martes, 30 de junio de 2009

Se acabó el parloteo,MANUEL AGUIRRE LAVARRERE (MACKANDAL)

El pasado once de mayo la televisión cubana tubo a bien pasar por uno de sus canales en el programa Quédate Conmigo de TV Yumurí, un tema que sigue en la mente y la inquietud de la mayoría de los negros en Cuba y de un notable por ciento de personas blancas. El tema en cuestión era el racismo en el momento actual. Solo que un tema tan amplio se desmorona al ser reducido al tan llevado y traído matrimonios mixtos. Ya decía Martí: “Hay gente de tan corta vista mental que piensan que todo el fruto se acaba en la cáscara” . Y eso sucede con el problema del racismo en Cuba. Suceden porque los garantes del destino cubano así lo desean y no ven otra cosa que una ceguerata visión en lo que al negro se refiere.
Lo menos importante es la situación erótica que con este concepto trata de justificar parte de la sociedad el racismo. No importa cuantas parejas haya. Uno de los países con mayor cantidad de parejas mixtas es los Estados Unidos. En Cuba, aunque con mayor timidez siempre han existido este tipo de relación, bien en secreto o en público, pero han existido. El impulso creciente de este tipo de relación matrimonial ha sido producto de la vida misma y a la descolonización del subconsciente, no a la conciencia colectiva.
Los que por esta vía pretendan encaminar una Cuba sin racismo, tienen desde ya garantizado su fracaso.
makandalmm@yahoo.com

MATRIMONIOS MIXTOS,MANUELAGUIRRE LAVARRERE (MACKANDAL)

El pasado once de mayo la televisión cubana tubo a bien pasar por uno de sus canales en el programa Quédate Conmigo de TV Yumurí, un tema que sigue en la mente y la inquietud de la mayoría de los negros en Cuba y de un notable por ciento de personas blancas. El tema en cuestión era el racismo en el momento actual. Solo que un tema tan amplio se desmorona al ser reducido al tan llevado y traído matrimonios mixtos. Ya decía Martí: “Hay gente de tan corta vista mental que piensan que todo el fruto se acaba en la cáscara” . Y eso sucede con el problema del racismo en Cuba. Suceden porque los garantes del destino cubano así lo desean y no ven otra cosa que una ceguerata visión en lo que al negro se refiere.
Lo menos importante es la situación erótica que con este concepto trata de justificar parte de la sociedad el racismo. No importa cuantas parejas haya. Uno de los países con mayor cantidad de parejas mixtas es los Estados Unidos. En Cuba, aunque con mayor timidez siempre han existido este tipo de relación, bien en secreto o en público, pero han existido. El impulso creciente de este tipo de relación matrimonial ha sido producto de la vida misma y a la descolonización del subconsciente, no a la conciencia colectiva.
Los que por esta vía pretendan encaminar una Cuba sin racismo, tienen desde ya garantizado su fracaso.
makandalmm@yahoo.com

miércoles, 27 de mayo de 2009

DEL COLOR DE LA PIEL, MANUEL AGUIRRE LAVARRERE (MACKANDAL)

































... si nosotros ponemos al estado sobre la familia en la Constitución, y sobre la cultura, y si ponemos en sus manos la economía, y en igual caso la política al servicio también del estado, nosotros habremos hecho un estado totalitario
Orestes Ferrara
Intervención en la Constituyente cubana de 1940.


Cuando Carlos Marx calificó a la religión de opio para los pueblos, muy lejos estaba de pensar de que un día la ideología creada por él sería el crack para los derechos civiles y la propia integración del negro en el entramado étnico de la sociedad. Lo patentiza Cuba, que al diluirlo en masa significó un retroceso considerable y abusivo en cuanto mancuerna la libertad de expresión y lo priva de un espacio vital para su propia identidad personal y social, algo que había alcanzado en las sociedades para la gente de color en Cuba y que muy bien supo llevar quien fuera uno de sus principales artífices como lo fuera el abogado y compañero de aula en la universidad del señor Fidel Castro. Lo que no quiere decir que el paso en este sentido fue erróneo. Erróneos fueron los medios en este sentido para la justificación de unos fines ya preconcebidos y que dieron al traste con aquella libertad ciudadana de la que desde hacia varios años, aun con la miseria en sus entrañas, ya gozaba el afro descendiente en Cuba.












Los afroamericanos (y vale por su peso la comparación en cuanto hemos tenido la costumbre de estarnos comparando con otros países siempre con fines ventajistas), están diluidos en masa y mantienen ese espacio independiente que los ayuda, por cuanto minoría poblacional, que no es el caso cubano[i], a alcanzar un reconocimiento y mantener una voz al margen del oficialismo. Resultados y un sostenible desarrollo intelectual cultural y en otras esferas del saber humano los hacen seres dignos y con un decoro a prueba de bala, gracias a ese espacio que los hace hombres plenos.
Un país como Cuba, decía el constituyente y senador por el partido comunista Salvador García Agüero, “no puede tener un problema de razas, porque para que exista…es preciso que haya un núcleo efectivo y considerable de raza pura…y esto está probado por los antropólogos de nuestra generación”“. Y más adelante señala Pero lo cierto es que en Cuba existe un problema de color… Es el color lo que diferencia aquí a los hombres…, es por motivo de una coloración más o menos oscura por lo que se… prejuzga contra determinados núcleos de la población”.
Estas palabras de García Agüero, con tanta vigencia hoy como en el momento que fueron pronunciadas dan al traste con una verdad imbatible desde todos los puntos de vista en cuanto a la población afrodescendiente en Cuba. La experiencia en cuanto a este flagelo me lleva a recordar cuando junto a un amigo, ya terminado el duodécimo grado en clases nocturnas, nos presentamos para matricular en la carrera de historia del arte. La pregunta de rigor fue de quien éramos hijos, y claro, hijos de alguien somos, pero no del que debíamos ser, es decir, hijos de papá. En una carrera tan codiciada donde podía llegar desde especialista en un museo hasta diplomático como agregado cultural en cualquier embajada de Cuba en el mundo, un negro entre una pléyade de estudiantes blancos era como caer una mosca en el jarro de leche, para lo cual habían dos opciones, botarla o tomarla con repugnancia. Y optaron por la primera opción.
De ahí mi rechazo a la escuela y a todo lo que oliera a superación en entidades del gobierno. De ahí mi atraso académico donde solo de unos años a esta parte he podido superar ese error personal y de una u otra forma llegar a tener una tenue preparación autodidacta y algún que otro diploma en cursos de preparación profesional.
Comprendí más tarde que aquel rechazo no era debido a mi raza, sino a la pigmentación negra de mi piel, con la cual, para vivir más o menos feliz en Cuba, tienes que ser policía o deportista de alto rendimiento, de lo contrario es el miedo y el odio al negro, de ahí la vejación y el rechazo al negro, de ahí las diferencias entre el ser más claro y más oscuro, de ahí todo lo que ha sufrido y sufre el negro en Cuba. Por el color es el recluso negro quien lleva la peor parte en las prisiones y al que fusilan con mayor prontitud, aun cuando el delito no pase de la amenaza ( recuérdese a los tres jóvenes negros fusilados en el año 2003 por secuestrar una embarcación con fines de salida ilegal del país, y recuérdese a los blancos que por esa misma fecha asaltaron otras embarcaciones y una nave de aviación con amenazas de bombas, donde los últimos alcanzaron el paraíso y los primeros la tumba por fusilamiento, y donde hasta los pedidos de piedad del Papa Juan Pablo Segundo se hicieron tierra ante la crueldad y el desamor). Pero cuando bajo el so pretexto de sociedad igualitario sin distingo de raza ni color de piel se yerguen los arquitectos de la cultura de la muerte, demuestra, fehacientemente, que cuando se combina la soberbia con el poder, no cabe otro resultado que la brutalidad. Y ello desmorona los sueños, las esperanzas y las aspiraciones de una raza y un color de piel en su empeño de ser incluido visiblemente en la sociedad como hombres y mujeres de provecho, algo que en sociedades cerradas y unipartidistas, el abuso es total como el totalitarismo que encierra el sistema mismo.

[i] Se tiene por sabido que más del 60% de la población cubana es negra o mestiza.


































































































































miércoles, 6 de mayo de 2009

LA MENOR IMPORTANCIA

POR: MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)
e-mail: makandalmm@yahoo.com

Consejo, examen tranquilo, indicación desapasionada:
todo esto, y no odio, debe constituir la oposición.
José Martí
Eso de llorar frente al mar parece ser inventado para los cubanos, que a lo largo de la Isla lloran mirando al horizonte como la única solución posible de sus necesidades. ¿Emigrar o no emigrar? He aquí el dilema de más de la mitad de once millones de seres humanos que deambulan autómatas tratando de sobrevivir un día más.
Confieso que nací y crecí oyendo hablar de raíces, de familia, de historia, de compatriotas, de solidaridad y hermandad, de héroes y antirracismo y de miles de ideales que sirvieron de magníficos puntales para mi y mis hermanos. Puntales que hoy, a cincuenta años de una revolución que proclamaba esto y otras consignas de adoctrinamiento todos estos puntales han colapsado de forma estrepitosa en casi toda la población cubana, esa que jura socialismo o muerte y deja para si una reserva mental que es la realidad de lo que sienten y piensan y por miedo no se expresa. El primero fue cuando descubrí que eso de que todos los hombres somos iguales independientemente del color de la piel, es pura utopía.
Para mi fue siempre un sueño tocar los tambores de la banda rítmica de mi escuela primaria. Tenía condiciones para eso. Pero llegado el día de la selección de los que integrarían la banda me percaté de que todos eran blancos. Lloré, tenía nueve años. Mi madre se puso triste y me dijo: ¡eso es racismo!
A partir de entonces supe que ser negro es el primero de los males que puede tocarle a un ser humano nacido en Cuba.
Por estos días la herida ha vuelto abrirse. Debates, polémicas, criticas han salido al posnorma nacional cubano como advirtiendo que algo no anda bien en la sociedad cubana. Pero como todo lo que se deja se queda, el debate sobre la raza y el racismo en Cuba, es sólo eso: un debate, cuya trascendencia jamás la veremos llegar.
Haber olvidado un tema sobre la raza y el color en Cuba es quizá la principal causa del racismo de este minuto. Pretender que sólo existe una raza es negar la historia de cada una de ellas. Y en Cuba, de manera muy particular es negar la dolorosa realidad de más del sesenta por ciento de su población, que ante la máscara de una sola raza han sido los marginados históricos.
Ser negro en Cuba significa ser la lacra, quedar para un puesto de trabajo que raramente haría un blanco en igualdad de condiciones. El negro queda relegado para ser secretario del partido de un núcleo, raramente de un municipio, un cargo como ese pocos lo querrán en los tiempos que corren y fácilmente debe darse como tarea del partido único. Otro trabajo, al que siempre el negro podrá aspirar en Cuba es al de policía, la enfermería y gastronomito en bares de mala muerte y la prostitución. El acceso a la gerencia de algún Oro negro, tiendas Cubalse, TRD, Cadeca, etc. es mentalmente impensable y prácticamente imposible, al estar reservadas para familiares de militares de raza blanca y dirigentes del partido.
Conozco a una joven negra, económica, auditora, contadora y mujer de excelentes modales, que supo, de buena tinta, que en la selección para trabajar en la TRD de su municipio, su nombre no figuraba por no tener buena presencia. La mala presencia no era otra que el color negro de su piel. Ella, no obstante, siguió siendo económica, contadora, auditora, fina, a lo que se le unió preparar a las trabajadoras de esta tienda, que por supuesto, todas de buena presencia.
En un país eminentemente mestizo, desde finales del siglo XVII, la piel blanca siempre ha sido la protagonista en cuanto a oportunidades y saqueo del derecho ciudadano, atropellos que hasta hoy se vienen denunciando contra los negros en Cuba.
Tengo un amigo que para demostrar todos estos prejuicios respecto al tema, hace el mismo cuento: Esta en un hotel porque era “vanguardia nacional”. Un día, en el elevador, una señora mayor apretó su bolso bajo el brazo para que él no se lo robara. ¡No sabía la señora que aquel negro era “vanguardia nacional” por tres veces consecutivas, que el robo jamás seria para un hombre como él, y que a ella misma, la primera vez que estuvo en ese hotel él le devolvió una cartera con una suma considerable de dinero.
Rabel Duarte y Elsa Santos recogen un testimonio de boca de una gerente de turismo sobre un estudio sobre el racismo en Santiago de Cuba. Mujer blanca, de 45 años, dice: Sí, es cierto, en la esfera del turismo hay muchos prejuicios raciales. Desde hace un año, aproximadamente, yo trabajo allí y sé que hay mucho racismo. En mi corporación, por ejemplo, de un total de 500 obreros apenas hay cinco negros…No existe una política expresa que plantee que hay que ser blanco para trabajar en turismo, pero sí está establecido que hay que tener un porte y un aspecto agradable, y los negros no lo tienen…En la tienda de modas más elegante de la ciudad, La Maisson, todos los trabajadores son blancos, y de las 14 modelos que participan en el desfile de modas una sola es mulata. En turismo son tan raras las mujeres negras, que cuando aparece alguna, la gente siempre comenta que debe estarse acostando con un jefe importante. Los pocos negros que hay realizan siempre labores duras, como camioneros o en los grandes almacenes cargando mercancías; pero nunca teniendo que ver directamente con los turistas, ni siquiera hay negros en labores de limpieza. Todo el personal que trabaja para el turismo es blanco. Conozco una negra fea que me contó su experiencia cuando quiso entrar a trabajar en turismo. Ella es licenciada en Economía, y especialista en Computación; habla ingles, francés y alemán. Se presento al a entrevista muy bien vestida, aunque ella misma me confeso que todo era prestado. Pues, bien, fue algo muy desagradable, porque en definitiva no la aceptaron, pero tampoco le dieron un motivo especifico…la persona que la entrevistó no sabía como conducir la situación, porque no podía decirle “no te aceptamos por negra”…Yo pienso que debía haberse tenido en cuenta sus conocimientos; en definitiva, en turismo trabajan algunas blancas que también son feas, aunque sean blancas. Hace unos días, un representante de una corporación de turismo dijo en público que él no quiere negros en su corporación, porque “el negro nunca terminan lo que empiezan”[1]
El odio hacia el negro vive en la mayoría de los cubanos blancos independientemente de su proyección humana. Ello no quiere decir que todos los blancos son racistas. Las conozco de sincero respeto hacia la raza negra, personas que comparten su merienda, un lado en el banco del parque, un cigarro, una taza de café, ante otros que no se toman ni por decoro el trabajo de recoger a un negro sudado por el sol del camino (aunque el carro sea de propiedad estatal) no debe sentirse el más mínimo remordimiento ni llamarlos racista. Basta con mirarlos simplemente como algo que no tiene la menor importancia.

[1] Rafael Duarte y Elsa Santos, El fantasma de la esclavitud, pp. 126-27.

miércoles, 22 de abril de 2009

A MODO DE RÉPLICA

Manuel Aguirrer Lavarrere
(Mackandal)
A MODO DE RÉPLICA
MANUEL AGUIRRE LAVARRERE
(MACKANDAL)

“Perseverar en el cumplimiento del deber
y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia”
Jorge Washington

Cuando un grupo, un movimiento, o simplemente un hombre que con esfuerzo propio y sin recurso alguno es capaz de tomar conciencia de su contexto político social y llevar su causa al interés nacional llevando el sufrir y la esperanza de su pueblo a la palestra publica, enfrentando amenazas, la violación de su integridad física y las criticas de los que, quizás con más preparación académica y visión del conflicto, son incapaces de levantar su voz o de escribir un artículo para señalar los males mientras que no se les ordena desde arriba, salen criticando a los que se revelan, pelean y a cara descubierta se dan a si mismos lo que el Estado les niega y soportan las blasfemias que contra ellos se esgrimen en la prensa oficialista, por esos mismos que a la sombra del poder se saben intocables. Por esos mismos que una vez cansados de demagogias y mentiras, son los primeros en aclimatarse, de forma altruista, al pensamiento editorial capitalista. Y ellos son los traidores al oficio que dicen defender, son los arribistas, los ventajistas que, al estilo de Martín Morúa Delgado, tratan de justificar lo injustificable y como bien dijo Juan René Betancourt, no ponen mientes en calumniar, agredir, atacar, destruir y vejar a hombres que sin ambición alguna de liderazgo, son capaces de dar la cara y señalar los males de una sociedad tocada por la injusticia y la doble moral que el totalitarismo hace florecer en el hombre.

Y esto es lo que pasa ahora con los periodistas y blogueros independientes, hombres y mujeres capaces de llevar adelante un proyecto de justicia y equidad para todos los cubanos debido al deterioro que vive la patria, tienen ahora que enfrentar, sin derecho a réplica, las barbaridades periodísticas que contra ellos se publican cuya única validez es la astucia y los golpes bajos que llevan implícito para desacreditarlos ante la opinión publica nacional y extranjera.

No hablan de la corrupción administrativa que sufre el país, no hablan de la baja descendencia moral y la desvergüenza de algunos de sus dirigentes y ministros más influyentes en la cúpula de poder, no hablan de la demagogia y la pérdida de valores del socialismo en Cuba. No hablan del anticomunismo de José Martí y su rechazo al socialismo. Hablan, eso sí, para desviar el interés del pueblo, de los que no pueden hablar en radio ni escribir sus puntos de vista en la prensa nacional. Hablan de hombres y mujeres que escriben a lo macho y arriesgan familia y libertad ciudadana, condenados de por ya a la muerte cívica.

Pero la oposición en Cuba triunfará. Triunfará, porque a pesar de militar en ella elementos indignos de creencia, son más los que tienen valores y haceres para la causa común. Triunfará porque donde hay una interés colectivo y una razón el triunfo está garantizado. Triunfará porque es la sana contraparte frente a un estado de mentiras y obstrucciones al derecho. Triunfará porque estos disidentes, periodistas y blogueros, que andan en su mayoría con hambre y huecos en los zapatos, son la razón, la vergüenza y el decoro, por lo que sólo vale la pena vivir, o morir en el intento.

Y para los que, adoctrinados bajo un proceso revolucionario, tambaleante y estéril, se empeñan en mostrar la cara que no tiene y salen, para beneplácito del paternal oficialismo que los congratula con dádivas de computadoras y otros beneficios para que digan sí, con la aberrante justificación de querer mostrar un proceso sin manchas, tienen toda la razón; porque cuando algo se pudre, deja de tener manchas para convertirse en estiércol.

miércoles, 8 de abril de 2009

SOBRE EL NEGRO

Ahora parece que la palabra Negro se esta poniendo de moda. Después de tantos años con el tema a oscuras, hoy casi todo el mundo opina. Pero no hay Victoria posible si quienes dirigen los debates son los blancos y en estrechos círculos como los ocurridos recientemente en la Sala Martínez Villena de la Unión Nacional de Escritores y Artistas DE Cuba, UNEAC, convocado por la periodista Gisela Arandia, directora de Color Cubano, y el poeta Víctor Fowler teniendo como principales invitados a Mariela Castro Espín y al ministro de cultura Abel Prieto Jiménez. Los hay muy Buenos, es cierto. Pero a ninguno de ellos se les ha negado un trabajo argumentando que no tienen presencia, o una señora bien ataviada no ha apretado su cartera delante de ellos ni se les ha violado sus derechos ciudadanos. Ya se debate demasiado sobre el tema sin medidas concretas”, escuché decir a uno de los asistentes “No hay victoria sin unidad de los negros”, dijo otro.
Abel Prieto mandó a suspender el debate cuando algunos de miembros de movimientos de integración racial y listados como disidentes y mercenarios al servicio del IMPERIO por defender sus derechos, expresaron de forma abierta y valiente sus experiencias sobre la discriminación racial en Cuba, que va, desde la perdida del trabajo hasta golpizas en plena vía pública, a lo que el ministro alego que el debate se estaba convirtiendo en un problema político.

Y es que para el ministro de cultura como para otros personeros del régimen, el expresar, sentir y reclamar un derecho ciudadano constituye un hecho político que no debe ser tocado. Pero si el defender estos derechos, tan propios para la sana convivencia de cualquier sociedad, constituyen, por el simple echo de hablar de ellos y señalar en palestra publica a los causantes del deterioro de la vida del negro en Cuba, es ya un hecho político, bienvenido sea. Sólo que, si algún negro no toma en serio el tema ( Víctor Fowler programa Hurón Azul), no debe ser tomado en cuenta. Se corre el riesgo de tomar este asunto como folklor.