martes, 6 de agosto de 2013

El derecho a existir

Por: Manuel Aguirre Lavarrere  
               (Mackandal)

El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen todos los derechos…No hay odio de razas, porque no hay razas…Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad.
                                                                                                                                    José Martí.
Si en algo siempre he dudado del régimen cubano es en su transparencia y en su verdadera intención de proporcionarle al pueblo un verdadero estado de derecho.
Decepcionante fue para muchos que seguimos los recientes debates de las comisiones de trabajo del Parlamento cubano, la ausencia total de referencias en cuanto al racismo y las exclusiones por el color de la piel. Lo que hace poco tiempo estuvo en el punto de mira de ese alto órgano legislativo, hoy pasa por debajo de la mesa. El tema negro vuelve a ser zona de silencio y la posibilidad de que los racismos y el arrinconamiento aumenten, es indudable.
Es mucha la decepción de negros y mestizos que no encuentran un apoyo oficial contra el racismo y optan por militar en grupos independientes de lucha contra la intolerancia y los prejuicios.
En estos grupos interesados es llamar la atención sobre el tema racial, están los actores verdaderamente creíbles para enfrentar en
Cuba, tanto los racismos como al régimen que con su silencio lo alimenta y celebra.
No hubo un solo parlamentario que se pronunciara o siquiera hiciera alusión al problema racial. No les interesa el tema. No les interesa el bienestar de la ciudadanía ni el futuro de la nación.
Pero el problema racial existe. Es un fenómeno social generado de forma política a través de la historia y mantenido hoy por causas más o menos similares.
Por ello, el principal motivo del Movimiento de Integración Racial “Juan Gualberto Gómez” (MIR), que siente la necesidad de visualizar el tema, defiende su derecho a existir. Desde su fundación a la fecha, muchas han sido las actividades realizadas por el MIR, como también los obstáculos y amenazas de encarcelamiento que han tenido que soportar con ahínco muchos de sus miembros por parte de las autoridades, con el marcado propósito de desacreditarlos, desprestigiarlos, silenciarlos política y cívicamente, para crear el odio y el rechazo de la ciudadanía y ante la opinión pública internacional, mostrarnos como vende patrias al servicio de una potencia extranjera.
Pero sólo por muerte natural o los asesinatos selectivos de cada uno de sus miembros podrán detener a este Movimiento, cuyo lugar pionero en la lucha contra la discriminación racial a partir de la revolución castrista, es innegable.
No somos la oposición amable, como otros grupos o personas se hacen llamar en debates que tengan lugar fuera de Cuba, buscando no se sabe qué beneficios para atraer la sardina a su brasa. No. Nosotros somos la oposición.
Somos la oposición y lo seremos mientras en nuestro país el color de la piel sea un estigma para la obtención del derecho y el alcance de los beneficios; y los prejuicios y estereotipos flagelen a un sector de la sociedad cubana, sea cual sea su herencia histórica y cultura originaria.
Somos opositores porque somos martianos, simplemente martianos. Y en el concepto de nación del Apóstol, nunca el color de la piel fue un obstáculo para el derecho.
Hoy todavía hay tiempo para hacer justicia. De no resolverse esta situación y que sea la Patria un verdadero lugar de inclusión y respeto, perderemos todos. Nadie piense que sucederá lo mismo que en 1912. El negro en Cuba ha crecido en número y en experiencia. Perderemos todos, pero el principal perdedor será el régimen, porque rodará por el suelo su ya cuestionable credibilidad.
Publicado por Primavera Digital




jueves, 1 de agosto de 2013

             


Declaración del Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez




El Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez, como proyecto independiente de lucha contra el racismo y las imposiciones emanadas por un mínimo sector de la sociedad a quien llamamos gobierno, y dándose el derecho que le es negado por las leyes, tales como la libre y espontánea asociación pacífica y la libertad de expresión, hace uso de sus más elementales derechos ciudadanos, y expresa su rechazo a los acuerdos derivados de la última legislatura oficialista desde su más alto órgano legislativo, que es el Parlamento cubano.
Entendemos que estas medidas están encaminadas al beneficio de la cúpula gobernante, y a un mínimo y adinerado sector de la población, que estrangulando al pueblo, y encontrando en la corrupción una vía de escape, han alcanzado un nivel de vida superior, erigiéndose hoy como la nueva burguesía cubana.
Este Movimiento, que no está compuesto sólo de negros y mestizos, como se quiere dar a entender por parte del oficialismo y de personas mal intencionadas y racistas, sino que lo compone todo el componente étnico del país y en sus más diversas variables de género, ha podido observar de primera mano, y con profunda tristeza, la última movida política del régimen en cuanto a la elección de los nuevos embajadores cubanos, donde una vez más, y como recordatorio de la segregación constante por el color de la piel, el negro ha sido ignorado.
Frente a estas abusivas arbitrariedades que van en detrimento de la convivencia ciudadana y el decoroso nivel de vida, donde los conceptos de nación e identidad quedan relegados, y aviva las prácticas racistas   por una política que contribuye al mantenimiento de los estereotipos negativos y los prejuicios hacia la población más oscura del país, exigimos, de forma unánime y en plena libertad de demanda ciudadana, que se tomen los siguientes acuerdos:
•Una ley orgánica que condene las manifestaciones racistas, ya sean por el color de la piel o por cualquier otra lasciva a la dignidad humana.
•Una ley que proteja a los ciudadanos de las arbitrariedades del estado.
•La plena implementación de los derechos humanos, de los cuales Cuba es signataria en muchos de sus acápites, y la ratificación y firma inmediata de aquellos a los que se niega a aceptar y que van en beneficio de la ciudadanía.
•Una ley que permita la plena y espontánea asociación pacífica, ya sea esta política o civil a través de reformas a la Constitución, que permita la pluralidad y donde cada organización pueda participar en un proceso electoral con pleno ejercicio de las libertades, y la población, mediante el voto secreto y directo, elija a su presidente, sin imposiciones de un parlamento, donde como es sabido,   todos bailan al compás de la misma ideología, y el que no lo hace lo disimula. 
Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido, José Martí, Obras Completas. Edición Conmemorativa del Centenario de su Natalicio, Editorial Lex, La Habana, 1953)
Aspiramos a que la Constitución cubana sea garante de una verdadera libertad y que los cubanos podamos vivir realmente en democracia.
Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez
La Habana, 24 de julio del 2013.





martes, 2 de julio de 2013

Literatura pro esclavista

 

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
         (Mackandal)

La conformidad de castas entre sí, será un problema político de la mayor importancia hasta que llegue el tiempo en que una sabia legislación consiga calmar los odios inveterados, concediendo mayor igualdad de derechos a las clases oprimidas.
                                                                                                               Barón de Humboldt
Leer a aquellos autores que defendieron la esclavitud tanto como a los que se opusieron a ella, constituye siempre un punto de referencia que bien puede enriquecer la memoria histórica de los que no la tienen y desean saber que pasó y si en realidad son lo que deben ser.
Descuellan varias obras que sin duda constituyen referencia obligada para conocer el pensamiento racista de sus autores.
Uno de ellos es Francisco de Arango y Parreño, nacido en la Habana en 1765 y nombrado años después principal apoderado del Ayuntamiento de La Habana ante el gobierno de la metrópoli, y también diputado a las Cortes ordinarias en 1813, entre otras muchas designaciones a lo largo de su vida. Esta destacada personalidad, que jugó un papel importante en la economía y en la vida social de su tiempo, dejó para la posteridad varios textos referentes a la esclavitud, donde tal como el padre José Agustín Caballero, afirmó que era un mal necesario que había que mantener dado la poca densidad de población con que contaba la isla en ese momento, aunque después la mezcla de las razas haría desaparecer al negro. Lo que quiere decir que ya se pensaba en una inmigración totalmente blanca, libre y con derechos garantizados, incluyendo la posesión de tierras, algo negado siempre a los africanos y sus descendientes.
Observaciones sobre la suerte de los negros del África considerados en su propia patria, y trasplantados a las Antillas españolas, y Los negros en sus diversos estados y condiciones: tales como son, como se suponen que son, y como deben ser, de Juan Bernardo ƠGaban, y José Ferrer de Couto, respectivamente, son dos textos tributarios que ponen de relieve las tan defendidas razones de la esclavitud: los  negros, animales salvajes y sin raciocinio, son rescatados de sus instintos diabólicos y traídos a la presencia divina para su purificación mediante la esclavitud.

Tanto Juan Bernardo ƠGaban como José Ferrer de Couto, en ambos textos, defienden el derecho de los europeos a esclavizar a seres humanos mediante un proceso civilizatorio que daría sus resultados. Pero no asoma para nada en sus textos que esta civilización daría sus resultados a fuerza del trabajo forzado, el látigo y el bocabajo. Sobre este tema tuvo lugar un gran debate abolicionista en las Cortes de Cádiz por parte de quienes habían promulgado la Constitución de 1812. Y fue contra los abolicionistas que el ayuntamiento de La Habana, hizo llegar, el 10 de junio de 1811 un memorándum que alegaban que los esclavos estaban en Cuba, “no por nuestra culpa, sino por la del padre Bartolomé de las Casas, que dos siglos antes y para proteger a los indios, había propuesto importar esclavos negros”, por lo que era correcto aceptar que la economía de Cuba descansaba sobre el trabajo esclavo.
He aquí un sólido argumento del aferramiento racional racista para mantener la esclavitud, y al cual la literatura pro esclavista aportó sus más plausibles esfuerzos.

Publicado por Primavera Digital.

martes, 18 de junio de 2013

Librar el debate.


Por: Manuel Aguirre Lavarrere
               (Mackandal)

                                          no, nos contentemos por más tiempo,
                                          no nos resignemos a decir en voz baja
                                          y como en murmullos cobardes, la verdad,
                                         hablemos con  lengua  resonante, como la del clarín.,
                                                                                                                 Whittier

 Desde el cambio y ejecución de las nuevas políticas y el regateo de una nueva mentalidad para llevar adelante los proyectos gubernamentales propuestos y llevados a debate en las distintas sesiones legislativas, las políticas culturales y educativas en Cuba, han debido atender la precisión inscrita en los distintos artículos de la constitución nacional, donde se define la nación cubana como multiétnica y pluricultural sin que hasta el momento actual se hayan dado pasos concretos a fin de determinar el estatus general de la nación en materia de convivencia ciudadana y de mejoramiento interracial, así como el desconocimiento por parte de buena parte de la ciudadanía del surgimiento de la nación.
Ya la antropología, en sus diversas plataformas como la etnología, la biología. la antropología social, la lingüística,  la arqueología y científicos sociales,  comunicadores de masas, así como  artistas, y gestores culturales entre otros, han reciclado sus conocimientos y los han puesto al servicio de las nuevas ofertas y retos planteados por la ciudadanía abriéndose paso de manera inusitada dentro de la multirracialidad   en las diversas variables sobre la  historia cubana y los aportes  dejado por los negros en la conformación de la cultura y de la nación, a pesar de los prejuicios y los estereotipos negativos,  contra este grupo étnico  en la Isla.
La situación de la población negra mejoró teóricamente tras el triunfo de la revolución en 1959, lográndose cierta consideración y tolerancia hacia negros y mulatos, pero eso no acabó con la discriminación y los prejuicios, más bien el reacomodo de tales manifestaciones trajo consigo un modo diferente de discriminación como la ideológica, donde no sólo el negro contestatario al sistema castrista, sino también el blanco es discriminado por pensar de forma adversa a los dictámenes oficiales. Este suceso de discriminación hizo retroceder sustancialmente el apego de buena parte de blancos y negros al régimen castrista y la incredibilidad del sistema se fortaleció mediante sus propias formas de intolerancia.
Racismo e instituciones políticas van de la mano en Cuba, y para acabar con ese estigma vergonzoso que corroe la nación toda, ningún otro sistema político existente en la Isla ha tenido más oportunidades que el régimen castrista en la Cuba de hoy. Es el estado quien fuera de todo protagonismo ventajista y politiquero, debe apoyar las iniciativas independientes y dar junto a ellos la batalla en lugar de reprimirlos. Batalla que debe darse en todas partes y hacia todos los puntos cardinales, como esa que quiso librar el Apóstol y que la vida no le alcanzó para hacerlo, desde la prensa, tan indiferente al tema racial, hasta los libros de enseñanza, en las academias, en la ciencia, la educación y la cultura; en las iglesias y vías públicas y hasta en la intimidad de las familias.
Dejar su miserable actuación frente a un problema que puede desatar conflictos interétnicos, es su obligación moral y política, que está por encima de las prioridades de cualquier otro problema nacional y donde la ideología se hace cada vez más insignificante.
Variar el discurso, y reconocer y reconocerse como un estado con graves prejuicios raciales, y de que sí existe el racismo por color de la piel y la discriminación ideológica, hace digno, tanto a los gobernados como a sus gobernantes. Y no habrá democracia ni progreso social sostenible mientras un segmento de la población, sea cual sea, continúe estigmatizado y fuera de la visión social y política de la nación.

Publicado por Primavera Digital

jueves, 13 de junio de 2013

Del cabildo de nación a la casa de santo


             
Por: Manuel Aguirre Lavarrere
                   (Mackandal)
El libro “Del cabildo de nación a la casa de santo”, en pocas semanas se agotó y hoy es casi imposible de encontrar en las librerías, lo que demuestra el interés de la población al por conocer más a fondo de un periodo tan importante de la historia de Cuba en su etapa colonial.
Más que cualquier otra de las instituciones coloniales, los cabildos jugaron un papel muy importante en el empoderamiento de derechos de los esclavos.
En pleno periodo esclavista, no fueron pocos los esclavos y esclavas que emprendieron disputas legales contra sus amos. En muchos de los casos, al menos en la Habana, donde existían las cofradías religiosas y los cabildos, estos tuvieron un papel determinante en estos pleitos, que en muchos casos fueron ganados por los esclavos.
Del surgimiento y devenir histórico de estos centros trata precisamente el libro “Del cabildo de nación a la casa de santo”,
que en pocas semanas se agotó y hoy es casi imposible de encontrar en las librerías, lo que demuestra el interés de la poblacional por conocer más a fondo de un periodo tan importante de la historia de Cuba en su etapa colonial.
En el libro, publicado por la Fundación Fernando Ortiz, sus autores, María del Carmen Barcia Zequeira, eminente científica social, con textos fundacionales para el estudio, análisis y continuidad investigativa sobre el período colonial cubano, el investigador Andrés Rodríguez Reyes, y la máster en Antropología, Dulce Milagros Niebla Delgado, hacen una exhaustiva investigación histórica que abarca desde el siglo XVl hasta el XX, sobre los cabildos de origen africano en Cuba y su impronta.
A pesar de que los autores hacen uso de varios métodos epistemológicos, en ella predomina preferentemente la variable integral cuanti-cualitativa, que a la luz de las Ciencias Sociales da un diseño riguroso y científico del objeto investigado, en este caso, las prácticas religiosas afro-cubanas.
El texto presenta una estructura límpida con respecto al tema tratado. Se apoya en tablas e ilustraciones, sin llegar al exceso, que son de gran valor, a veces como complemento de la idea expresada, y otras, lo fundamenta explícitamente en el material gráfico y en los dos vocabularios que recoge.
Libro sin dudas importante y que viene a llenar un vacío histórico respecto a una importante área de la vida de los negros y mestizos en la época colonial, los cabildos, donde encontraron refugio, tanto para los momentos festivos como para llevar adelante planes que involucraban el decoro y las ansias libertarias de quienes nunca pidieron ser esclavos.



jueves, 23 de mayo de 2013

Proteger la fuente



Por: Manuel Aguirre Lavarrere
            (Mackandal)


“Sabido es que para planteamientos del carácter de los hechos en este libro no hay espacio en ningún periódico ni revista porque todos consideran“imprudente” pasar más allá del integracionísmo, pero ninguna idea renovadora ha recibido el visto bueno de su tiempo ni el apoyo de quienes no han asumido sus ideas; esas ideas hay que impulsarlas a pulmón limpio y contra vientos y mareas.
Sixto Gastón Agüero, (Racismo y mestizaje en Cuba, 1959)

Han sido frecuentes los debates que en los últimos años y relacionados con el racismo han tenido lugar en el ámbito cubano, sin que los medios de prensa ni ningún otro medio de comunicación social se hayan sensibilizado con el tema para romper el silencio y dar mayor apertura a la ciudadanía que es al fin la que decide y genera ideas positivas.
Todos, al menos por la parte oficialista han sido llevados con mucho tino y casi siempre a puertas cerradas o en pequeños recintos donde han tenido acceso sólo aquellos que para el régimen le son confiables, y de vez en cuando algún que otro colado interesado
en los debates, pero sin voz ni voto si no obedece a la parte que el estado desea oír, o sea, la sumisión y el elogio desmedidos a la revolución y a los hermanos Castros, y al patria o muerte venceremos. Realmente, no han vencido en nada.
El racismo es uno de los temas que debe ser de primer orden en la política cubana. El acotamiento en un tema tan sensible como el racismo y sus diversas variables de discriminación ha traído en todos los tiempos grandes conflictos interétnicos entre grupos sociales que conviven y generalmente comparten un mismo espacio, toda vez que el grupo discriminado se siente rechazado constantemente por el dominador, ya sea desde el ámbito social o el cultural.
En este aspecto y sobre Cuba, son los medios de información internacionales los que más se han interesado por la problemática racial debido a que el régimen de la Habana obstaculiza y manipula la información a favor de una ideología no carente de malas intensiones, y que ha demostrado su ineficacia respecto a la socialización ciudadana, al tratarse de un fenómeno ideológico cuyo transmisor es el estado.
Aunque la nación cubana manifiesta una constitución multicultural y pluriètnica, está frenada en la libre expresión. Debido a eso, el desapego estatal hace abortar las políticas que pudieran romper la permanencia de esta ideología tanto en la vida pública como al interior de las instituciones estatales.
Rara contradicción ha sido en Cuba y a través de todos los tiempos la relación sociedad, negro y revolución. De forma persistente los negros han tenido que protestar para hacerse visibles en el reclamo de sus derechos. Entonces, ¿qué nos ha dado el castrismo?
¿El derecho a sentarnos en una guagua? No, eso lo ganaron los negros y mestizos. No nos han dado en su justa medida nada que no haya sido conquistado por nosotros.
Es importante que al abordar estos fenómenos, los blogueros, los periodistas independientes y los medios internacionales, sean cuidadosos con la información o entrevista que decida dar un funcionario. Ellos tienen más posibilidades que cualquier otro segmento de la población de transitar las vías que conduzcan al cambio. No debemos quemarlos de gratis buscando el sensacionalismo en la noticia.
Aquellos articulistas, blogueros y periodistas que desde las filas oficiales se apresuran a emitir un criterio siguiendo el dedo acusador del César, sin detenerse a pensar con sus propias razones, muchas veces aprovechan la caída de quien hasta ese momento era su compinche, pero que ahora le sirve como escalón en eso que también forma parte de lo más rancio de la seudocultura cubana: el quítate tú para ponerme yo.
Publicado por Primavera Digital.

martes, 7 de mayo de 2013

A boca de jarro

 
          (Manuel Aguirre Lavarrere
          (Mackandal)
... ninguna solución que pueda desembocar de algún modo en la violencia o en la discordia, es solución sensata ni puede acarrearnos bien alguno.
                                                                                                     Juan René Betancourt
Si algo no perdonan las comunidades afro descendientes en América, y de forma particular el afro estadounidense, primordial en la lucha contra el racismo y las formas conexas de exclusión, es que se les mienta respecto al tema del abuso hacia los negros y sus descendientes en cualquier lugar que ello ocurra.

Es precisamente eso, mentir, lo que tratan de hacer algunos de los más connotados voceros del oficialismo cubano, por desgracia negros y mestizos en su mayoría, al atacar abrumadoramente y sin sosiego, desde el semanario electrónico La Jiribilla, las declaraciones del intelectual cubano y hasta ese momento jefe del Fondo Editorial de Casa de las Américas, Roberto Zurbano, al periódico The New York Times en relación al racismo que tienen que enfrentar a diario los afrocubanos.
El mérito más visible de Silvio Castro es haber publicado un libro respecto a la masacre de los Independientes de Color, en 1912. A través de ideas y argumentos cogidos al rebote, arma un amasijo del refrito literario, que pasó sin penas ni glorias. Corto de vista en el tema racial, deja entrever sus ofensas contra Zurbano y trata de articular un texto manipulador con la intensión de dar a entender que sólo con el castrismo fue posible el brote de intelectuales negros y mestizos en todas las esferas del saber.
Otro tanto y en la misma cuerda se manifiesta Esteban Morales, sociólogo a quien el tema de la racialidad le queda demasiado grande, no porque carezca de lucidez, sino por falta de vista y análisis de rigor científico que se apegue de forma abierta y transparente a la Sociología.
También hay un texto de Guillermo Rodríguez Rivera. No hay que esforzarse mucho para descubrir que -ya sea por rencor o por envidia- no oculta en nada su racismo. Expresa Rodríguez Rivera: “Para Zurbano, como ocurre en la cultura norteamericana, lo no puramente blanco es negro. Pero llamar negro a un mulato únicamente apresa una porción de su identidad. Zurbano reclama
lo que llama un ‟conteo preciso de los afrocubanos,” pero esa precisión quedaría vulnerada al contar como negros a los mulatos, en los que la ascendencia española coexiste con la africana”.
El texto de Ernesto Pérez Castillo, lejos de ser gracioso, folkloriza el tema racial de la manera más amarga y humillante que pueda resistir negro alguno, siempre y cuando tenga vergüenza y sentido de orgullo propio. Dice Pérez Catillo:”Zurbano es un negro muy pero que muy bien empoderado- le bastan unos pocos, para no decir pobres ridículos ejemplos: los negros tienen las peores casas y por tanto no podrán hospedar a nadie ni aspirar a crear en ellas cafeterías ni restaurantes”.
Antes de la llegada del régimen castrista al poder en 1959, alrededor del treinta y tres por ciento de la llamada clase media, en Cuba estaba constituida por negros y mestizos. Que la mayoría no había alcanzado ese estatus, es cierto; como tampoco lo logró la población blanca por la falta de una justa repartición de la riqueza nacional. Pero era algo más de un tercio en una población que no llegaba a los seis millones de habitantes, y donde negros y mestizos eran minoría, al menos en la documentación. ¿Qué no habrían alcanzado de no haberse nublado la democracia con la llegada del castrismo?
Ingenieros, médicos, maestros, abogados arquitectos y propietarios con alguna solvencia económica, negros y mestizos, hubo en Cuba antes de la revolución castrista.
Las políticas de inclusión mediante las acciones afirmativas que emprendió la revolución castrista en su primera década son innegable: dieron la oportunidad de acceso a todos los niveles de enseñanza, tanto para blancos como para negros y mestizos. Pero los ciudadanos de un país -ya lo decía José Martí- si bien necesitan la enseñanza, también es necesario que tanto individual como colectivamente, sean prósperos. En esto ha fallado la revolución castrista en todas sus etapas, no precisamente por falta de liquidez económica, sino por la intencionada manipulación del hombre en aras de mantenerlo sojuzgado, dependiente y sin espacio.
Estas restricciones al derecho, unidas al surgimiento de una clase privilegiada y desprovista de conciencia social, derrochadora de la economía nacional sin aportar nada a cambio, son las que marcan las diferencias en el entramado social de la nación, donde negros y mestizos se asfixian en el fondo.
Frente a esta palpable realidad es difícil que algún analista sobre los problemas de raza y marginalidad en Cuba, o algún sociólogo, tenga una variable capaz de justificar lo injustificable.
No tengo dudas de que Roberto Zurbano seguirá apostando por el desacreditado proceso de exclusiones y miedo al negro, pero al menos por una vez, tuvo la osadía de poner sobre el tapete, a boca de jarro, el racismo institucional que sufren los afrocubanos.
Publicado por Primavera Digital