie y la brutalidad.
La oposición ha contribuido al esclarecimiento de estos hechos mediante una toma de conciencia contra la discriminación al ciudadano. No encaja en la conciencia de los cubanos nada que sea impuesto a base de la traición y el olvido histórico.
Publicado por Primavera Digital, 2012/03/08
San Pedro Claver.
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Sin querer justificar para nada la complicidad de la iglesia Católica con la conquista y colonización de América, y mucho menos adherirme al entusiasmo por la próxima visita a Cuba del Peregrino de la Caridad, como llaman al Papa Benedicto XVI, quien se reunirá con algunos de la cúpula gobernante y no con sencillos miembros de la oposición, pues parece que así lo manda su dios, sí creo necesario tender un puente para marcar las diferencias entre el monopolio católico y algunos sacerdotes renuentes y abochornados de pertenecer a una entidad que fue cómplice del sostenimiento del régimen esclavista.
Uno de estos sacerdotes lo fue San Pedro Claver, un misionero jesuita nacido en España. Después de haber pasado por Cuba, y ver las atrocidades que se cometían contra seres humanos engañados por el catolicismo que les ofrecía descanso en el más allá, pasó a Cartagena de Indias, Colombia, donde con amor y paciencia supo dar de sí lo mejor y ganarse el cariño y la confianza de los oprimido, al realizar la titánica labor de educarlos y hacerlos sentir seres humanos y también hijos de dios, salvando la honra que otros como él desprestigiaron.
La misma iglesia que sirvió de vigía a los negreros que iban tras los cimarrones, que delató a muchos de los negros que huían del látigo y el bocabajo e iban en busca de refugio hacia el cura y éste los entregaba como perros extraviados de sus dueños, supo también dar hombres como San Pedro Claver.
El Padre Claver; desde 1610 fecha en que llega a Cartagena de Indias hasta 1651, año en que enfermó, realizó su labor diaria en la evangelización y catequesis de los esclavos africanos que llegaban y ya asentados en tierra firme, no tardaba en hablarles del amor a Cristo y de la redención ayudándose de estampas y dibujos y auxiliado por intérpretes negros a los que ya había bautizado.
Consagrado de por vida al servicio espiritual y al sostén material de los negros, fue tanto su amor por esta raza que cuando cesó la trata casi por completo, intentó irse a las costas africanas para seguir
su misión en la misma tierra donde habían cazado como bestias a aquellos que él había conocido y amado como ningún otro después de Cristo.
Viejo y tomado por la epidemia de peste de 1651, por la que quedó casi paralitico, reducido a una maltrecha enfermería, solo ayudado por un negro bozal, murió el Padre Pedro Claver el 8 de septiembre de 1654 en plena fiesta de la Virgen de la Moreneta, por la que sintió siempre gran devoción, allí, en Cartagena de Indias donde dejó su impronta misionera como sólo lo saben hacer los hombres y mujeres de auténtica fertilidad cristiana.
Fue canonizado en 1888 por el Papa león XIII, quien dijo de él: “Después de la vida de Cristo, ninguna ha conmovido tan profundamente mi alma como la del gran apóstol San Pedro Claver.”
Publicado por Primavera Digital, 2012/03/15
(Mackandal)
Sin querer justificar para nada la complicidad de la iglesia Católica con la conquista y colonización de América, y mucho menos adherirme al entusiasmo por la próxima visita a Cuba del Peregrino de la Caridad, como llaman al Papa Benedicto XVI, quien se reunirá con algunos de la cúpula gobernante y no con sencillos miembros de la oposición, pues parece que así lo manda su dios, sí creo necesario tender un puente para marcar las diferencias entre el monopolio católico y algunos sacerdotes renuentes y abochornados de pertenecer a una entidad que fue cómplice del sostenimiento del régimen esclavista.
Uno de estos sacerdotes lo fue San Pedro Claver, un misionero jesuita nacido en España. Después de haber pasado por Cuba, y ver las atrocidades que se cometían contra seres humanos engañados por el catolicismo que les ofrecía descanso en el más allá, pasó a Cartagena de Indias, Colombia, donde con amor y paciencia supo dar de sí lo mejor y ganarse el cariño y la confianza de los oprimido, al realizar la titánica labor de educarlos y hacerlos sentir seres humanos y también hijos de dios, salvando la honra que otros como él desprestigiaron.
La misma iglesia que sirvió de vigía a los negreros que iban tras los cimarrones, que delató a muchos de los negros que huían del látigo y el bocabajo e iban en busca de refugio hacia el cura y éste los entregaba como perros extraviados de sus dueños, supo también dar hombres como San Pedro Claver.
El Padre Claver; desde 1610 fecha en que llega a Cartagena de Indias hasta 1651, año en que enfermó, realizó su labor diaria en la evangelización y catequesis de los esclavos africanos que llegaban y ya asentados en tierra firme, no tardaba en hablarles del amor a Cristo y de la redención ayudándose de estampas y dibujos y auxiliado por intérpretes negros a los que ya había bautizado.
Consagrado de por vida al servicio espiritual y al sostén material de los negros, fue tanto su amor por esta raza que cuando cesó la trata casi por completo, intentó irse a las costas africanas para seguir
su misión en la misma tierra donde habían cazado como bestias a aquellos que él había conocido y amado como ningún otro después de Cristo.
Viejo y tomado por la epidemia de peste de 1651, por la que quedó casi paralitico, reducido a una maltrecha enfermería, solo ayudado por un negro bozal, murió el Padre Pedro Claver el 8 de septiembre de 1654 en plena fiesta de la Virgen de la Moreneta, por la que sintió siempre gran devoción, allí, en Cartagena de Indias donde dejó su impronta misionera como sólo lo saben hacer los hombres y mujeres de auténtica fertilidad cristiana.
Fue canonizado en 1888 por el Papa león XIII, quien dijo de él: “Después de la vida de Cristo, ninguna ha conmovido tan profundamente mi alma como la del gran apóstol San Pedro Claver.”

Publicado por Primavera Digital, 2012/03/15
jueves, 29 de marzo de 2012
Un libro necesario.

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Afrocubanas, historia, pensamiento y prácticas culturales es el título que bajo el sello editorial de Ciencias Sociales se ha puesto a disposición de los lectores cubanos.
Por un panel integrado por personalidades de la cultura y de la temática racial en Cuba, como Tomás Fernández Robaina, la licenciada en historia del arte y cineasta Gloria Rolando, y la teatróloga Inés María Martiatu Terry, el público asistente a una sala a lleno completo en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, pudo debatir y conocer de mujeres afrocubanas que continúan olvidadas por la historiografía nacional.
Especial atención merecen para este periodista los trabajos, En torno a los estereotipos respecto a la afrocubana, de la etnóloga e historiadora María Ileana Faguaga Iglesias, y Mujeres en torno a Minerva, de la doctora en Ciencias Históricas María del Carmen Barcia, este ultimo basado en una rigurosa investigación sobre la primera publicación impresa en Cuba ideada y mantenida por negras y mulatas.
En 1879 fue aprobada por España la ley de imprenta, que a partir de la nueva Constitución dio la oportunidad que afloraran diferentes y variadas publicaciones sociales y políticas. Es en este marco que surge la revista Minerva, publicación encaminada a la educación y al reclamo de derechos de las Afrodescendientes en Cuba, la cual alcanzó en su corto período de existencia una aceptada popularidad y conllevó a una conciencia de sí y a un alto sentido de pertenencia.
Con respecto al primero la autora hace un profundo análisis entre la clase de poder dominante y como éste se inserta, como grupo de presión en la memoria colectiva y en el subconsciente también de la persona humana, fenómeno que conlleva a causar la denigración del individuo y a una autoflagelación del sujeto.
Se asiste entonces a una reflexión que toca fondo con respecto a los problemas de las relaciones raciales y de etnicidad en Cuba, donde se percibe la realidad de la violencia de género por color de la piel y el marginalismo constante al que está expuesta la mujer negra y mestiza mediante una constante construcción y deconstrucción de mitos emanados desde la conciencia del poder dominante.
Libro que aunque editado de forma oficial no puede prescindir de mostrar el racismo que persiste en la Isla y que a diario sufren, a través de viejos y reciclados estereotipos las negras y negros, de una Cuba que hacia afuera se muestra humana y solidaria, mientras que hacia adentro sufre la metamorfosis de una política xenófoba que trae hermanada y por defecto, la mentalidad del cuero y el negro cimarrón.
makandalmm@yahoo.com
martes, 28 de febrero de 2012
Una conferencia excluyente.
¿Quién que ha visto azotar a un negro no se considera para siempre su deudor? Yo lo vi, yo lo vi cuando era niño y todavía no se me ha apagado en las mejillas la vergüenza... Yo lo vi y me juré desde entonces su defensa.
José Martí
Cualquiera que haya seguido con detenimiento los debates que tuvieron lugar mediante la Primera Conferencia del partido único, el Partido Comunista de Cuba, habrá apreciado el poco interés mostrado cuando se debatió -si es que a una decena de palabras dichas al vuelo se le puede llamar debate- el problema de la discriminación racial en el seno de la sociedad cubana.
No era de interés primordial, ni siquiera secundario, el asunto de la discriminación contra los negros y mestizos en Cuba, lo cual merecía, por el impacto de exclusión de este segmento racial de la sociedad, un capítulo aparte para tomar el toro por los cuernos y decir plenamente las verdades que el tema racial amerita para el verdadero saneamiento de la sociedad cubana.
Pero buscar el remedio en la misma fuente de donde nace la enfermedad, como dijera José Antonio Saco al referirse a la vagancia en Cuba, empuja, de cierto modo a que los afrocubanos sigan dependientes de unas leyes y dictámenes que en la práctica han demostrado su incompetencia.
La lucha contra el racismo necesita de mentalidades amplias y con ideas verdaderamente incluyentes, de hombres sensibles y que se sientan parte del problema para entonces poder ser parte de la solución.
El hogar, la familia y la formación por medio de la transmisión oral de padres hacia hijos, es un fenómeno que en Cuba ha funcionado siempre como barrera de aislamiento y negación de derechos contra negros y mestizos.
El racismo no se elimina con discursos. Esta situación en Cuba, como en cualquier parte del mundo, necesita de un lavado de cerebro, cuyo resultado final sea el de aportar ideas capaces de sumar voluntades para su destierro definitivo del suelo patrio.
Hay que tener en cuenta que la influencia de políticos y funcionarios racistas blancos del ahora mismo en Cuba, ha funcionado de forma efectiva y sin tropiezos, como barrera de exclusión contra negros y mestizos.
Un fenómeno que nace y se ramifica a través de una ideología, como lo es sin dudas el racismo, donde el silencio cómplice, la dejadez política y el oportunismo de turno son factores que irremediablemente se ligan a la corrupción, y repercuten por lógica ley de gravedad en el abuso y el desprecio al otro para justificar la negación de sus derechos, necesita obligatoriamente de acciones afirmativas que protejan y defiendan los derechos de ese segmento poblacional.
Decepcionan aquellos que se hartan la panza, roban y se endiosan al obtener inmerecidos privilegios a costa del sufrimiento ajeno, cuando hablan por mujeres y hombres que no tienen el derecho de protestar sin que penda sobre ellos un encarcelamiento que puede ser a perpetuidad, o una muerte ̏casual˝
Publicado por APLP, 16 de febrero de 2012.
José Martí
Cualquiera que haya seguido con detenimiento los debates que tuvieron lugar mediante la Primera Conferencia del partido único, el Partido Comunista de Cuba, habrá apreciado el poco interés mostrado cuando se debatió -si es que a una decena de palabras dichas al vuelo se le puede llamar debate- el problema de la discriminación racial en el seno de la sociedad cubana.
No era de interés primordial, ni siquiera secundario, el asunto de la discriminación contra los negros y mestizos en Cuba, lo cual merecía, por el impacto de exclusión de este segmento racial de la sociedad, un capítulo aparte para tomar el toro por los cuernos y decir plenamente las verdades que el tema racial amerita para el verdadero saneamiento de la sociedad cubana.
Pero buscar el remedio en la misma fuente de donde nace la enfermedad, como dijera José Antonio Saco al referirse a la vagancia en Cuba, empuja, de cierto modo a que los afrocubanos sigan dependientes de unas leyes y dictámenes que en la práctica han demostrado su incompetencia.
La lucha contra el racismo necesita de mentalidades amplias y con ideas verdaderamente incluyentes, de hombres sensibles y que se sientan parte del problema para entonces poder ser parte de la solución.
El hogar, la familia y la formación por medio de la transmisión oral de padres hacia hijos, es un fenómeno que en Cuba ha funcionado siempre como barrera de aislamiento y negación de derechos contra negros y mestizos.
El racismo no se elimina con discursos. Esta situación en Cuba, como en cualquier parte del mundo, necesita de un lavado de cerebro, cuyo resultado final sea el de aportar ideas capaces de sumar voluntades para su destierro definitivo del suelo patrio.
Hay que tener en cuenta que la influencia de políticos y funcionarios racistas blancos del ahora mismo en Cuba, ha funcionado de forma efectiva y sin tropiezos, como barrera de exclusión contra negros y mestizos.
Un fenómeno que nace y se ramifica a través de una ideología, como lo es sin dudas el racismo, donde el silencio cómplice, la dejadez política y el oportunismo de turno son factores que irremediablemente se ligan a la corrupción, y repercuten por lógica ley de gravedad en el abuso y el desprecio al otro para justificar la negación de sus derechos, necesita obligatoriamente de acciones afirmativas que protejan y defiendan los derechos de ese segmento poblacional.
Decepcionan aquellos que se hartan la panza, roban y se endiosan al obtener inmerecidos privilegios a costa del sufrimiento ajeno, cuando hablan por mujeres y hombres que no tienen el derecho de protestar sin que penda sobre ellos un encarcelamiento que puede ser a perpetuidad, o una muerte ̏casual˝
Publicado por APLP, 16 de febrero de 2012.
jueves, 9 de febrero de 2012
Atraco económico y ciudadanía
Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
De la esclavitud brotan los héroes; pero de la infructífera libertad brotan solamente los inútiles.
José Martí.
La economía siempre ha sido el punto vulnerable de los gobiernos cubanos. Sin embargo, antes de 1959 Cuba figuraba entre los países de mayor solvencia económica del continente americano, sólo superada
por algunos pocos países como Estados Unidos y Canadá. Había un despegue económico que prosperaba a pasos largos y que iba a repercutir, sin duda alguna, en el mejoramiento de la ciudadanía.
A través de las huelgas obreras, muestras de un derecho ciudadano, el proletariado cubano alcanzó varias importantes conquistas.
A pesar de que los tiburones de turno se bañaban a su antojo, la ciudadanía se iba abriendo paso.
Pero no se sopesó el problema de los afrocubanos como grupo con problemas muy específicos, necesitado de una política que hiciera hincapié en las individualidades raciales, como debió ser en su momento y como sigue sin sopesarse en la Cuba de hoy.
El crecimiento que en ocasiones ha tenido el sector financiero, según datos oficiales, no ha garantizado el mejoramiento del sector poblacional más desposeído de la nación, donde también se encuentran numerosas familias censadas como de raza blanca pero que en realidad no lo son.
Hoy, el atraco económico cuyo único responsable es el gobierno, sumado a los cientos de miles de trabajadores que han quedado sin trabajo por los despidos que no tienen en cuenta los años de servicio ni la necesidad del ciudadano, en un país donde se pretende hacerle creer al mundo las ventajas del socialismo, crean los mecanismos de exclusión para que se expanda la vagancia y el delito, ahora bajo la égida del totalitarismo. Es digno de un estudio comparativo con los años críticos de la colonia, cuando negros y mestizos llevaban, como ahora, la peor parte.
Un buen manejo de escamoteo político, con la implementación de leyes encaminadas fundamentalmente a la permanencia y fortalecimiento del régimen, frente a una ciudadanía que carente de todo lo indispensable para una subsistencia decorosa, no alcanzará mejoría alguna.
La gran mayoría de los afrocubanos saben que ganar tiempo es una maniobra que le va muy bien al régimen; pero se queda corto para resolver problemas de tal magnitud como terminar con la exclusión y el racismo, en una sociedad donde la mayoría, esa que no se tiene en cuenta, aun apuesta por cambios radicales y una digna solvencia ciudadana.
Publicado por APLP, 2 de febrero de 2012
(Mackandal)
De la esclavitud brotan los héroes; pero de la infructífera libertad brotan solamente los inútiles.
José Martí.
La economía siempre ha sido el punto vulnerable de los gobiernos cubanos. Sin embargo, antes de 1959 Cuba figuraba entre los países de mayor solvencia económica del continente americano, sólo superada
por algunos pocos países como Estados Unidos y Canadá. Había un despegue económico que prosperaba a pasos largos y que iba a repercutir, sin duda alguna, en el mejoramiento de la ciudadanía.
A través de las huelgas obreras, muestras de un derecho ciudadano, el proletariado cubano alcanzó varias importantes conquistas.
A pesar de que los tiburones de turno se bañaban a su antojo, la ciudadanía se iba abriendo paso.
Pero no se sopesó el problema de los afrocubanos como grupo con problemas muy específicos, necesitado de una política que hiciera hincapié en las individualidades raciales, como debió ser en su momento y como sigue sin sopesarse en la Cuba de hoy.
El crecimiento que en ocasiones ha tenido el sector financiero, según datos oficiales, no ha garantizado el mejoramiento del sector poblacional más desposeído de la nación, donde también se encuentran numerosas familias censadas como de raza blanca pero que en realidad no lo son.
Hoy, el atraco económico cuyo único responsable es el gobierno, sumado a los cientos de miles de trabajadores que han quedado sin trabajo por los despidos que no tienen en cuenta los años de servicio ni la necesidad del ciudadano, en un país donde se pretende hacerle creer al mundo las ventajas del socialismo, crean los mecanismos de exclusión para que se expanda la vagancia y el delito, ahora bajo la égida del totalitarismo. Es digno de un estudio comparativo con los años críticos de la colonia, cuando negros y mestizos llevaban, como ahora, la peor parte.
Un buen manejo de escamoteo político, con la implementación de leyes encaminadas fundamentalmente a la permanencia y fortalecimiento del régimen, frente a una ciudadanía que carente de todo lo indispensable para una subsistencia decorosa, no alcanzará mejoría alguna.
La gran mayoría de los afrocubanos saben que ganar tiempo es una maniobra que le va muy bien al régimen; pero se queda corto para resolver problemas de tal magnitud como terminar con la exclusión y el racismo, en una sociedad donde la mayoría, esa que no se tiene en cuenta, aun apuesta por cambios radicales y una digna solvencia ciudadana.
Publicado por APLP, 2 de febrero de 2012
martes, 31 de enero de 2012
Con orgullo y dignidad ciudadana.
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Los debates en torno al problema racial en Cuba jamás podrán ofrecer resultados concretos si antes no se activan los mecanismos que hacen prevalecer los valores auténticos del ser humano.
Estos valores tienen que partir de un desprendimiento consciente de la conducta intencional y racional que haga juego con la conciencia ciudadana, donde obligadamente entra en juego la voluntad política. Algo tan difícil en la Cuba actual que es casi imposible la solución de las prácticas racistas si solo parten de una conferencia partidista, ya a las puertas, donde se pretende, según los parlamentarios cubanos, poner en la guillotina el racismo heredado de otras épocas y mantenido hasta el presente.
Es una práctica que desfavorece a más de la mitad de la población cubana, al ser los negros y mestizos la mayoría de la población, aunque no sean pocos los que nieguen llevar el negro detrás de la oreja. Quien lo dude, que se someta a una prueba de ADN, para que vea el susto que va a llevar.
Los problemas raciales en Cuba han carecido siempre de voluntad política. Nunca fueron resueltos, ni en las guerras de independencia, ni al constituirse la República en 1902 ni con el triunfo del castrismo en 1959, donde más bien el negro y el mestizo son utilizados como tropa de choque siempre que sea conveniente al régimen, para dar la fantasmagórica visión de una igualdad ciudadana, que es falsa y tergiversadora.
Al racismo de los que desprecian al negro por creerse superiores o elegidos por el color blanco de la piel, hay que bajarles los humos con la verdad y la historia, y con un orgullo y dignidad ciudadana a prueba de bala. Sólo un movimiento cívico de negros, mestizos y blancos no racistas, dará un sentido razonable a la conquista de los objetivos, para favorecer el progreso y la autoestima encaminada a la autodeterminación política, sin bridas ni orejeras.
Una dignidad que exija, sin miedo ni miramiento alguno, el reconocimiento pleno de sus derechos, de todos sus derechos. Enfocada también y principalmente, contra ese complejo político represivo que se llama poder, y que a los negros y mestizos en Cuba los denigra como seres humanos.
Publicado por APLP, 19 de enero de 2012
(Mackandal)
Los debates en torno al problema racial en Cuba jamás podrán ofrecer resultados concretos si antes no se activan los mecanismos que hacen prevalecer los valores auténticos del ser humano.
Estos valores tienen que partir de un desprendimiento consciente de la conducta intencional y racional que haga juego con la conciencia ciudadana, donde obligadamente entra en juego la voluntad política. Algo tan difícil en la Cuba actual que es casi imposible la solución de las prácticas racistas si solo parten de una conferencia partidista, ya a las puertas, donde se pretende, según los parlamentarios cubanos, poner en la guillotina el racismo heredado de otras épocas y mantenido hasta el presente.
Es una práctica que desfavorece a más de la mitad de la población cubana, al ser los negros y mestizos la mayoría de la población, aunque no sean pocos los que nieguen llevar el negro detrás de la oreja. Quien lo dude, que se someta a una prueba de ADN, para que vea el susto que va a llevar.
Los problemas raciales en Cuba han carecido siempre de voluntad política. Nunca fueron resueltos, ni en las guerras de independencia, ni al constituirse la República en 1902 ni con el triunfo del castrismo en 1959, donde más bien el negro y el mestizo son utilizados como tropa de choque siempre que sea conveniente al régimen, para dar la fantasmagórica visión de una igualdad ciudadana, que es falsa y tergiversadora.
Al racismo de los que desprecian al negro por creerse superiores o elegidos por el color blanco de la piel, hay que bajarles los humos con la verdad y la historia, y con un orgullo y dignidad ciudadana a prueba de bala. Sólo un movimiento cívico de negros, mestizos y blancos no racistas, dará un sentido razonable a la conquista de los objetivos, para favorecer el progreso y la autoestima encaminada a la autodeterminación política, sin bridas ni orejeras.
Una dignidad que exija, sin miedo ni miramiento alguno, el reconocimiento pleno de sus derechos, de todos sus derechos. Enfocada también y principalmente, contra ese complejo político represivo que se llama poder, y que a los negros y mestizos en Cuba los denigra como seres humanos.
Publicado por APLP, 19 de enero de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)