martes, 28 de febrero de 2012

Una conferencia excluyente.

¿Quién que ha visto azotar a un negro no se considera para siempre su deudor? Yo lo vi, yo lo vi cuando era niño y todavía no se me ha apagado en las mejillas la vergüenza... Yo lo vi y me juré desde entonces su defensa.
José Martí

Cualquiera que haya seguido con detenimiento los debates que tuvieron lugar mediante la Primera Conferencia del partido único, el Partido Comunista de Cuba, habrá apreciado el poco interés mostrado cuando se debatió -si es que a una decena de palabras dichas al vuelo se le puede llamar debate- el problema de la discriminación racial en el seno de la sociedad cubana.

No era de interés primordial, ni siquiera secundario, el asunto de la discriminación contra los negros y mestizos en Cuba, lo cual merecía, por el impacto de exclusión de este segmento racial de la sociedad, un capítulo aparte para tomar el toro por los cuernos y decir plenamente las verdades que el tema racial amerita para el verdadero saneamiento de la sociedad cubana.
Pero buscar el remedio en la misma fuente de donde nace la enfermedad, como dijera José Antonio Saco al referirse a la vagancia en Cuba, empuja, de cierto modo a que los afrocubanos sigan dependientes de unas leyes y dictámenes que en la práctica han demostrado su incompetencia.
La lucha contra el racismo necesita de mentalidades amplias y con ideas verdaderamente incluyentes, de hombres sensibles y que se sientan parte del problema para entonces poder ser parte de la solución.
El hogar, la familia y la formación por medio de la transmisión oral de padres hacia hijos, es un fenómeno que en Cuba ha funcionado siempre como barrera de aislamiento y negación de derechos contra negros y mestizos.
El racismo no se elimina con discursos. Esta situación en Cuba, como en cualquier parte del mundo, necesita de un lavado de cerebro, cuyo resultado final sea el de aportar ideas capaces de sumar voluntades para su destierro definitivo del suelo patrio.
Hay que tener en cuenta que la influencia de políticos y funcionarios racistas blancos del ahora mismo en Cuba, ha funcionado de forma efectiva y sin tropiezos, como barrera de exclusión contra negros y mestizos.
Un fenómeno que nace y se ramifica a través de una ideología, como lo es sin dudas el racismo, donde el silencio cómplice, la dejadez política y el oportunismo de turno son factores que irremediablemente se ligan a la corrupción, y repercuten por lógica ley de gravedad en el abuso y el desprecio al otro para justificar la negación de sus derechos, necesita obligatoriamente de acciones afirmativas que protejan y defiendan los derechos de ese segmento poblacional.
Decepcionan aquellos que se hartan la panza, roban y se endiosan al obtener inmerecidos privilegios a costa del sufrimiento ajeno, cuando hablan por mujeres y hombres que no tienen el derecho de protestar sin que penda sobre ellos un encarcelamiento que puede ser a perpetuidad, o una muerte ̏casual˝


Publicado por APLP, 16 de febrero de 2012.

jueves, 9 de febrero de 2012

Atraco económico y ciudadanía

Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
De la esclavitud brotan los héroes; pero de la infructífera libertad brotan solamente los inútiles.
José Martí.



La economía siempre ha sido el punto vulnerable de los gobiernos cubanos. Sin embargo, antes de 1959 Cuba figuraba entre los países de mayor solvencia económica del continente americano, sólo superada
por algunos pocos países como Estados Unidos y Canadá. Había un despegue económico que prosperaba a pasos largos y que iba a repercutir, sin duda alguna, en el mejoramiento de la ciudadanía.
A través de las huelgas obreras, muestras de un derecho ciudadano, el proletariado cubano alcanzó varias importantes conquistas.
A pesar de que los tiburones de turno se bañaban a su antojo, la ciudadanía se iba abriendo paso.
Pero no se sopesó el problema de los afrocubanos como grupo con problemas muy específicos, necesitado de una política que hiciera hincapié en las individualidades raciales, como debió ser en su momento y como sigue sin sopesarse en la Cuba de hoy.
El crecimiento que en ocasiones ha tenido el sector financiero, según datos oficiales, no ha garantizado el mejoramiento del sector poblacional más desposeído de la nación, donde también se encuentran numerosas familias censadas como de raza blanca pero que en realidad no lo son.
Hoy, el atraco económico cuyo único responsable es el gobierno, sumado a los cientos de miles de trabajadores que han quedado sin trabajo por los despidos que no tienen en cuenta los años de servicio ni la necesidad del ciudadano, en un país donde se pretende hacerle creer al mundo las ventajas del socialismo, crean los mecanismos de exclusión para que se expanda la vagancia y el delito, ahora bajo la égida del totalitarismo. Es digno de un estudio comparativo con los años críticos de la colonia, cuando negros y mestizos llevaban, como ahora, la peor parte.
Un buen manejo de escamoteo político, con la implementación de leyes encaminadas fundamentalmente a la permanencia y fortalecimiento del régimen, frente a una ciudadanía que carente de todo lo indispensable para una subsistencia decorosa, no alcanzará mejoría alguna.
La gran mayoría de los afrocubanos saben que ganar tiempo es una maniobra que le va muy bien al régimen; pero se queda corto para resolver problemas de tal magnitud como terminar con la exclusión y el racismo, en una sociedad donde la mayoría, esa que no se tiene en cuenta, aun apuesta por cambios radicales y una digna solvencia ciudadana.

Publicado por APLP, 2 de febrero de 2012

martes, 31 de enero de 2012

Con orgullo y dignidad ciudadana.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)


Los debates en torno al problema racial en Cuba jamás podrán ofrecer resultados concretos si antes no se activan los mecanismos que hacen prevalecer los valores auténticos del ser humano.
Estos valores tienen que partir de un desprendimiento consciente de la conducta intencional y racional que haga juego con la conciencia ciudadana, donde obligadamente entra en juego la voluntad política. Algo tan difícil en la Cuba actual que es casi imposible la solución de las prácticas racistas si solo parten de una conferencia partidista, ya a las puertas, donde se pretende, según los parlamentarios cubanos, poner en la guillotina el racismo heredado de otras épocas y mantenido hasta el presente.
Es una práctica que desfavorece a más de la mitad de la población cubana, al ser los negros y mestizos la mayoría de la población, aunque no sean pocos los que nieguen llevar el negro detrás de la oreja. Quien lo dude, que se someta a una prueba de ADN, para que vea el susto que va a llevar.
Los problemas raciales en Cuba han carecido siempre de voluntad política. Nunca fueron resueltos, ni en las guerras de independencia, ni al constituirse la República en 1902 ni con el triunfo del castrismo en 1959, donde más bien el negro y el mestizo son utilizados como tropa de choque siempre que sea conveniente al régimen, para dar la fantasmagórica visión de una igualdad ciudadana, que es falsa y tergiversadora.
Al racismo de los que desprecian al negro por creerse superiores o elegidos por el color blanco de la piel, hay que bajarles los humos con la verdad y la historia, y con un orgullo y dignidad ciudadana a prueba de bala. Sólo un movimiento cívico de negros, mestizos y blancos no racistas, dará un sentido razonable a la conquista de los objetivos, para favorecer el progreso y la autoestima encaminada a la autodeterminación política, sin bridas ni orejeras.
Una dignidad que exija, sin miedo ni miramiento alguno, el reconocimiento pleno de sus derechos, de todos sus derechos. Enfocada también y principalmente, contra ese complejo político represivo que se llama poder, y que a los negros y mestizos en Cuba los denigra como seres humanos.


Publicado por APLP, 19 de enero de 2012

jueves, 19 de enero de 2012

Racismo desde la cultura

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Recortar las orejas al mulo, no le hace caballo
José Martí

El tema del racismo por finllegó a los debates que a finales de diciembre se sucedieron en el parlamentocubano. Varios parlamentarios, incluso el presidente de la Asamblea Nacional,Ricardo Alarcón de Quesada, han hecho referencia a las prácticas racistas y dediscriminación que todavía subsisten en el accionar y la conciencia de un númeromayoritario de personas tenidas como de raza blanca. Digo tenidas pues como bien lo planteó Gustavo E. Urrutia, en Cuba es blanco todo el que no parece negro.
La cultura juega un papel fundamental en esta lucha antidiscriminatoria. Pero de la cultura se habla sin tener en cuenta que es precisamente desde la cultura donde germina y crece el rechazo al negro y al mestizo en Cuba.

Este rechazo está presente en la historia impartida hoy en los centros docentes del país, donde los negros son invisibles o quedan siempre como segundones. En el desprecio con el que se asume, incluso por estudiosos, la religión afrocubana y la literatura de temática negra. Está presente en las fuerzas armadas y el Consejo de Estado; en la educación que muchas veces reciben los hijos de algunos altos funcionarios, a los que se les puede llamar niños bien, aunque sus padres sean delincuentes de cuello blanco.
Pasa lo mismo con los medios audiovisuales. En el caso de la televisión, bastaría con sólo señalar el serial Los pequeños campeones, una puesta racista, pues donde debió primar el concepto multirracial, como lo son en realidad el deporte y la nación cubana, excluyó a los niños negros y mestizos, y presentó sólo chicos blancos.
Este accionar de productores y directores de los medios, con el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista a la cabeza, ha convertido el audiovisual cubano en una herramienta de poder panfletario de un egocentrismo repugnante.
Aquellos que se denominan dirigentes revolucionarios, muchos investidos de parlamentarios, gracias a esa doble moral que caracteriza a las dictaduras y en la cual son expertos, seguidos por un séquito poblacional que, a pesar de ser componentes de lo que Ortiz denominara ajiaco cubano, echan al negro fuera de la cazuela.

Durante muchos años, el negro fue un luchador incansable por sus derechos. Supo, desde los centros de instrucción y recreo y desde las sociedades negras, alzar su voz contra el indecoro público de los gobiernos de turno. Hoy, esa lucha heredada de nuestros predecesores encierra el reconocimiento merecido al aporte de negros y mestizos en todos los campos de la vida nacional. Constituye un estímulo para seguir adelante, dando lo mejor, enfrascados en esta batalla contra un gobierno que no cesa de discriminarnos, y para demostrar a las presentes y futuras generaciones que sólo con lucha y el reclamo de nuestros derechos podremos alcanzar la igualdad y ser tomado en cuenta.
Publicado por APLP, 12 de enero de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

El que sabe lo que da, no vive del susto.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)


La cobardía no es la única ciencia. La ciencia está en conocer la
oportunidad y aprovecharla: en hacer lo que conviene a nuestro
pueblo, con sacrificio de nuestras personas; y no en hacer lo que
conviene a nuestras personas, con sacrificio de nuestro pueblo. O
se habla lo que está en el país, o se deja al país que hable.
José Martí

Uno de los acuerdos más esperados por la mayor parte del pueblo cubano y por el que continúan las apuestas, es la reforma migratoria. Esto quedó frustrado en el discurso de clausura de Raúl Castro en el VIII periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano) Con ello se muestra la poca voluntad del régimen para conceder a la ciudadanía un reclamo popular que no es dádiva ni regalía; es un derecho natural que los gobiernos están obligados a garantizar.
Si, como dijo el propio Raúl Castro, la fortaleza de la Revolución y la ideología del pueblo en torno al partido único son inquebrantables, entonces, ¿a qué le temen?
Es un hecho que desde la fundación de la República, en 1902, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pudieron ser mejores. Pero no se puede seguir con una historia que en su momento de gestación nació controvertida, tanto por la poca habilidad de Estados Unidos como por la brutalidad y cobardía de los principales conductores de la nación cubana.

La controversia entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba es un asunto que no necesariamente tiene que involucrar a la ciudadanía, porque esta no es causante ni cómplice de las marañas gubernamentales.

De no aprobarse la reforma migratoria en la conferencia nacional del Partido Comunista que tendrá lugar en enero de 2012, la cantidad de salidas ilegales seguirá en aumento y la nación se verá privada de una parte considerable de la población, que seguirá en gestiones de obtener otra ciudadanía, cualquiera menos la cubana.

Este fenómeno, junto al inmovilismo político y el descrédito que sufre el régimen – según la opinión generalizada del pueblo –, son muestras palpables del desespero ciudadano y una forma de oposición pacífica, aun cuando el régimen diga lo contrario.
Publicado por APLP, 5 DE ENERO DE 2012

jueves, 29 de diciembre de 2011

Razones suficientes,.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)

El problema racial ha sido la causa fundamental del fracaso de todo proyecto de nación en Cuba.
Quedó demostrado en el fracaso de la guerra independentista contra España. No hay un solo pueblo en América que haya peleado tanto y durante tantos años para no ganar. Fue el problema racial, más que la escasez de armamento y comida, lo que impidió el triunfo mambí.
Muchos de los altos oficiales del Ejército Libertador fueron los que más tarde se convirtieron en los grandes terratenientes del país. Entre ellos no hubo uno sólo negro o mestizo. Fueron más tarde los encargados de continuar la discriminación contra el negro y el mulato en Cuba. Algunos participaron en una triste parte de la historia patria: la masacre de negros y mestizos en 1912.
No es de asombrarse. Muertos Martí y Maceo, ya se les allanaba el camino para dar rienda suelta a sus ínfulas de poder y sus instintos racistas.
Hay una muy visible ingratitud implícita en el carácter psicosocial del pensamiento racista cubano.
No debemos sorprendernos cuando en un tiempo cada día más cercano, se desmorone, para el bien de todos, el engendro político que hoy tuberculiza a la nación en pleno, y veamos entonces a los nuevos ricos salidos de las mismas filas que hoy oprimen el derecho y la diversidad ciudadana, tratar de adueñarse del país.
Apresurados y nerviosos, arrojarán a la hoguera sus documentos del Partido y la Juventud Comunista, y tratarán de reconciliarse con los que hoy tanto hacen sufrir, por seguir, sin criterio propio ni autoestima, las órdenes de un grupúsculo de irresponsables, duchos en infundir el terror al estilo estalinista.
El afrocubano, como todo cubano digno y con sentido de pertenencia, sabrá reclamar sus
derechos. Sabe de antemano que los defenestrados del futuro inmediato, tratarán de continuar como hasta ahora y que por medio del chantaje y el dinero, presionarán para mantener este segmento de la población en el basurero del entramado social cubano.
No dejarlos llegar es lo correcto. Para enfrentarlos y desacreditarlos ante el pueblo y la memoria de la nación, hay razones más que suficientes

Publicado por APLP, 22 de diciembre de 2011.

martes, 20 de diciembre de 2011

Las dos mitades del racismo.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)

Y si sabemos unos y otros aprovechar las tristes lecciones de este
presente, que será el pasado de mañana, todo lo demás que sea
bueno, honrado y justo, vendrá por añadidura.
José Martí
El término racismo es aplicable fundamentalmente a las poblaciones humanas. Dentro de la categoría raza, se encuentran dos vertientes fundamentales de las que derivan todas las demás: el racismo económico y el racismo político, con respecto a las relaciones socioculturales y a las relaciones de grupos de distintas etnias o color de la piel.
En Cuba han tenido lugar y sostén estas dos mitades del racismo. Una, sobre el control económico en manos de una minoría elitista blanca, y la segunda, para marcar las diferencias entre los distintos grupos que cohabitan en igual territorio pero con diferentes oportunidades.
Estas diferencias hacen prevalecer en el grupo dominante un sentimiento de descrédito hacia el otro, tendiente a minimizar su importancia como ente social, bien por sus rasgos físicos o por su cultura. Por medio de su poder económico, hegemoniza el poder político.
Son aspectos encontrados en cualquier sociedad, ya que se trata de un problema de diferenciación global y no fragmentario.
En Cuba existe la .barrera del oportunismo y del rechazo a todo lo que no sea blanco y es una quimera el concepto de igualdad ciudadana.
En la conspiración que sucedió a la de Aponte, la de La Escalera, en 1844, fue llevado al patíbulo uno de los grandes vates de la lírica cubana, Plácido.
La masacre de negros y mestizos en 1912 dio un sostenido testimonio de una realidad que cambió poco con la independencia.
Las masacres de negros en 1844 y 1912 llevaban como idea principal el aniquilamiento, no solo de hombres y mujeres de este grupo étnico, sino el freno definitivo de un pensamiento
diferente, y el acceso a la economía, para evitar una clase media negra. Aunque años después los negros pudieron lograr algunos escaños, ello no constituyó un verdadero despegue de los
afrodescendientes en materia económica y política.
La Cuba de hoy constituye la copia al carbón y multiplicada de ese pensamiento antinegro, focalizado principalmente en el grupo de poder antidemocrático, que por su carácter totalitario ejerce su soberanía como estado hacia el resto de la población, carente de los más elementales derechos ciudadanos.
Se trata entonces de una independencia sin democracia ni soberanía ciudadana, pero no sólo hacia el negro, sólo que éste es el que más sufre debido a su pasado como objeto y no como ser humano. En el presente, no pocas veces se revierte en esclavo sexual y correveidile del poder político.
La riqueza del pueblo cubano se encuentra bajo el control hegemónico de un régimen totalitario, despilfarrador y por herencia racista, dueño
absoluto del poder económico y político, donde los medios de comunicación social, como la televisión, la radio y los órganos de prensa, son controlados ferozmente.
Al negro se le recuerda su inferioridad. El sometimiento al poder debe verlo como muestra de agradecimiento. Mientras, el régimen, mediante un inmediato trabajo de control psicológico, mantiene el poder y las riquezas, propiedad de un pueblo multirracial, que sufre la aberrante malversación de sus derechos.


Publicado por APLP, 24 de noviembre de 2011