MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
Nos queda ahora por ver cuáles deben ser el comportamiento y gobierno de un príncipe con súbditos y amigos.
El Príncipe
Algunos especialistas han apuntado que en Cuba desde 1959, fecha que marca el apoderamiento de los hermanos Castros al poder no existen elecciones libres. Aunque el régimen justifica y refuta esta aseveración alegando que son las elecciones cubanas las más transparentes y democráticas del mundo, en mi opinión, no son ni elecciones ni democráticas. Existe, eso si, un período de votación nacional donde cada dos años el ciudadano vota por alguien a quien no ha elegido y muchas veces ni conoce. Un candidato que viene de no se sabe donde y que tiene que estar bien identificado con el régimen y no con el sentir popular. En esta carrera por el poder a destiempo los únicos con derecho a ser elegidos son los comunistas, es decir, miembros o aspirantes al único partido que desde hace cincuenta y un año desorienta los destinos de la patria y la libertad sin bridas ni orejeras.
Una votación donde la oposición, que organizada o no es visible, queda al margen puesto que se le niega su reconocimiento oficial, y donde no puede, siquiera, asomar la cabeza.
La población cubana no tiene una experiencia ni cultura en cuanto a elecciones como se conocen y son llevadas universal y democráticamente en el mundo. Desde 1959 hasta que entra en vigor la Constitución comunista el 24 de febrero de 1976 el mando oficial estuvo sostenido por decretos. Este vacío de tiempo sin ejercer el derecho al voto, sin referencia verdadera de otras constituciones marca un espacio de tiempo en que la noción del derecho se pierde, y surge entonces amordazada, capturada por un partido sin oposición y con el único componente de ser él con sigo mismo. Una votación fría, sin matices y con espeluznante dosis de propaganda triunfalista siempre para confundir. Los que nos atenemos al derecho de no votar, sea un disidente, ex preso político o periodista independiente casi nunca aparecemos en la lista de electores, y esto, claro está, da ventaja al totalitarismo para decir que hubo un cien por ciento de asistencia a las urnas, algo muy común en los regímenes totalitarios de todos los tiempos.
Como un mandato divino aquella generación que una vez, más por embullo que por convicción decidió proclamar un estado socialista en Cuba, invalidan a los que hoy, y nacidos en diferentes fechas desean una sociedad abierta y verdaderamente democrática. Estos no tienen derecho a opinar. Ellos deben seguir por un camino que cierta vez eligió la torpeza y el embullo.
Si tenemos en cuenta que en los debates de la Constituyente de 1940, sin distinción ni privilegio alguno estuvieron representados todos los partidos políticos existentes en el país, y donde los comunistas, con Juan Marinello y Salvador García Agüero como principales exponentes por esa tendencia tuvo amplia participación y derechos garantizados. Pero sucede que de todos los reproches y desaciertos que le son inherentes al comunismo, el más bochornoso es que siempre están mitigando derechos de participación; pero una vez en el poder, esos mismos derechos que tanto habían mitigado, los anulan y quedan sin efecto para convertirse en única fuerza unipartidista, y burla así todo derecho de participación y democracia. Cambian la Constitución por la cual llegan al poder y crean lo que a imagen y semejanza de sus propios intereses los beneficie a fin de justificar los medios para perpetuarse en el poder.
Las votaciones en Cuba responden a un marcado y bien diseñado interés político y personalista que nada tienen que ver con el derecho cívico, aunque sean civiles los que voten. La Constitución vigente en Cuba, que además queda muy, pero muy por debajo de la de 1940 con todos sus baches y artículos incumplidos, demuestra claramente que
El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y avanza hacia la sociedad comunista ( Artículo 5)
Este articulo, con un poco de aderezo de otros similares es suficiente para mostrar que en el hipódromo político cubano, sólo se permite la carrera de un solo caballo, que aunque despanzurrado, seguirá marcando el paso.
miércoles, 24 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
CAÑONES A LA CALLE
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
CAÑONES A LA CALLE
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
Aun cuando el coloniaje haya engendrado las diferencias socioeconómicas y heredadas y profundizadas profusamente por la republica mediatizada, su sobre vivencia y reproducción hoy día después de triunfar una revolución que arraso de cuajo con la propiedad privada y por efecto domino trunco la libertad de expresión y los derechos ciudadanos a través del partido comunista, el único con voz y mando en las sociedades cerradas, el negro en apariencia fue beneficiado a la par que perdía buena parte de su participación ciudadana como núcleo fundacional de la sociedad cubana y siguió discriminado por su color de piel y una enraizada mentalidad esclavista de inferioridad genética. Vio reducido de manera vergonzante su por ciento en puestos claves de la política, que aunque constitucionalmente tenga los mismos derechos, la Constitución misma lo disminuye y segrega cuando por medio de ella se cabildea y se hace inconmovible con pretextos de asimilaciones ideológicas nada que ver con su realidad.
La herencia revolucionaria no fue solo tortura, machismo y segregación por color de la piel. Pero el compromiso contraído con el pueblo la obliga, histórica y moralmente a la permanente valoración y ejecución en favor de esos postulados que tan ufanamente hizo publico antes y después del triunfo revolucionario.
Lo que en los últimos años se ha dado en llamar acción afirmativa, en Cuba cae en saco roto con respecto al avance del negro dentro de la sociedad cuando no pasa de la cháchara y el debate infecundo que en cerrados círculos de intelectuales y algún que otro representante del régimen se lleva, de vez en cuando como para advertir que algo se está haciendo.
Rescatar su tradición de lucha y dignificarlo es una actitud de amor al prójimo y a quienes más se han sacrificado por la patria, incluso, desde su condición de esclavo. Y en toda esta lucha el afrocubano jamás ha sido renuente, pero nunca ha ocupado, como le corresponde, el justo reconocimiento que su altruismo merece. Negros que han sido despedidos de forma abusiva de sus centros laborales por intereses de enriquecimiento administrativo y porque muchos han dicho públicamente de las estafas, desvío y corrupción de quienes los administran.Rescatarlos y llevar a juicio a estos depredadores del bienestar colectivo es una obligatoriedad del régimen. Y disminuir la miseria a las que han sido llevados y el malestar y rechazo al sistema es su meta, pero de ahora mismo. Un sentimiento reprimido, lastrado por la injusticia y el racismo es más peligroso que enseñarle los cañones con los que pueden ser acribillados, si cansados de lo mismo deciden protestar por lo que les corresponde.
(MACKANDAL)
CAÑONES A LA CALLE
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
Aun cuando el coloniaje haya engendrado las diferencias socioeconómicas y heredadas y profundizadas profusamente por la republica mediatizada, su sobre vivencia y reproducción hoy día después de triunfar una revolución que arraso de cuajo con la propiedad privada y por efecto domino trunco la libertad de expresión y los derechos ciudadanos a través del partido comunista, el único con voz y mando en las sociedades cerradas, el negro en apariencia fue beneficiado a la par que perdía buena parte de su participación ciudadana como núcleo fundacional de la sociedad cubana y siguió discriminado por su color de piel y una enraizada mentalidad esclavista de inferioridad genética. Vio reducido de manera vergonzante su por ciento en puestos claves de la política, que aunque constitucionalmente tenga los mismos derechos, la Constitución misma lo disminuye y segrega cuando por medio de ella se cabildea y se hace inconmovible con pretextos de asimilaciones ideológicas nada que ver con su realidad.
La herencia revolucionaria no fue solo tortura, machismo y segregación por color de la piel. Pero el compromiso contraído con el pueblo la obliga, histórica y moralmente a la permanente valoración y ejecución en favor de esos postulados que tan ufanamente hizo publico antes y después del triunfo revolucionario.
Lo que en los últimos años se ha dado en llamar acción afirmativa, en Cuba cae en saco roto con respecto al avance del negro dentro de la sociedad cuando no pasa de la cháchara y el debate infecundo que en cerrados círculos de intelectuales y algún que otro representante del régimen se lleva, de vez en cuando como para advertir que algo se está haciendo.
Rescatar su tradición de lucha y dignificarlo es una actitud de amor al prójimo y a quienes más se han sacrificado por la patria, incluso, desde su condición de esclavo. Y en toda esta lucha el afrocubano jamás ha sido renuente, pero nunca ha ocupado, como le corresponde, el justo reconocimiento que su altruismo merece. Negros que han sido despedidos de forma abusiva de sus centros laborales por intereses de enriquecimiento administrativo y porque muchos han dicho públicamente de las estafas, desvío y corrupción de quienes los administran.Rescatarlos y llevar a juicio a estos depredadores del bienestar colectivo es una obligatoriedad del régimen. Y disminuir la miseria a las que han sido llevados y el malestar y rechazo al sistema es su meta, pero de ahora mismo. Un sentimiento reprimido, lastrado por la injusticia y el racismo es más peligroso que enseñarle los cañones con los que pueden ser acribillados, si cansados de lo mismo deciden protestar por lo que les corresponde.
LA OPINION DISIDENTE
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
Todo lo que descarga en bien de la prosperidad nacional es bueno para cualquier país. Todo lo que se amilane en hacer patente su realización contribuye al deterioro progresivo y manquedad de su población. La política interna en Cuba tiende a unos propósitos desproporcionados que dan al traste con los abusos y escaseses que padece el pueblo cubano. Esta política se hace más aguda en la población negra que ve como se deteriora sus vidas y se les va de las manos en contra de la propia voluntad del sufriente y por la terquedad de esa política interna que sin consulta ni sonrojo hace padecer a todo un pueblo, y a los afrodescendientes en particular por una incongruente y malévola voluntad de quienes no carecen de nada con respecto a la prosperidad de sus modos de vida en contraste con el deterioro de todo un pueblo cansado y aburrido de lo mismo. Triste, muy triste es la vida en Cuba para quienes piensen un poco en el verdadero concepto de la democracia.
Una raza que llegó a América mediante el engaño y el maltrato físico, que vio perdida su identidd por la trata negrera y que aun así supo dejar ochenta y dos mil muertos en los campos por la libertad, cifra que cuadruplica la de los blancos que en causa común también dejaron la vida, no se remedia con unos cuantos negros en puestos de poder, porque si bien es justo, lo importante no es el cargo que generalmente degrada la integridad y pervierte. Hay que atacar de frente, coger al toro por los cuernos y sentir como propio el dolor del negro, de ese que vive en los barrios marginales, de ese al que la policía acosa sin respiro y el que no es admitido, debido al odio y el miedo a su condición que declara su color de piel, en disímiles puestos laborales. Hay que permitir un debate plural y valiente donde todos tengamos derecho , ese que no viene ni da ningún gobierno, sino la misma naturaleza y el don de haber nacido, para que se pueda hablar de democracia y que sea el negro quien conduzca su propio destino.
El régimen está en la obligación de permitirlo, de oír al disidente puesto que también es parte de la nación y no silenciarlo, anularlo ni acosarlo física y mentalmente como sucede cuando se decide tener una voz propia y perspectivas de política diferentes. Debe hacer algo más en aras de hacer creíble su discurso y no tratar de congraciarse para no ser sancionado en Naciones Unidas como transmisor insigne de una de las aberraciones más bochornosas y abominable como es el racismo, este, que pulula ahora y con el socialismo.
(MACKANDAL)
Todo lo que descarga en bien de la prosperidad nacional es bueno para cualquier país. Todo lo que se amilane en hacer patente su realización contribuye al deterioro progresivo y manquedad de su población. La política interna en Cuba tiende a unos propósitos desproporcionados que dan al traste con los abusos y escaseses que padece el pueblo cubano. Esta política se hace más aguda en la población negra que ve como se deteriora sus vidas y se les va de las manos en contra de la propia voluntad del sufriente y por la terquedad de esa política interna que sin consulta ni sonrojo hace padecer a todo un pueblo, y a los afrodescendientes en particular por una incongruente y malévola voluntad de quienes no carecen de nada con respecto a la prosperidad de sus modos de vida en contraste con el deterioro de todo un pueblo cansado y aburrido de lo mismo. Triste, muy triste es la vida en Cuba para quienes piensen un poco en el verdadero concepto de la democracia.
Una raza que llegó a América mediante el engaño y el maltrato físico, que vio perdida su identidd por la trata negrera y que aun así supo dejar ochenta y dos mil muertos en los campos por la libertad, cifra que cuadruplica la de los blancos que en causa común también dejaron la vida, no se remedia con unos cuantos negros en puestos de poder, porque si bien es justo, lo importante no es el cargo que generalmente degrada la integridad y pervierte. Hay que atacar de frente, coger al toro por los cuernos y sentir como propio el dolor del negro, de ese que vive en los barrios marginales, de ese al que la policía acosa sin respiro y el que no es admitido, debido al odio y el miedo a su condición que declara su color de piel, en disímiles puestos laborales. Hay que permitir un debate plural y valiente donde todos tengamos derecho , ese que no viene ni da ningún gobierno, sino la misma naturaleza y el don de haber nacido, para que se pueda hablar de democracia y que sea el negro quien conduzca su propio destino.
El régimen está en la obligación de permitirlo, de oír al disidente puesto que también es parte de la nación y no silenciarlo, anularlo ni acosarlo física y mentalmente como sucede cuando se decide tener una voz propia y perspectivas de política diferentes. Debe hacer algo más en aras de hacer creíble su discurso y no tratar de congraciarse para no ser sancionado en Naciones Unidas como transmisor insigne de una de las aberraciones más bochornosas y abominable como es el racismo, este, que pulula ahora y con el socialismo.
viernes, 8 de enero de 2010
EL TENER EN CUENTA
DECLARACIÓN DE AGRADECIMIENTO POR EL APOYO DE LOS AFROAMERICANOS PARA CON SUS HERMANOS EN CUBA.
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
El Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, como parte de la lucha que se libra en Cuba de forma independiente contra el abuso y la preteridad del negro, quiere agradecer, a través de esta declaración su total agradecimiento a nuestros hermanos afroamericanos, que enterados de los sufrimientos y las vejaciones a la que está sometida la población negra de Cuba, han decidido denunciar este inaceptable delito, en cuanto constituye un crimen de lesa humanidad que va contra toda dignidad y derecho ciudadano.
También apoyamos de forma irrevocable la posición del líder afrobrasileño, Profesor Abdias Nacimento por su sensibilidad para con sus iguales caribeños, que junto a nuestro hermano y compatriota Carlos Moore, máximo exponente de la realidad del negro en Cuba, y quien vivió en carne propia los abusos, humillaciones y atropellos que sufre un afrocubano cuando decide tener voz y denunciar las incuestionables violaciones y calladas por respuesta que comete el régimen de la Habana con los descendientes de la madre África .
Queremos expresar también el dolor que nos causa saber que algunos de los firmantes y mencionados en el articulo de Granma del 9 de diciembre del 2009, fueron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez, miembros del Black Pawer en Cuba, y que penetrados por los órganos de represión, vejados y amenazados, optaron por el acomodamiento y la sumisión, optaron por auto silenciarse y dejar de ser dignos en sus principios de ciudadanos negros. Sentimos que otros como el doctor Esteban Morales, quien en fecha bastante reciente publicó un libro sobre el racismo en Cuba tocando tópicos del ahora mismo como ya anteriormente lo había citado en distintas revistas del país, no haya sido consecuente con la palabra escrita ni tampoco con lo dicho en disímiles ocasiones en los debates del malogrado Proyecto Color Cubano.
Pero tenemos que estar conscientes que todo grupo humano, sin importar credo, raza ni filiación política, tiene sus renegados y sus oportunistas. Y en el caso nuestro no dejamos de reconocer que en esta lucha desigual por la verdadera integración del negro a la sociedad, surgen, como hongos, los vende raza y los tíos Tom, siempre dóciles y adoctrinados. Y listos para llevar adelante un unipersonal debate televisivo y negar la realidad existente.
El que una Constitución prohíba la discriminación racial no significa que esta deje de estar ausente en la sociedad y en las mentes de la economía racista. Lo que se necesita es que lo proclamado en una Carta Magna sea consecuente con la realidad, y eso es lo que está faltando en Cuba y hace letra muerta el fundamento de la Constitución.
Dios quiera que otros hermanos y personas de buena voluntad se sumen a la Declaración de los afroamericanos, cuyo altruismo nos hace sentir orgullosos de nuestra lucha contra el despotismo ilustrado, a la vez que dignos en nuestro sentimiento y color de piel.
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Coordinador general Movimiento Cultural Afrocubano
Juan René Betancourt.
Yolanda Lázara Martínez Vargas
Vicepresidenta.
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
El Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, como parte de la lucha que se libra en Cuba de forma independiente contra el abuso y la preteridad del negro, quiere agradecer, a través de esta declaración su total agradecimiento a nuestros hermanos afroamericanos, que enterados de los sufrimientos y las vejaciones a la que está sometida la población negra de Cuba, han decidido denunciar este inaceptable delito, en cuanto constituye un crimen de lesa humanidad que va contra toda dignidad y derecho ciudadano.
También apoyamos de forma irrevocable la posición del líder afrobrasileño, Profesor Abdias Nacimento por su sensibilidad para con sus iguales caribeños, que junto a nuestro hermano y compatriota Carlos Moore, máximo exponente de la realidad del negro en Cuba, y quien vivió en carne propia los abusos, humillaciones y atropellos que sufre un afrocubano cuando decide tener voz y denunciar las incuestionables violaciones y calladas por respuesta que comete el régimen de la Habana con los descendientes de la madre África .
Queremos expresar también el dolor que nos causa saber que algunos de los firmantes y mencionados en el articulo de Granma del 9 de diciembre del 2009, fueron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez, miembros del Black Pawer en Cuba, y que penetrados por los órganos de represión, vejados y amenazados, optaron por el acomodamiento y la sumisión, optaron por auto silenciarse y dejar de ser dignos en sus principios de ciudadanos negros. Sentimos que otros como el doctor Esteban Morales, quien en fecha bastante reciente publicó un libro sobre el racismo en Cuba tocando tópicos del ahora mismo como ya anteriormente lo había citado en distintas revistas del país, no haya sido consecuente con la palabra escrita ni tampoco con lo dicho en disímiles ocasiones en los debates del malogrado Proyecto Color Cubano.
Pero tenemos que estar conscientes que todo grupo humano, sin importar credo, raza ni filiación política, tiene sus renegados y sus oportunistas. Y en el caso nuestro no dejamos de reconocer que en esta lucha desigual por la verdadera integración del negro a la sociedad, surgen, como hongos, los vende raza y los tíos Tom, siempre dóciles y adoctrinados. Y listos para llevar adelante un unipersonal debate televisivo y negar la realidad existente.
El que una Constitución prohíba la discriminación racial no significa que esta deje de estar ausente en la sociedad y en las mentes de la economía racista. Lo que se necesita es que lo proclamado en una Carta Magna sea consecuente con la realidad, y eso es lo que está faltando en Cuba y hace letra muerta el fundamento de la Constitución.
Dios quiera que otros hermanos y personas de buena voluntad se sumen a la Declaración de los afroamericanos, cuyo altruismo nos hace sentir orgullosos de nuestra lucha contra el despotismo ilustrado, a la vez que dignos en nuestro sentimiento y color de piel.
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Coordinador general Movimiento Cultural Afrocubano
Juan René Betancourt.
Yolanda Lázara Martínez Vargas
Vicepresidenta.
martes, 22 de diciembre de 2009
LA MENTIRA INDIGESTA
Manuel Aguirre lavarrere
( Mackandal)
Decía Martí que hay gente de tan corta vista mental que creen que todo el fruto se acaba en la cáscara. Y es esto justamente lo que sucede ahora con una declaración publicada por el periódico oficialista Granma el nueve de diciembre del año en curso. Firmado por diez reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano el documento trata de desmentir una declaración que un grupo de prestigiosas personalidades afroamericanas enviaron al gobierno de Cuba pidiéndole que cese el acoso y el insensible desprecio contra sus hermanos negros de la Isla .Pero Granma falla el tiro. La verdad que quiere patentizar poniendo ejemplos de lo que hace el régimen de la Habana con otros países del área y de África, se convierte, por la misma razón, en una mentira indigesta que sólo los más ingenuos serían capaz de atestiguar. No se trata de una ayuda aquí o allá. Se trata del racismo en Cuba; y el querer socavar esta realidad imbatible es un acto de servilismo y cobardía periodística. Ello es un acto de bandolerismo informativo y de insensibilidad pueril.
El problema del racismo en la Cuba de hoy es bien conocido y ha sido señalado por muchas de las más descollantes personalidades de la intelectualidad cubana aun cuando hayan quienes quieran minimizarlo y llevarlo al plano de la racialidad, un vocablo de nuevo tipo para no hablar de racismo y hacerle creer a los afrocubanos que el régimen lucha contra este flagelo cuando la realidad dice a voces que no está haciendo nada para siquiera aminorar las secuelas que deja el sentirse discriminado. Los afrocubanos que vivimos en la marginalidad y por debajo del nivel de pobreza sabemos lo duro que resulta ser odiado y menospreciado por el color negro de nuestra piel. Los de arriba, como los que firman el artículo de Granma lo reconocen, pero ellos han pasado la barra y ahora sólo les interesa resolver para si propio y la única manera de hacerlo, amén de talento y vocación aparte, es dormir a la sombra del régimen que discrimina, encarcela y mata a sus hermanos negros, y sólo por ser negros. Nadie habla de lo que no existe. Y de no existir racismo y rechazo al negro no tendría por que existir un a comisión de lucha contra el racismo en el Comité Central de la cual tanto se vanagloria Esteban Morales. Duele, lacera el alma y los sentimientos saber que entre los firmantes y mencionados en el artículo de Granma hay hermanos nuestro que una vez formaron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez parte del Black Pawer en Cuba, y amenazados, perseguidos y humillados por los órganos de represión optaron por la sumisión y traicionar los ideales y aspiraciones de su raza, por pírricos y vergonzantes beneficios. Ellos no serán juzgados por negros ni blancos. Serán juzgados por tergiversar una realidad que a mediano o corto plazo traerá a la población negra de la Isla y a su pueblo todo la amarga vivencia de ver apalear y encarcelar a negros que de frente y sin tapujos son capaces de levantar su voz y decir ¡Basta! ¡Abajo el racismo en Cuba!
De no haber racismo en Cuba a Iris Tamara Pérez Aguilera no se le hubiera ocurrido formar el Movimiento Femenino Rosa Parck, ni tendría razón de ser el Movimiento Cofradía de ;a Negritud. De no existir racismo en Cuba, no tendría, bajo ninguna razón que a un grupo de ciudadanos, blancos y negros se les hubiera ocurrido formar el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt ni José Idelfonso Vélez hubiera creado desde hace once años el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR), todos trabajando al margen de las leyes, porque a pesar de existir una Constitución a la que hace referencia el articulo de Granma y leyes que dan derecho de asociación, se les niega reiteradamente este derecho. Como el letargo del régimen a la ratificación de los Pactos Políticos, Sociales y Culturales que no acaba de llevar a cabo cuando consta una primera firma de este intento en la ONU y que de hacerlo darían amplios derechos de libre asociación.¿por qué no lo hace?
De no haber racismo en Cuba a la periodista Gisela Arandia no habría formado el Proyecto Color Cubano, que aunque de corte oficialista y con mucho de tío Tom es también un intento que debe ser tenido en cuenta para la lucha contra el racismo en la Isla.
Las oportunidades de becas y misiones cubanas a África y otros países, si bien es un acto de buena voluntad en cuanto a la salud del ser humano, no lo atañe tanto cuando de incendiar mediante guerrillas y patrañas a un continente en pleno, y llevan, como impronta primaria, el hacer creer al mundo que sólo con Cuba y con el comunismo es posible un mundo sin explotados ni racismos. Pero esa es la imagen del régimen hacia fuera, incluso, cambiando aquello que no debe ser cambiado como la democracia y el derecho a la voluntaria y libre expresión del pensamiento. La experiencia de cincuenta años viviendo bajo un mismo régimen, que prohíbe la creación de otras tendencias políticas y libre asociación de movimientos no gubernamentales, dan la medida exacta de las pretensiones del humano y abierto gobierno de la Habana para con sus vecinos de América. ¡Cuidado!, porque bajo estas condiciones no habrá garífona que luche por su derecho a la tierra ni movimiento afrodescendiente alguno que pueda asociarse en pos de sus beneficios. Aquí, los cubanos de adentro, sabemos que la realidad es bien distinta.
El fusilamiento de tres jóvenes negros en el año 2003 junto a otros que habían cometido similares y peores delitos fue sin duda un acto de soberbia y menosprecio al color negro de la piel del hombre. El trato diferenciado del negro en las prisiones de Cuba, que por odio y desprecio está sometido a una inhumana y degradante violación de su integridad física es conocido y testimonial. Los arrestos y encarcelamiento contra activistas pacíficos como el Dr Oscar Elías Bicet, Darsi Ferrer o Joel Lázaro Carbonell echarían por tierra el discurso del régimen y sus adictos en querer escamotear una realidad que duele en el alma de los que amamos y pensamos en el anhelo martiano de una Cuba con todos y para el bien de todos. Y no con todos y para el bien de algunos.
Muchos son los testimonios que poseemos con respecto a la problemática racial y del rechazo al negro, algunos de ellos dados a conocer en publicaciones de culto al régimen como la revista TEMAS, CATAURO y otros que aparecen colgados en algún que otro blog de los que sentimos y padecemos esta al parecer enfermedad congénita por el color negro de la piel. la no menos interesante CAMINOS que dirige el pastor bautista Raúl Suárez, a quien su apego al Dios de los judíos le impidió alzar su voz y salir en defensa de quienes pronto morirían, como murieron, en un pelotón de fusilamiento sólo por amenazar a los pasajeros en busca de una vida mejor.
Ningún parlamentario ni dirigente cubano, salvó el doctor Fidel Castro ha sido capaz de ni por asomo de señalar esta violación , porque la discriminación racial constituye flagrante y una bochornosa violación de los derechos humanos. (La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país…)
Fidel Castro
Discurso en la sesión de clausura del Congreso Pedagogía 2003, 7 de febrero del 2003, Pág. 29.
A veces, en un programa de televisión sobre la eficiencia de tal o mas cual cuerpo policiaco, aparecía un numero de muchachos negros y mestizos delincuentes…Porque además hay dos tipos de robos: el robo ordinario que irrita mucho y el robo de cuello y corbata cometido por aquellos que están administrando por aquí o por allá...-.Le han robado a la sociedad pero nadie se ha enterado; se enteran mucho más de aquel que llega a la casa y la desvalija, roba un articulo, una joya, un producto, rompen algo, y esos son delitos que cometen los más pobres.
Llegó un momento en que hablé con los que realizan esos programas para la televisión sobre la acción de los órganos de lucha contra el delito, porque verdaderamente querían ofrecer confianza acerca de la eficacia de la policía y les dije: “No quisiera volver a ver un programa sobre eso”.Cada uno en su oficio queriendo demostrar la eficacia y los que aparecían en las imagines, como delincuentes, eran sobre todos muchachos negros, mestizos, y también algunos blancos, pero por lo general minoritariamente.¿ Para qué sirve eso? Para asociar el delito que irrita más a la población a un grupo étnico determinado.
Ignacio Ramonet,
Cien horas con Fidel, capitulo 10
Es muy probable que la mayor parte de los afroamericanos desconozcan la ayuda ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos y otras instituciones de poder, incluso, cubanos residentes en ese país, cuando a raíz de la devastación de los tres huracanes que dejaron a Cuba en harapos, este humano gobierno que desde hace cincuenta años padecemos los cubanos, se negó a aceptarla bajo el so pretexto de que era un dinero manchado de sangre y otras muchas justificaciones a las que ya estamos acostumbrados. Esa ayuda iba a beneficiar a toda la población y el afrocubano se beneficiaba también y sin otra condición que el deseo de colaborar humana mente contra un pueblo necesitado económica y democráticamente. Hoy se observa por doquier los estragos de ese acontecimiento y la población negra es la mas que lo padece.
Las personalidades que refutan la lucha que desde la década del sesenta lleva nuestro hermano exiliado Carlos Moore contra el racismo en Cuba, sería bueno que antes de acusarlo permanecieran por una estancia de no menos de tres meses en la Isla; pero viviendo no en los hoteles ni con un taxi a boca de hotel. Ellos deben, si de verdad desean conocer de primera mano sobre lo que sucede con el negro en Cuba, vivir como ellos, es decir, en cualquier barrio de la Habana o provincia, comer lo que come un simple ciudadano y entonces, sólo entonces emitir un juicio sobre la realidad del negro en Cuba, sin que ninguna persona tendenciosa y en busca de favoritismo oficial le diga lo que tiene que hacer o decir.
Para los que firmamos esta declaración creemos que ha sido un acto de valentía y altruismo pleno el que nuestros hermano afroamericanos se solidarizan con nuestra justa causa .A ellos, firmantes de ese medular y valeroso documento le decimos que están en el camino correcto, que no han cometido falacia alguna. Todo lo que expresan es la realidad del día a día en relación con la problemática racial y el abuso contra el negro en Cuba. Pues una Constitución que no sea consecuente con sus postulados de justicia y equidad, y que viole sus fundamentos políticos, sociales y económicos, que no concatene con la realidad en cuanto a derechos, deberes y garantías de su ciudadanos, cuyos derecho constitucionales y medios que lleven a una efectividad de los mismos, cuando sólo se atenga a la eficacia de la represión y el encarcelamiento, ¿de qué vale entonces una legislación complementaria?
A nosotros, el honor y el buen sentido nos convoca a seguir luchando, de forma pacifica, por la verdadera emancipación del negro en Cuba. Y esto lo haremos cueste lo que cueste.
Raúl Pérez Díaz, médico integral, especialista en medicina interna
José Idelfonso Vélez, coordinador nacional del Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR)
Hildelbrando Chaviano Montes, abogado, coordinador del MIR
Eliozbel Garriga Cabreras, delegado del MIR por Pinar del Río
Esperanza Almeira Cordero, secretaria ejecutiva MIR
Osvaldo Ricardo Díaz Sánchez, delegado del MIR por Villa Clara
Rafael Bueno, miembro del MIR
Aída Chaviano Montes, activista del MIR
Manuel Aguirre Lavarrere, poeta y realizador independiente, coordinador nacional Movimiento de Integracion Racial Juan Gualberto Gómez (MIR.)
Leonardo Hernández Camejo, activista del MIR
Yolanda lázara Martínez Vargas, vicepresidenta Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt
Iris Tamara Pérez Aguilera, Presidenta Movimiento Femenino Rosa Parck
Heriberto Portilla, activista MIR
Héctor Palacio Ruiz, sociólogo, miembro del MIR
Guillermo Fariñas, activistas del MIR
Gisela Delgado Sablón, activista del MIR
Tania de la Torre Montesino, activista del MIR
Juan Goberna, Comité de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional
Norberto Mesa. Cofradía de la Negritud
Pedro Luís Sabat, activista del MIR
Giselle López, delegada del Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rubén Carty Lowe, periodista independiente.
Rub♪0n Gonzalez, Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rosario Morales La Rosa, activista del MIR
Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Partido Presidio Político Cubano, miembro del MIR.
Manuel Aguirre lavarrere
( Mackandal)
Decía Martí que hay gente de tan corta vista mental que creen que todo el fruto se acaba en la cáscara. Y es esto justamente lo que sucede ahora con una declaración publicada por el periódico oficialista Granma el nueve de diciembre del año en curso. Firmado por diez reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano el documento trata de desmentir una declaración que un grupo de prestigiosas personalidades afroamericanas enviaron al gobierno de Cuba pidiéndole que cese el acoso y el insensible desprecio contra sus hermanos negros de la Isla .Pero Granma falla el tiro. La verdad que quiere patentizar poniendo ejemplos de lo que hace el régimen de la Habana con otros países del área y de África, se convierte, por la misma razón, en una mentira indigesta que sólo los más ingenuos serían capaz de atestiguar. No se trata de una ayuda aquí o allá. Se trata del racismo en Cuba; y el querer socavar esta realidad imbatible es un acto de servilismo y cobardía periodística. Ello es un acto de bandolerismo informativo y de insensibilidad pueril.
El problema del racismo en la Cuba de hoy es bien conocido y ha sido señalado por muchas de las más descollantes personalidades de la intelectualidad cubana aun cuando hayan quienes quieran minimizarlo y llevarlo al plano de la racialidad, un vocablo de nuevo tipo para no hablar de racismo y hacerle creer a los afrocubanos que el régimen lucha contra este flagelo cuando la realidad dice a voces que no está haciendo nada para siquiera aminorar las secuelas que deja el sentirse discriminado. Los afrocubanos que vivimos en la marginalidad y por debajo del nivel de pobreza sabemos lo duro que resulta ser odiado y menospreciado por el color negro de nuestra piel. Los de arriba, como los que firman el artículo de Granma lo reconocen, pero ellos han pasado la barra y ahora sólo les interesa resolver para si propio y la única manera de hacerlo, amén de talento y vocación aparte, es dormir a la sombra del régimen que discrimina, encarcela y mata a sus hermanos negros, y sólo por ser negros. Nadie habla de lo que no existe. Y de no existir racismo y rechazo al negro no tendría por que existir un a comisión de lucha contra el racismo en el Comité Central de la cual tanto se vanagloria Esteban Morales. Duele, lacera el alma y los sentimientos saber que entre los firmantes y mencionados en el artículo de Granma hay hermanos nuestro que una vez formaron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez parte del Black Pawer en Cuba, y amenazados, perseguidos y humillados por los órganos de represión optaron por la sumisión y traicionar los ideales y aspiraciones de su raza, por pírricos y vergonzantes beneficios. Ellos no serán juzgados por negros ni blancos. Serán juzgados por tergiversar una realidad que a mediano o corto plazo traerá a la población negra de la Isla y a su pueblo todo la amarga vivencia de ver apalear y encarcelar a negros que de frente y sin tapujos son capaces de levantar su voz y decir ¡Basta! ¡Abajo el racismo en Cuba!
De no haber racismo en Cuba a Iris Tamara Pérez Aguilera no se le hubiera ocurrido formar el Movimiento Femenino Rosa Parck, ni tendría razón de ser el Movimiento Cofradía de ;a Negritud. De no existir racismo en Cuba, no tendría, bajo ninguna razón que a un grupo de ciudadanos, blancos y negros se les hubiera ocurrido formar el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt ni José Idelfonso Vélez hubiera creado desde hace once años el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR), todos trabajando al margen de las leyes, porque a pesar de existir una Constitución a la que hace referencia el articulo de Granma y leyes que dan derecho de asociación, se les niega reiteradamente este derecho. Como el letargo del régimen a la ratificación de los Pactos Políticos, Sociales y Culturales que no acaba de llevar a cabo cuando consta una primera firma de este intento en la ONU y que de hacerlo darían amplios derechos de libre asociación.¿por qué no lo hace?
De no haber racismo en Cuba a la periodista Gisela Arandia no habría formado el Proyecto Color Cubano, que aunque de corte oficialista y con mucho de tío Tom es también un intento que debe ser tenido en cuenta para la lucha contra el racismo en la Isla.
Las oportunidades de becas y misiones cubanas a África y otros países, si bien es un acto de buena voluntad en cuanto a la salud del ser humano, no lo atañe tanto cuando de incendiar mediante guerrillas y patrañas a un continente en pleno, y llevan, como impronta primaria, el hacer creer al mundo que sólo con Cuba y con el comunismo es posible un mundo sin explotados ni racismos. Pero esa es la imagen del régimen hacia fuera, incluso, cambiando aquello que no debe ser cambiado como la democracia y el derecho a la voluntaria y libre expresión del pensamiento. La experiencia de cincuenta años viviendo bajo un mismo régimen, que prohíbe la creación de otras tendencias políticas y libre asociación de movimientos no gubernamentales, dan la medida exacta de las pretensiones del humano y abierto gobierno de la Habana para con sus vecinos de América. ¡Cuidado!, porque bajo estas condiciones no habrá garífona que luche por su derecho a la tierra ni movimiento afrodescendiente alguno que pueda asociarse en pos de sus beneficios. Aquí, los cubanos de adentro, sabemos que la realidad es bien distinta.
El fusilamiento de tres jóvenes negros en el año 2003 junto a otros que habían cometido similares y peores delitos fue sin duda un acto de soberbia y menosprecio al color negro de la piel del hombre. El trato diferenciado del negro en las prisiones de Cuba, que por odio y desprecio está sometido a una inhumana y degradante violación de su integridad física es conocido y testimonial. Los arrestos y encarcelamiento contra activistas pacíficos como el Dr Oscar Elías Bicet, Darsi Ferrer o Joel Lázaro Carbonell echarían por tierra el discurso del régimen y sus adictos en querer escamotear una realidad que duele en el alma de los que amamos y pensamos en el anhelo martiano de una Cuba con todos y para el bien de todos. Y no con todos y para el bien de algunos.
Muchos son los testimonios que poseemos con respecto a la problemática racial y del rechazo al negro, algunos de ellos dados a conocer en publicaciones de culto al régimen como la revista TEMAS, CATAURO y otros que aparecen colgados en algún que otro blog de los que sentimos y padecemos esta al parecer enfermedad congénita por el color negro de la piel. la no menos interesante CAMINOS que dirige el pastor bautista Raúl Suárez, a quien su apego al Dios de los judíos le impidió alzar su voz y salir en defensa de quienes pronto morirían, como murieron, en un pelotón de fusilamiento sólo por amenazar a los pasajeros en busca de una vida mejor.
Ningún parlamentario ni dirigente cubano, salvó el doctor Fidel Castro ha sido capaz de ni por asomo de señalar esta violación , porque la discriminación racial constituye flagrante y una bochornosa violación de los derechos humanos. (La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país…)
Fidel Castro
Discurso en la sesión de clausura del Congreso Pedagogía 2003, 7 de febrero del 2003, Pág. 29.
A veces, en un programa de televisión sobre la eficiencia de tal o mas cual cuerpo policiaco, aparecía un numero de muchachos negros y mestizos delincuentes…Porque además hay dos tipos de robos: el robo ordinario que irrita mucho y el robo de cuello y corbata cometido por aquellos que están administrando por aquí o por allá...-.Le han robado a la sociedad pero nadie se ha enterado; se enteran mucho más de aquel que llega a la casa y la desvalija, roba un articulo, una joya, un producto, rompen algo, y esos son delitos que cometen los más pobres.
Llegó un momento en que hablé con los que realizan esos programas para la televisión sobre la acción de los órganos de lucha contra el delito, porque verdaderamente querían ofrecer confianza acerca de la eficacia de la policía y les dije: “No quisiera volver a ver un programa sobre eso”.Cada uno en su oficio queriendo demostrar la eficacia y los que aparecían en las imagines, como delincuentes, eran sobre todos muchachos negros, mestizos, y también algunos blancos, pero por lo general minoritariamente.¿ Para qué sirve eso? Para asociar el delito que irrita más a la población a un grupo étnico determinado.
Ignacio Ramonet,
Cien horas con Fidel, capitulo 10
Es muy probable que la mayor parte de los afroamericanos desconozcan la ayuda ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos y otras instituciones de poder, incluso, cubanos residentes en ese país, cuando a raíz de la devastación de los tres huracanes que dejaron a Cuba en harapos, este humano gobierno que desde hace cincuenta años padecemos los cubanos, se negó a aceptarla bajo el so pretexto de que era un dinero manchado de sangre y otras muchas justificaciones a las que ya estamos acostumbrados. Esa ayuda iba a beneficiar a toda la población y el afrocubano se beneficiaba también y sin otra condición que el deseo de colaborar humana mente contra un pueblo necesitado económica y democráticamente. Hoy se observa por doquier los estragos de ese acontecimiento y la población negra es la mas que lo padece.
Las personalidades que refutan la lucha que desde la década del sesenta lleva nuestro hermano exiliado Carlos Moore contra el racismo en Cuba, sería bueno que antes de acusarlo permanecieran por una estancia de no menos de tres meses en la Isla; pero viviendo no en los hoteles ni con un taxi a boca de hotel. Ellos deben, si de verdad desean conocer de primera mano sobre lo que sucede con el negro en Cuba, vivir como ellos, es decir, en cualquier barrio de la Habana o provincia, comer lo que come un simple ciudadano y entonces, sólo entonces emitir un juicio sobre la realidad del negro en Cuba, sin que ninguna persona tendenciosa y en busca de favoritismo oficial le diga lo que tiene que hacer o decir.
Para los que firmamos esta declaración creemos que ha sido un acto de valentía y altruismo pleno el que nuestros hermano afroamericanos se solidarizan con nuestra justa causa .A ellos, firmantes de ese medular y valeroso documento le decimos que están en el camino correcto, que no han cometido falacia alguna. Todo lo que expresan es la realidad del día a día en relación con la problemática racial y el abuso contra el negro en Cuba. Pues una Constitución que no sea consecuente con sus postulados de justicia y equidad, y que viole sus fundamentos políticos, sociales y económicos, que no concatene con la realidad en cuanto a derechos, deberes y garantías de su ciudadanos, cuyos derecho constitucionales y medios que lleven a una efectividad de los mismos, cuando sólo se atenga a la eficacia de la represión y el encarcelamiento, ¿de qué vale entonces una legislación complementaria?
A nosotros, el honor y el buen sentido nos convoca a seguir luchando, de forma pacifica, por la verdadera emancipación del negro en Cuba. Y esto lo haremos cueste lo que cueste.
Raúl Pérez Díaz, médico integral, especialista en medicina interna
José Idelfonso Vélez, coordinador nacional del Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR)
Hildelbrando Chaviano Montes, abogado, coordinador del MIR
Eliozbel Garriga Cabreras, delegado del MIR por Pinar del Río
Esperanza Almeira Cordero, secretaria ejecutiva MIR
Osvaldo Ricardo Díaz Sánchez, delegado del MIR por Villa Clara
Rafael Bueno, miembro del MIR
Aída Chaviano Montes, activista del MIR
Manuel Aguirre Lavarrere, poeta y realizador independiente, coordinador general Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt y miembro del MIR.
Leonardo Hernández Camejo, activista del MIR
Yolanda lázara Martínez Vargas, vicepresidenta Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt
Iris Tamara Pérez Aguilera, Presidenta Movimiento Femenino Rosa Parck
Heriberto Portilla, activista MIR
Héctor Palacio Ruiz, sociólogo, miembro del MIR
Guillermo Fariñas, activistas del MIR
Gisela Delgado Sablón, activista del MIR
Tania de la Torre Montesino, activista del MIR
Juan Goberna, Comité de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional
Norberto Mesa. Cofradía de la Negritud
Pedro Luís Sabat, activista del MIR
Giselle López, delegada del Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rubén Carty Lowe, periodista independiente.
Rub♪0n Gonzalez, Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rosario Morales La Rosa, activista del MIR
Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Partido Presidio Político Cubano, miembro del MIR.
( Mackandal)
Decía Martí que hay gente de tan corta vista mental que creen que todo el fruto se acaba en la cáscara. Y es esto justamente lo que sucede ahora con una declaración publicada por el periódico oficialista Granma el nueve de diciembre del año en curso. Firmado por diez reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano el documento trata de desmentir una declaración que un grupo de prestigiosas personalidades afroamericanas enviaron al gobierno de Cuba pidiéndole que cese el acoso y el insensible desprecio contra sus hermanos negros de la Isla .Pero Granma falla el tiro. La verdad que quiere patentizar poniendo ejemplos de lo que hace el régimen de la Habana con otros países del área y de África, se convierte, por la misma razón, en una mentira indigesta que sólo los más ingenuos serían capaz de atestiguar. No se trata de una ayuda aquí o allá. Se trata del racismo en Cuba; y el querer socavar esta realidad imbatible es un acto de servilismo y cobardía periodística. Ello es un acto de bandolerismo informativo y de insensibilidad pueril.
El problema del racismo en la Cuba de hoy es bien conocido y ha sido señalado por muchas de las más descollantes personalidades de la intelectualidad cubana aun cuando hayan quienes quieran minimizarlo y llevarlo al plano de la racialidad, un vocablo de nuevo tipo para no hablar de racismo y hacerle creer a los afrocubanos que el régimen lucha contra este flagelo cuando la realidad dice a voces que no está haciendo nada para siquiera aminorar las secuelas que deja el sentirse discriminado. Los afrocubanos que vivimos en la marginalidad y por debajo del nivel de pobreza sabemos lo duro que resulta ser odiado y menospreciado por el color negro de nuestra piel. Los de arriba, como los que firman el artículo de Granma lo reconocen, pero ellos han pasado la barra y ahora sólo les interesa resolver para si propio y la única manera de hacerlo, amén de talento y vocación aparte, es dormir a la sombra del régimen que discrimina, encarcela y mata a sus hermanos negros, y sólo por ser negros. Nadie habla de lo que no existe. Y de no existir racismo y rechazo al negro no tendría por que existir un a comisión de lucha contra el racismo en el Comité Central de la cual tanto se vanagloria Esteban Morales. Duele, lacera el alma y los sentimientos saber que entre los firmantes y mencionados en el artículo de Granma hay hermanos nuestro que una vez formaron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez parte del Black Pawer en Cuba, y amenazados, perseguidos y humillados por los órganos de represión optaron por la sumisión y traicionar los ideales y aspiraciones de su raza, por pírricos y vergonzantes beneficios. Ellos no serán juzgados por negros ni blancos. Serán juzgados por tergiversar una realidad que a mediano o corto plazo traerá a la población negra de la Isla y a su pueblo todo la amarga vivencia de ver apalear y encarcelar a negros que de frente y sin tapujos son capaces de levantar su voz y decir ¡Basta! ¡Abajo el racismo en Cuba!
De no haber racismo en Cuba a Iris Tamara Pérez Aguilera no se le hubiera ocurrido formar el Movimiento Femenino Rosa Parck, ni tendría razón de ser el Movimiento Cofradía de ;a Negritud. De no existir racismo en Cuba, no tendría, bajo ninguna razón que a un grupo de ciudadanos, blancos y negros se les hubiera ocurrido formar el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt ni José Idelfonso Vélez hubiera creado desde hace once años el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR), todos trabajando al margen de las leyes, porque a pesar de existir una Constitución a la que hace referencia el articulo de Granma y leyes que dan derecho de asociación, se les niega reiteradamente este derecho. Como el letargo del régimen a la ratificación de los Pactos Políticos, Sociales y Culturales que no acaba de llevar a cabo cuando consta una primera firma de este intento en la ONU y que de hacerlo darían amplios derechos de libre asociación.¿por qué no lo hace?
De no haber racismo en Cuba a la periodista Gisela Arandia no habría formado el Proyecto Color Cubano, que aunque de corte oficialista y con mucho de tío Tom es también un intento que debe ser tenido en cuenta para la lucha contra el racismo en la Isla.
Las oportunidades de becas y misiones cubanas a África y otros países, si bien es un acto de buena voluntad en cuanto a la salud del ser humano, no lo atañe tanto cuando de incendiar mediante guerrillas y patrañas a un continente en pleno, y llevan, como impronta primaria, el hacer creer al mundo que sólo con Cuba y con el comunismo es posible un mundo sin explotados ni racismos. Pero esa es la imagen del régimen hacia fuera, incluso, cambiando aquello que no debe ser cambiado como la democracia y el derecho a la voluntaria y libre expresión del pensamiento. La experiencia de cincuenta años viviendo bajo un mismo régimen, que prohíbe la creación de otras tendencias políticas y libre asociación de movimientos no gubernamentales, dan la medida exacta de las pretensiones del humano y abierto gobierno de la Habana para con sus vecinos de América. ¡Cuidado!, porque bajo estas condiciones no habrá garífona que luche por su derecho a la tierra ni movimiento afrodescendiente alguno que pueda asociarse en pos de sus beneficios. Aquí, los cubanos de adentro, sabemos que la realidad es bien distinta.
El fusilamiento de tres jóvenes negros en el año 2003 junto a otros que habían cometido similares y peores delitos fue sin duda un acto de soberbia y menosprecio al color negro de la piel del hombre. El trato diferenciado del negro en las prisiones de Cuba, que por odio y desprecio está sometido a una inhumana y degradante violación de su integridad física es conocido y testimonial. Los arrestos y encarcelamiento contra activistas pacíficos como el Dr Oscar Elías Bicet, Darsi Ferrer o Joel Lázaro Carbonell echarían por tierra el discurso del régimen y sus adictos en querer escamotear una realidad que duele en el alma de los que amamos y pensamos en el anhelo martiano de una Cuba con todos y para el bien de todos. Y no con todos y para el bien de algunos.
Muchos son los testimonios que poseemos con respecto a la problemática racial y del rechazo al negro, algunos de ellos dados a conocer en publicaciones de culto al régimen como la revista TEMAS, CATAURO y otros que aparecen colgados en algún que otro blog de los que sentimos y padecemos esta al parecer enfermedad congénita por el color negro de la piel. la no menos interesante CAMINOS que dirige el pastor bautista Raúl Suárez, a quien su apego al Dios de los judíos le impidió alzar su voz y salir en defensa de quienes pronto morirían, como murieron, en un pelotón de fusilamiento sólo por amenazar a los pasajeros en busca de una vida mejor.
Ningún parlamentario ni dirigente cubano, salvó el doctor Fidel Castro ha sido capaz de ni por asomo de señalar esta violación , porque la discriminación racial constituye flagrante y una bochornosa violación de los derechos humanos. (La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país…)
Fidel Castro
Discurso en la sesión de clausura del Congreso Pedagogía 2003, 7 de febrero del 2003, Pág. 29.
A veces, en un programa de televisión sobre la eficiencia de tal o mas cual cuerpo policiaco, aparecía un numero de muchachos negros y mestizos delincuentes…Porque además hay dos tipos de robos: el robo ordinario que irrita mucho y el robo de cuello y corbata cometido por aquellos que están administrando por aquí o por allá...-.Le han robado a la sociedad pero nadie se ha enterado; se enteran mucho más de aquel que llega a la casa y la desvalija, roba un articulo, una joya, un producto, rompen algo, y esos son delitos que cometen los más pobres.
Llegó un momento en que hablé con los que realizan esos programas para la televisión sobre la acción de los órganos de lucha contra el delito, porque verdaderamente querían ofrecer confianza acerca de la eficacia de la policía y les dije: “No quisiera volver a ver un programa sobre eso”.Cada uno en su oficio queriendo demostrar la eficacia y los que aparecían en las imagines, como delincuentes, eran sobre todos muchachos negros, mestizos, y también algunos blancos, pero por lo general minoritariamente.¿ Para qué sirve eso? Para asociar el delito que irrita más a la población a un grupo étnico determinado.
Ignacio Ramonet,
Cien horas con Fidel, capitulo 10
Es muy probable que la mayor parte de los afroamericanos desconozcan la ayuda ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos y otras instituciones de poder, incluso, cubanos residentes en ese país, cuando a raíz de la devastación de los tres huracanes que dejaron a Cuba en harapos, este humano gobierno que desde hace cincuenta años padecemos los cubanos, se negó a aceptarla bajo el so pretexto de que era un dinero manchado de sangre y otras muchas justificaciones a las que ya estamos acostumbrados. Esa ayuda iba a beneficiar a toda la población y el afrocubano se beneficiaba también y sin otra condición que el deseo de colaborar humana mente contra un pueblo necesitado económica y democráticamente. Hoy se observa por doquier los estragos de ese acontecimiento y la población negra es la mas que lo padece.
Las personalidades que refutan la lucha que desde la década del sesenta lleva nuestro hermano exiliado Carlos Moore contra el racismo en Cuba, sería bueno que antes de acusarlo permanecieran por una estancia de no menos de tres meses en la Isla; pero viviendo no en los hoteles ni con un taxi a boca de hotel. Ellos deben, si de verdad desean conocer de primera mano sobre lo que sucede con el negro en Cuba, vivir como ellos, es decir, en cualquier barrio de la Habana o provincia, comer lo que come un simple ciudadano y entonces, sólo entonces emitir un juicio sobre la realidad del negro en Cuba, sin que ninguna persona tendenciosa y en busca de favoritismo oficial le diga lo que tiene que hacer o decir.
Para los que firmamos esta declaración creemos que ha sido un acto de valentía y altruismo pleno el que nuestros hermano afroamericanos se solidarizan con nuestra justa causa .A ellos, firmantes de ese medular y valeroso documento le decimos que están en el camino correcto, que no han cometido falacia alguna. Todo lo que expresan es la realidad del día a día en relación con la problemática racial y el abuso contra el negro en Cuba. Pues una Constitución que no sea consecuente con sus postulados de justicia y equidad, y que viole sus fundamentos políticos, sociales y económicos, que no concatene con la realidad en cuanto a derechos, deberes y garantías de su ciudadanos, cuyos derecho constitucionales y medios que lleven a una efectividad de los mismos, cuando sólo se atenga a la eficacia de la represión y el encarcelamiento, ¿de qué vale entonces una legislación complementaria?
A nosotros, el honor y el buen sentido nos convoca a seguir luchando, de forma pacifica, por la verdadera emancipación del negro en Cuba. Y esto lo haremos cueste lo que cueste.
Raúl Pérez Díaz, médico integral, especialista en medicina interna
José Idelfonso Vélez, coordinador nacional del Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR)
Hildelbrando Chaviano Montes, abogado, coordinador del MIR
Eliozbel Garriga Cabreras, delegado del MIR por Pinar del Río
Esperanza Almeira Cordero, secretaria ejecutiva MIR
Osvaldo Ricardo Díaz Sánchez, delegado del MIR por Villa Clara
Rafael Bueno, miembro del MIR
Aída Chaviano Montes, activista del MIR
Manuel Aguirre Lavarrere, poeta y realizador independiente, coordinador nacional Movimiento de Integracion Racial Juan Gualberto Gómez (MIR.)
Leonardo Hernández Camejo, activista del MIR
Yolanda lázara Martínez Vargas, vicepresidenta Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt
Iris Tamara Pérez Aguilera, Presidenta Movimiento Femenino Rosa Parck
Heriberto Portilla, activista MIR
Héctor Palacio Ruiz, sociólogo, miembro del MIR
Guillermo Fariñas, activistas del MIR
Gisela Delgado Sablón, activista del MIR
Tania de la Torre Montesino, activista del MIR
Juan Goberna, Comité de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional
Norberto Mesa. Cofradía de la Negritud
Pedro Luís Sabat, activista del MIR
Giselle López, delegada del Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rubén Carty Lowe, periodista independiente.
Rub♪0n Gonzalez, Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rosario Morales La Rosa, activista del MIR
Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Partido Presidio Político Cubano, miembro del MIR.
Manuel Aguirre lavarrere
( Mackandal)
Decía Martí que hay gente de tan corta vista mental que creen que todo el fruto se acaba en la cáscara. Y es esto justamente lo que sucede ahora con una declaración publicada por el periódico oficialista Granma el nueve de diciembre del año en curso. Firmado por diez reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano el documento trata de desmentir una declaración que un grupo de prestigiosas personalidades afroamericanas enviaron al gobierno de Cuba pidiéndole que cese el acoso y el insensible desprecio contra sus hermanos negros de la Isla .Pero Granma falla el tiro. La verdad que quiere patentizar poniendo ejemplos de lo que hace el régimen de la Habana con otros países del área y de África, se convierte, por la misma razón, en una mentira indigesta que sólo los más ingenuos serían capaz de atestiguar. No se trata de una ayuda aquí o allá. Se trata del racismo en Cuba; y el querer socavar esta realidad imbatible es un acto de servilismo y cobardía periodística. Ello es un acto de bandolerismo informativo y de insensibilidad pueril.
El problema del racismo en la Cuba de hoy es bien conocido y ha sido señalado por muchas de las más descollantes personalidades de la intelectualidad cubana aun cuando hayan quienes quieran minimizarlo y llevarlo al plano de la racialidad, un vocablo de nuevo tipo para no hablar de racismo y hacerle creer a los afrocubanos que el régimen lucha contra este flagelo cuando la realidad dice a voces que no está haciendo nada para siquiera aminorar las secuelas que deja el sentirse discriminado. Los afrocubanos que vivimos en la marginalidad y por debajo del nivel de pobreza sabemos lo duro que resulta ser odiado y menospreciado por el color negro de nuestra piel. Los de arriba, como los que firman el artículo de Granma lo reconocen, pero ellos han pasado la barra y ahora sólo les interesa resolver para si propio y la única manera de hacerlo, amén de talento y vocación aparte, es dormir a la sombra del régimen que discrimina, encarcela y mata a sus hermanos negros, y sólo por ser negros. Nadie habla de lo que no existe. Y de no existir racismo y rechazo al negro no tendría por que existir un a comisión de lucha contra el racismo en el Comité Central de la cual tanto se vanagloria Esteban Morales. Duele, lacera el alma y los sentimientos saber que entre los firmantes y mencionados en el artículo de Granma hay hermanos nuestro que una vez formaron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez parte del Black Pawer en Cuba, y amenazados, perseguidos y humillados por los órganos de represión optaron por la sumisión y traicionar los ideales y aspiraciones de su raza, por pírricos y vergonzantes beneficios. Ellos no serán juzgados por negros ni blancos. Serán juzgados por tergiversar una realidad que a mediano o corto plazo traerá a la población negra de la Isla y a su pueblo todo la amarga vivencia de ver apalear y encarcelar a negros que de frente y sin tapujos son capaces de levantar su voz y decir ¡Basta! ¡Abajo el racismo en Cuba!
De no haber racismo en Cuba a Iris Tamara Pérez Aguilera no se le hubiera ocurrido formar el Movimiento Femenino Rosa Parck, ni tendría razón de ser el Movimiento Cofradía de ;a Negritud. De no existir racismo en Cuba, no tendría, bajo ninguna razón que a un grupo de ciudadanos, blancos y negros se les hubiera ocurrido formar el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt ni José Idelfonso Vélez hubiera creado desde hace once años el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR), todos trabajando al margen de las leyes, porque a pesar de existir una Constitución a la que hace referencia el articulo de Granma y leyes que dan derecho de asociación, se les niega reiteradamente este derecho. Como el letargo del régimen a la ratificación de los Pactos Políticos, Sociales y Culturales que no acaba de llevar a cabo cuando consta una primera firma de este intento en la ONU y que de hacerlo darían amplios derechos de libre asociación.¿por qué no lo hace?
De no haber racismo en Cuba a la periodista Gisela Arandia no habría formado el Proyecto Color Cubano, que aunque de corte oficialista y con mucho de tío Tom es también un intento que debe ser tenido en cuenta para la lucha contra el racismo en la Isla.
Las oportunidades de becas y misiones cubanas a África y otros países, si bien es un acto de buena voluntad en cuanto a la salud del ser humano, no lo atañe tanto cuando de incendiar mediante guerrillas y patrañas a un continente en pleno, y llevan, como impronta primaria, el hacer creer al mundo que sólo con Cuba y con el comunismo es posible un mundo sin explotados ni racismos. Pero esa es la imagen del régimen hacia fuera, incluso, cambiando aquello que no debe ser cambiado como la democracia y el derecho a la voluntaria y libre expresión del pensamiento. La experiencia de cincuenta años viviendo bajo un mismo régimen, que prohíbe la creación de otras tendencias políticas y libre asociación de movimientos no gubernamentales, dan la medida exacta de las pretensiones del humano y abierto gobierno de la Habana para con sus vecinos de América. ¡Cuidado!, porque bajo estas condiciones no habrá garífona que luche por su derecho a la tierra ni movimiento afrodescendiente alguno que pueda asociarse en pos de sus beneficios. Aquí, los cubanos de adentro, sabemos que la realidad es bien distinta.
El fusilamiento de tres jóvenes negros en el año 2003 junto a otros que habían cometido similares y peores delitos fue sin duda un acto de soberbia y menosprecio al color negro de la piel del hombre. El trato diferenciado del negro en las prisiones de Cuba, que por odio y desprecio está sometido a una inhumana y degradante violación de su integridad física es conocido y testimonial. Los arrestos y encarcelamiento contra activistas pacíficos como el Dr Oscar Elías Bicet, Darsi Ferrer o Joel Lázaro Carbonell echarían por tierra el discurso del régimen y sus adictos en querer escamotear una realidad que duele en el alma de los que amamos y pensamos en el anhelo martiano de una Cuba con todos y para el bien de todos. Y no con todos y para el bien de algunos.
Muchos son los testimonios que poseemos con respecto a la problemática racial y del rechazo al negro, algunos de ellos dados a conocer en publicaciones de culto al régimen como la revista TEMAS, CATAURO y otros que aparecen colgados en algún que otro blog de los que sentimos y padecemos esta al parecer enfermedad congénita por el color negro de la piel. la no menos interesante CAMINOS que dirige el pastor bautista Raúl Suárez, a quien su apego al Dios de los judíos le impidió alzar su voz y salir en defensa de quienes pronto morirían, como murieron, en un pelotón de fusilamiento sólo por amenazar a los pasajeros en busca de una vida mejor.
Ningún parlamentario ni dirigente cubano, salvó el doctor Fidel Castro ha sido capaz de ni por asomo de señalar esta violación , porque la discriminación racial constituye flagrante y una bochornosa violación de los derechos humanos. (La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país…)
Fidel Castro
Discurso en la sesión de clausura del Congreso Pedagogía 2003, 7 de febrero del 2003, Pág. 29.
A veces, en un programa de televisión sobre la eficiencia de tal o mas cual cuerpo policiaco, aparecía un numero de muchachos negros y mestizos delincuentes…Porque además hay dos tipos de robos: el robo ordinario que irrita mucho y el robo de cuello y corbata cometido por aquellos que están administrando por aquí o por allá...-.Le han robado a la sociedad pero nadie se ha enterado; se enteran mucho más de aquel que llega a la casa y la desvalija, roba un articulo, una joya, un producto, rompen algo, y esos son delitos que cometen los más pobres.
Llegó un momento en que hablé con los que realizan esos programas para la televisión sobre la acción de los órganos de lucha contra el delito, porque verdaderamente querían ofrecer confianza acerca de la eficacia de la policía y les dije: “No quisiera volver a ver un programa sobre eso”.Cada uno en su oficio queriendo demostrar la eficacia y los que aparecían en las imagines, como delincuentes, eran sobre todos muchachos negros, mestizos, y también algunos blancos, pero por lo general minoritariamente.¿ Para qué sirve eso? Para asociar el delito que irrita más a la población a un grupo étnico determinado.
Ignacio Ramonet,
Cien horas con Fidel, capitulo 10
Es muy probable que la mayor parte de los afroamericanos desconozcan la ayuda ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos y otras instituciones de poder, incluso, cubanos residentes en ese país, cuando a raíz de la devastación de los tres huracanes que dejaron a Cuba en harapos, este humano gobierno que desde hace cincuenta años padecemos los cubanos, se negó a aceptarla bajo el so pretexto de que era un dinero manchado de sangre y otras muchas justificaciones a las que ya estamos acostumbrados. Esa ayuda iba a beneficiar a toda la población y el afrocubano se beneficiaba también y sin otra condición que el deseo de colaborar humana mente contra un pueblo necesitado económica y democráticamente. Hoy se observa por doquier los estragos de ese acontecimiento y la población negra es la mas que lo padece.
Las personalidades que refutan la lucha que desde la década del sesenta lleva nuestro hermano exiliado Carlos Moore contra el racismo en Cuba, sería bueno que antes de acusarlo permanecieran por una estancia de no menos de tres meses en la Isla; pero viviendo no en los hoteles ni con un taxi a boca de hotel. Ellos deben, si de verdad desean conocer de primera mano sobre lo que sucede con el negro en Cuba, vivir como ellos, es decir, en cualquier barrio de la Habana o provincia, comer lo que come un simple ciudadano y entonces, sólo entonces emitir un juicio sobre la realidad del negro en Cuba, sin que ninguna persona tendenciosa y en busca de favoritismo oficial le diga lo que tiene que hacer o decir.
Para los que firmamos esta declaración creemos que ha sido un acto de valentía y altruismo pleno el que nuestros hermano afroamericanos se solidarizan con nuestra justa causa .A ellos, firmantes de ese medular y valeroso documento le decimos que están en el camino correcto, que no han cometido falacia alguna. Todo lo que expresan es la realidad del día a día en relación con la problemática racial y el abuso contra el negro en Cuba. Pues una Constitución que no sea consecuente con sus postulados de justicia y equidad, y que viole sus fundamentos políticos, sociales y económicos, que no concatene con la realidad en cuanto a derechos, deberes y garantías de su ciudadanos, cuyos derecho constitucionales y medios que lleven a una efectividad de los mismos, cuando sólo se atenga a la eficacia de la represión y el encarcelamiento, ¿de qué vale entonces una legislación complementaria?
A nosotros, el honor y el buen sentido nos convoca a seguir luchando, de forma pacifica, por la verdadera emancipación del negro en Cuba. Y esto lo haremos cueste lo que cueste.
Raúl Pérez Díaz, médico integral, especialista en medicina interna
José Idelfonso Vélez, coordinador nacional del Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR)
Hildelbrando Chaviano Montes, abogado, coordinador del MIR
Eliozbel Garriga Cabreras, delegado del MIR por Pinar del Río
Esperanza Almeira Cordero, secretaria ejecutiva MIR
Osvaldo Ricardo Díaz Sánchez, delegado del MIR por Villa Clara
Rafael Bueno, miembro del MIR
Aída Chaviano Montes, activista del MIR
Manuel Aguirre Lavarrere, poeta y realizador independiente, coordinador general Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt y miembro del MIR.
Leonardo Hernández Camejo, activista del MIR
Yolanda lázara Martínez Vargas, vicepresidenta Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt
Iris Tamara Pérez Aguilera, Presidenta Movimiento Femenino Rosa Parck
Heriberto Portilla, activista MIR
Héctor Palacio Ruiz, sociólogo, miembro del MIR
Guillermo Fariñas, activistas del MIR
Gisela Delgado Sablón, activista del MIR
Tania de la Torre Montesino, activista del MIR
Juan Goberna, Comité de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional
Norberto Mesa. Cofradía de la Negritud
Pedro Luís Sabat, activista del MIR
Giselle López, delegada del Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rubén Carty Lowe, periodista independiente.
Rub♪0n Gonzalez, Movimiento Cultural Afrocubano, Juan René Betancourt.
Rosario Morales La Rosa, activista del MIR
Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Partido Presidio Político Cubano, miembro del MIR.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
CUBA, EL NEGRO Y LA TIERRA
MANUEL AGUIRRE LACVARRERE
(MACKANDAL)
La base fundamental de las ganancias del régimen cubano lo constituye, ahora como antes la opresión de su población negra y mestiza. En los años inmediatos al triunfo revolucionario el afrocubano gozó de algunas ventajas, y como los afroamericanos luchó por la propiedad de la tierra y su derecho al voto estando presente siempre en las luchas contra toda forma de discriminación.
Pero el triunfo de enero de 1959 quedó trunco en sus postulados al no otorgarle al negro, la clase más vulnerada y desposeída históricamente, la propiedad de una tierra que había trabajado como nadie desde el momento en que arribó a las costas cubanas en condición de esclavo. Quince años estuvo Martín Morúa Delgado luchando a brazo partido en el Senado de la Nación para lograr, sin resultado alguno, el otorgamiento de tierra en arrendamiento a los negros y así aminorar en algo la desigualdad económica y social a la que se le mantenía inmerso. Cincuenta años lleva el actual régimen cubano en el poder y el negro sigue sin ser propietario de nada. Ello muestra la negativa viviente del sistema al no querer aceptar una auténtica liberación de su población afrocubana. Las estrategias urdidas por los gobernantes y colonos de la época contra los negros en la Conspiración de la Escalera fue para frenar el auge que este grupo étnico venía adquiriendo y quitarles los bienes que muchos ya poseían y así mantenerlos subyugados, a merced de la limosna y el olvido, algo que no cambia mucho la actual situación en la que se encuentra el negro en Cuba.
Llevar a cabo un serio conteo y el por ciento de los que hoy están recibiendo las parcelas que se otorgan a particulares es arduamente difícil y complicado. Pero un paneo a vuelo de pájaro demostraría la verdad imbatible en cuanto a una realidad del ahora y con la revolución.
Criticar, decía Martí, no es morder. Criticar es señalar con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella. Y en cuanto al atraso del negro cubano, a su estancamiento como ser pensante y núcleo fundamental del componente poblacional cubano, la sombra es el régimen mismo debido a su inmovilidad en cuanto al bienestar de la clase más preterida y la constante violación de sus derechos fundamentales, visto ya desde su pesadumbre para ratificar los Pactos políticos, sociales y culturales con los que se comprometió en el año 2008.
La tragedia psicológica y social del negro en Cuba lo lleva sin remedio a la alteración de un orden oficial que no concatena con sus aspiraciones de inclusión y progreso, algo que hubiera sido muy distinto si el 17 de mayo de 1959 cuando se proclamó la Ley de Reforma Agraria, al afrocubano se hubiera tenido en cuenta. Hoy, con el otorgamiento de tierras a particulares tiene el régimen la oportunidad de revertir esa injusticia.
(MACKANDAL)
La base fundamental de las ganancias del régimen cubano lo constituye, ahora como antes la opresión de su población negra y mestiza. En los años inmediatos al triunfo revolucionario el afrocubano gozó de algunas ventajas, y como los afroamericanos luchó por la propiedad de la tierra y su derecho al voto estando presente siempre en las luchas contra toda forma de discriminación.
Pero el triunfo de enero de 1959 quedó trunco en sus postulados al no otorgarle al negro, la clase más vulnerada y desposeída históricamente, la propiedad de una tierra que había trabajado como nadie desde el momento en que arribó a las costas cubanas en condición de esclavo. Quince años estuvo Martín Morúa Delgado luchando a brazo partido en el Senado de la Nación para lograr, sin resultado alguno, el otorgamiento de tierra en arrendamiento a los negros y así aminorar en algo la desigualdad económica y social a la que se le mantenía inmerso. Cincuenta años lleva el actual régimen cubano en el poder y el negro sigue sin ser propietario de nada. Ello muestra la negativa viviente del sistema al no querer aceptar una auténtica liberación de su población afrocubana. Las estrategias urdidas por los gobernantes y colonos de la época contra los negros en la Conspiración de la Escalera fue para frenar el auge que este grupo étnico venía adquiriendo y quitarles los bienes que muchos ya poseían y así mantenerlos subyugados, a merced de la limosna y el olvido, algo que no cambia mucho la actual situación en la que se encuentra el negro en Cuba.
Llevar a cabo un serio conteo y el por ciento de los que hoy están recibiendo las parcelas que se otorgan a particulares es arduamente difícil y complicado. Pero un paneo a vuelo de pájaro demostraría la verdad imbatible en cuanto a una realidad del ahora y con la revolución.
Criticar, decía Martí, no es morder. Criticar es señalar con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella. Y en cuanto al atraso del negro cubano, a su estancamiento como ser pensante y núcleo fundamental del componente poblacional cubano, la sombra es el régimen mismo debido a su inmovilidad en cuanto al bienestar de la clase más preterida y la constante violación de sus derechos fundamentales, visto ya desde su pesadumbre para ratificar los Pactos políticos, sociales y culturales con los que se comprometió en el año 2008.
La tragedia psicológica y social del negro en Cuba lo lleva sin remedio a la alteración de un orden oficial que no concatena con sus aspiraciones de inclusión y progreso, algo que hubiera sido muy distinto si el 17 de mayo de 1959 cuando se proclamó la Ley de Reforma Agraria, al afrocubano se hubiera tenido en cuenta. Hoy, con el otorgamiento de tierras a particulares tiene el régimen la oportunidad de revertir esa injusticia.
NACIONALISMO Y ABUSO EN CUBA
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(Mackandal)
Racismo Es la doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior, explica el Diccionario de la Real Academia Española, y esto, por supuesto, basándose también en ciertos caracteres biológicos de la persona humana. Pero esta aseveración más que teoría sostenida es ya una acuñada doctrina, que aunque no tenga ninguna base científica que lo justifique, la afirmación de superioridad racial está implícita en el hombre como su sangre misma. Por ello son las injusticias que tal hecho acarrea en el cabal cumplimiento de los derechos humanos.
Este concepto de superioridad racial lo sufre el negro en Cuba, ramificado en un nacionalismo irracional y bullanguero que desorienta la praxis de la solución al racismo. Y en este sentido, el profesor en Ciencias Políticas, Ivo Duchacek, señala que el nacionalismo divide a la humanidad en unidades mutuamente intolerantes. En consecuencia el hombre piensa primero como norteamericano, ruso, chino, egipcio o peruano, y en segundo lugar, si acaso, como ser humano, señala el eminente académico en su libro “Conflicto y colaboración entre naciones”.
Muchas de las colaboraciones que brinda el régimen cubano a otros países, si bien llevan parte de humanismo, también demuestran un por ciento mayor de interés creado al estar apoyado en el deterioro de la vida nacional. “Muchísimos de los problemas que arrostramos hoy día”, dijo un ex secretario de Naciones Unidas, son el resultado de actitudes equivocadas, algunas de ellas adoptadas casi inconscientemente. Entre estas se halla el concepto de nacionalismo irracional: “Mi patria, tenga razón o no” .Este concepto de nacionalismo irracional juega un papel de primerísimo orden en cuanto al ser humano y su color de piel en Cuba, algo que expongo a continuación para un mental y meticuloso análisis: Juan Carlos González Marcos, más conocido por Pánfilo fue llevado a prisión con una condena de dos años por decir frente a una cámara de vídeo que en Cuba lo que hace falta es comida. Los defenestrados ministros y altos funcionarios del régimen, cuyo accionar político le ha costado a Cuba y a su pueblo la bochornosa experiencia de no saber siquiera quienes nos dirigen, si bien fueron separados de sus cargos, ninguno hasta la fecha a sido llevado a prisión, cuando se sabe que en algunos casos estuvieron en contubernio con extranjeros que le sacaron millones de dólares al país que muere de hambre y desesperación. La responsabilidad de estos funcionarios y sus delitos son mayores y mucho más grave que decir que se tiene hambre y hace falta comida. Pero de ellos uno solo es negro, los demás gozan de la ventaja de ser blancos. Pánfilo, como también Joel Lázaro Carbonell son negros humildes, sin derecho a la justicia ni a un análisis racional al margen de la coloración de la piel y el nacionalismo irracional.
(Mackandal)
Racismo Es la doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior, explica el Diccionario de la Real Academia Española, y esto, por supuesto, basándose también en ciertos caracteres biológicos de la persona humana. Pero esta aseveración más que teoría sostenida es ya una acuñada doctrina, que aunque no tenga ninguna base científica que lo justifique, la afirmación de superioridad racial está implícita en el hombre como su sangre misma. Por ello son las injusticias que tal hecho acarrea en el cabal cumplimiento de los derechos humanos.
Este concepto de superioridad racial lo sufre el negro en Cuba, ramificado en un nacionalismo irracional y bullanguero que desorienta la praxis de la solución al racismo. Y en este sentido, el profesor en Ciencias Políticas, Ivo Duchacek, señala que el nacionalismo divide a la humanidad en unidades mutuamente intolerantes. En consecuencia el hombre piensa primero como norteamericano, ruso, chino, egipcio o peruano, y en segundo lugar, si acaso, como ser humano, señala el eminente académico en su libro “Conflicto y colaboración entre naciones”.
Muchas de las colaboraciones que brinda el régimen cubano a otros países, si bien llevan parte de humanismo, también demuestran un por ciento mayor de interés creado al estar apoyado en el deterioro de la vida nacional. “Muchísimos de los problemas que arrostramos hoy día”, dijo un ex secretario de Naciones Unidas, son el resultado de actitudes equivocadas, algunas de ellas adoptadas casi inconscientemente. Entre estas se halla el concepto de nacionalismo irracional: “Mi patria, tenga razón o no” .Este concepto de nacionalismo irracional juega un papel de primerísimo orden en cuanto al ser humano y su color de piel en Cuba, algo que expongo a continuación para un mental y meticuloso análisis: Juan Carlos González Marcos, más conocido por Pánfilo fue llevado a prisión con una condena de dos años por decir frente a una cámara de vídeo que en Cuba lo que hace falta es comida. Los defenestrados ministros y altos funcionarios del régimen, cuyo accionar político le ha costado a Cuba y a su pueblo la bochornosa experiencia de no saber siquiera quienes nos dirigen, si bien fueron separados de sus cargos, ninguno hasta la fecha a sido llevado a prisión, cuando se sabe que en algunos casos estuvieron en contubernio con extranjeros que le sacaron millones de dólares al país que muere de hambre y desesperación. La responsabilidad de estos funcionarios y sus delitos son mayores y mucho más grave que decir que se tiene hambre y hace falta comida. Pero de ellos uno solo es negro, los demás gozan de la ventaja de ser blancos. Pánfilo, como también Joel Lázaro Carbonell son negros humildes, sin derecho a la justicia ni a un análisis racional al margen de la coloración de la piel y el nacionalismo irracional.
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