martes, 3 de abril de 2012

San Pedro Claver.

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Sin querer justificar para nada la complicidad de la iglesia Católica con la conquista y colonización de América, y mucho menos adherirme al entusiasmo por la próxima visita a Cuba del Peregrino de la Caridad, como llaman al Papa Benedicto XVI, quien se reunirá con algunos de la cúpula gobernante y no con sencillos miembros de la oposición, pues parece que así lo manda su dios, sí creo necesario tender un puente para marcar las diferencias entre el monopolio católico y algunos sacerdotes renuentes y abochornados de pertenecer a una entidad que fue cómplice del sostenimiento del régimen esclavista.
Uno de estos sacerdotes lo fue San Pedro Claver, un misionero jesuita nacido en España. Después de haber pasado por Cuba, y ver las atrocidades que se cometían contra seres humanos engañados por el catolicismo que les ofrecía descanso en el más allá, pasó a Cartagena de Indias, Colombia, donde con amor y paciencia supo dar de sí lo mejor y ganarse el cariño y la confianza de los oprimido, al realizar la titánica labor de educarlos y hacerlos sentir seres humanos y también hijos de dios, salvando la honra que otros como él desprestigiaron.
La misma iglesia que sirvió de vigía a los negreros que iban tras los cimarrones, que delató a muchos de los negros que huían del látigo y el bocabajo e iban en busca de refugio hacia el cura y éste los entregaba como perros extraviados de sus dueños, supo también dar hombres como San Pedro Claver.
El Padre Claver; desde 1610 fecha en que llega a Cartagena de Indias hasta 1651, año en que enfermó, realizó su labor diaria en la evangelización y catequesis de los esclavos africanos que llegaban y ya asentados en tierra firme, no tardaba en hablarles del amor a Cristo y de la redención ayudándose de estampas y dibujos y auxiliado por intérpretes negros a los que ya había bautizado.
Consagrado de por vida al servicio espiritual y al sostén material de los negros, fue tanto su amor por esta raza que cuando cesó la trata casi por completo, intentó irse a las costas africanas para seguir
su misión en la misma tierra donde habían cazado como bestias a aquellos que él había conocido y amado como ningún otro después de Cristo.
Viejo y tomado por la epidemia de peste de 1651, por la que quedó casi paralitico, reducido a una maltrecha enfermería, solo ayudado por un negro bozal, murió el Padre Pedro Claver el 8 de septiembre de 1654 en plena fiesta de la Virgen de la Moreneta, por la que sintió siempre gran devoción, allí, en Cartagena de Indias donde dejó su impronta misionera como sólo lo saben hacer los hombres y mujeres de auténtica fertilidad cristiana.
Fue canonizado en 1888 por el Papa león XIII, quien dijo de él: “Después de la vida de Cristo, ninguna ha conmovido tan profundamente mi alma como la del gran apóstol San Pedro Claver.”
Publicado por Primavera Digital, 2012/03/15

jueves, 29 de marzo de 2012

Un libro necesario.




Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Afrocubanas, historia, pensamiento y prácticas culturales es el título que bajo el sello editorial de Ciencias Sociales se ha puesto a disposición de los lectores cubanos.
Por un panel integrado por personalidades de la cultura y de la temática racial en Cuba, como Tomás Fernández Robaina, la licenciada en historia del arte y cineasta Gloria Rolando, y la teatróloga Inés María Martiatu Terry, el público asistente a una sala a lleno completo en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, pudo debatir y conocer de mujeres afrocubanas que continúan olvidadas por la historiografía nacional.
Especial atención merecen para este periodista los trabajos, En torno a los estereotipos respecto a la afrocubana, de la etnóloga e historiadora María Ileana Faguaga Iglesias, y Mujeres en torno a Minerva, de la doctora en Ciencias Históricas María del Carmen Barcia, este ultimo basado en una rigurosa investigación sobre la primera publicación impresa en Cuba ideada y mantenida por negras y mulatas.
En 1879 fue aprobada por España la ley de imprenta, que a partir de la nueva Constitución dio la oportunidad que afloraran diferentes y variadas publicaciones sociales y políticas. Es en este marco que surge la revista Minerva, publicación encaminada a la educación y al reclamo de derechos de las Afrodescendientes en Cuba, la cual alcanzó en su corto período de existencia una aceptada popularidad y conllevó a una conciencia de sí y a un alto sentido de pertenencia.
Con respecto al primero la autora hace un profundo análisis entre la clase de poder dominante y como éste se inserta, como grupo de presión en la memoria colectiva y en el subconsciente también de la persona humana, fenómeno que conlleva a causar la denigración del individuo y a una autoflagelación del sujeto.
Se asiste entonces a una reflexión que toca fondo con respecto a los problemas de las relaciones raciales y de etnicidad en Cuba, donde se percibe la realidad de la violencia de género por color de la piel y el marginalismo constante al que está expuesta la mujer negra y mestiza mediante una constante construcción y deconstrucción de mitos emanados desde la conciencia del poder dominante.
Libro que aunque editado de forma oficial no puede prescindir de mostrar el racismo que persiste en la Isla y que a diario sufren, a través de viejos y reciclados estereotipos las negras y negros, de una Cuba que hacia afuera se muestra humana y solidaria, mientras que hacia adentro sufre la metamorfosis de una política xenófoba que trae hermanada y por defecto, la mentalidad del cuero y el negro cimarrón.
makandalmm@yahoo.com

martes, 28 de febrero de 2012

Una conferencia excluyente.

¿Quién que ha visto azotar a un negro no se considera para siempre su deudor? Yo lo vi, yo lo vi cuando era niño y todavía no se me ha apagado en las mejillas la vergüenza... Yo lo vi y me juré desde entonces su defensa.
José Martí

Cualquiera que haya seguido con detenimiento los debates que tuvieron lugar mediante la Primera Conferencia del partido único, el Partido Comunista de Cuba, habrá apreciado el poco interés mostrado cuando se debatió -si es que a una decena de palabras dichas al vuelo se le puede llamar debate- el problema de la discriminación racial en el seno de la sociedad cubana.

No era de interés primordial, ni siquiera secundario, el asunto de la discriminación contra los negros y mestizos en Cuba, lo cual merecía, por el impacto de exclusión de este segmento racial de la sociedad, un capítulo aparte para tomar el toro por los cuernos y decir plenamente las verdades que el tema racial amerita para el verdadero saneamiento de la sociedad cubana.
Pero buscar el remedio en la misma fuente de donde nace la enfermedad, como dijera José Antonio Saco al referirse a la vagancia en Cuba, empuja, de cierto modo a que los afrocubanos sigan dependientes de unas leyes y dictámenes que en la práctica han demostrado su incompetencia.
La lucha contra el racismo necesita de mentalidades amplias y con ideas verdaderamente incluyentes, de hombres sensibles y que se sientan parte del problema para entonces poder ser parte de la solución.
El hogar, la familia y la formación por medio de la transmisión oral de padres hacia hijos, es un fenómeno que en Cuba ha funcionado siempre como barrera de aislamiento y negación de derechos contra negros y mestizos.
El racismo no se elimina con discursos. Esta situación en Cuba, como en cualquier parte del mundo, necesita de un lavado de cerebro, cuyo resultado final sea el de aportar ideas capaces de sumar voluntades para su destierro definitivo del suelo patrio.
Hay que tener en cuenta que la influencia de políticos y funcionarios racistas blancos del ahora mismo en Cuba, ha funcionado de forma efectiva y sin tropiezos, como barrera de exclusión contra negros y mestizos.
Un fenómeno que nace y se ramifica a través de una ideología, como lo es sin dudas el racismo, donde el silencio cómplice, la dejadez política y el oportunismo de turno son factores que irremediablemente se ligan a la corrupción, y repercuten por lógica ley de gravedad en el abuso y el desprecio al otro para justificar la negación de sus derechos, necesita obligatoriamente de acciones afirmativas que protejan y defiendan los derechos de ese segmento poblacional.
Decepcionan aquellos que se hartan la panza, roban y se endiosan al obtener inmerecidos privilegios a costa del sufrimiento ajeno, cuando hablan por mujeres y hombres que no tienen el derecho de protestar sin que penda sobre ellos un encarcelamiento que puede ser a perpetuidad, o una muerte ̏casual˝


Publicado por APLP, 16 de febrero de 2012.

jueves, 9 de febrero de 2012

Atraco económico y ciudadanía

Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
De la esclavitud brotan los héroes; pero de la infructífera libertad brotan solamente los inútiles.
José Martí.



La economía siempre ha sido el punto vulnerable de los gobiernos cubanos. Sin embargo, antes de 1959 Cuba figuraba entre los países de mayor solvencia económica del continente americano, sólo superada
por algunos pocos países como Estados Unidos y Canadá. Había un despegue económico que prosperaba a pasos largos y que iba a repercutir, sin duda alguna, en el mejoramiento de la ciudadanía.
A través de las huelgas obreras, muestras de un derecho ciudadano, el proletariado cubano alcanzó varias importantes conquistas.
A pesar de que los tiburones de turno se bañaban a su antojo, la ciudadanía se iba abriendo paso.
Pero no se sopesó el problema de los afrocubanos como grupo con problemas muy específicos, necesitado de una política que hiciera hincapié en las individualidades raciales, como debió ser en su momento y como sigue sin sopesarse en la Cuba de hoy.
El crecimiento que en ocasiones ha tenido el sector financiero, según datos oficiales, no ha garantizado el mejoramiento del sector poblacional más desposeído de la nación, donde también se encuentran numerosas familias censadas como de raza blanca pero que en realidad no lo son.
Hoy, el atraco económico cuyo único responsable es el gobierno, sumado a los cientos de miles de trabajadores que han quedado sin trabajo por los despidos que no tienen en cuenta los años de servicio ni la necesidad del ciudadano, en un país donde se pretende hacerle creer al mundo las ventajas del socialismo, crean los mecanismos de exclusión para que se expanda la vagancia y el delito, ahora bajo la égida del totalitarismo. Es digno de un estudio comparativo con los años críticos de la colonia, cuando negros y mestizos llevaban, como ahora, la peor parte.
Un buen manejo de escamoteo político, con la implementación de leyes encaminadas fundamentalmente a la permanencia y fortalecimiento del régimen, frente a una ciudadanía que carente de todo lo indispensable para una subsistencia decorosa, no alcanzará mejoría alguna.
La gran mayoría de los afrocubanos saben que ganar tiempo es una maniobra que le va muy bien al régimen; pero se queda corto para resolver problemas de tal magnitud como terminar con la exclusión y el racismo, en una sociedad donde la mayoría, esa que no se tiene en cuenta, aun apuesta por cambios radicales y una digna solvencia ciudadana.

Publicado por APLP, 2 de febrero de 2012

martes, 31 de enero de 2012

Con orgullo y dignidad ciudadana.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)


Los debates en torno al problema racial en Cuba jamás podrán ofrecer resultados concretos si antes no se activan los mecanismos que hacen prevalecer los valores auténticos del ser humano.
Estos valores tienen que partir de un desprendimiento consciente de la conducta intencional y racional que haga juego con la conciencia ciudadana, donde obligadamente entra en juego la voluntad política. Algo tan difícil en la Cuba actual que es casi imposible la solución de las prácticas racistas si solo parten de una conferencia partidista, ya a las puertas, donde se pretende, según los parlamentarios cubanos, poner en la guillotina el racismo heredado de otras épocas y mantenido hasta el presente.
Es una práctica que desfavorece a más de la mitad de la población cubana, al ser los negros y mestizos la mayoría de la población, aunque no sean pocos los que nieguen llevar el negro detrás de la oreja. Quien lo dude, que se someta a una prueba de ADN, para que vea el susto que va a llevar.
Los problemas raciales en Cuba han carecido siempre de voluntad política. Nunca fueron resueltos, ni en las guerras de independencia, ni al constituirse la República en 1902 ni con el triunfo del castrismo en 1959, donde más bien el negro y el mestizo son utilizados como tropa de choque siempre que sea conveniente al régimen, para dar la fantasmagórica visión de una igualdad ciudadana, que es falsa y tergiversadora.
Al racismo de los que desprecian al negro por creerse superiores o elegidos por el color blanco de la piel, hay que bajarles los humos con la verdad y la historia, y con un orgullo y dignidad ciudadana a prueba de bala. Sólo un movimiento cívico de negros, mestizos y blancos no racistas, dará un sentido razonable a la conquista de los objetivos, para favorecer el progreso y la autoestima encaminada a la autodeterminación política, sin bridas ni orejeras.
Una dignidad que exija, sin miedo ni miramiento alguno, el reconocimiento pleno de sus derechos, de todos sus derechos. Enfocada también y principalmente, contra ese complejo político represivo que se llama poder, y que a los negros y mestizos en Cuba los denigra como seres humanos.


Publicado por APLP, 19 de enero de 2012

jueves, 19 de enero de 2012

Racismo desde la cultura

Por: Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Recortar las orejas al mulo, no le hace caballo
José Martí

El tema del racismo por finllegó a los debates que a finales de diciembre se sucedieron en el parlamentocubano. Varios parlamentarios, incluso el presidente de la Asamblea Nacional,Ricardo Alarcón de Quesada, han hecho referencia a las prácticas racistas y dediscriminación que todavía subsisten en el accionar y la conciencia de un númeromayoritario de personas tenidas como de raza blanca. Digo tenidas pues como bien lo planteó Gustavo E. Urrutia, en Cuba es blanco todo el que no parece negro.
La cultura juega un papel fundamental en esta lucha antidiscriminatoria. Pero de la cultura se habla sin tener en cuenta que es precisamente desde la cultura donde germina y crece el rechazo al negro y al mestizo en Cuba.

Este rechazo está presente en la historia impartida hoy en los centros docentes del país, donde los negros son invisibles o quedan siempre como segundones. En el desprecio con el que se asume, incluso por estudiosos, la religión afrocubana y la literatura de temática negra. Está presente en las fuerzas armadas y el Consejo de Estado; en la educación que muchas veces reciben los hijos de algunos altos funcionarios, a los que se les puede llamar niños bien, aunque sus padres sean delincuentes de cuello blanco.
Pasa lo mismo con los medios audiovisuales. En el caso de la televisión, bastaría con sólo señalar el serial Los pequeños campeones, una puesta racista, pues donde debió primar el concepto multirracial, como lo son en realidad el deporte y la nación cubana, excluyó a los niños negros y mestizos, y presentó sólo chicos blancos.
Este accionar de productores y directores de los medios, con el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista a la cabeza, ha convertido el audiovisual cubano en una herramienta de poder panfletario de un egocentrismo repugnante.
Aquellos que se denominan dirigentes revolucionarios, muchos investidos de parlamentarios, gracias a esa doble moral que caracteriza a las dictaduras y en la cual son expertos, seguidos por un séquito poblacional que, a pesar de ser componentes de lo que Ortiz denominara ajiaco cubano, echan al negro fuera de la cazuela.

Durante muchos años, el negro fue un luchador incansable por sus derechos. Supo, desde los centros de instrucción y recreo y desde las sociedades negras, alzar su voz contra el indecoro público de los gobiernos de turno. Hoy, esa lucha heredada de nuestros predecesores encierra el reconocimiento merecido al aporte de negros y mestizos en todos los campos de la vida nacional. Constituye un estímulo para seguir adelante, dando lo mejor, enfrascados en esta batalla contra un gobierno que no cesa de discriminarnos, y para demostrar a las presentes y futuras generaciones que sólo con lucha y el reclamo de nuestros derechos podremos alcanzar la igualdad y ser tomado en cuenta.
Publicado por APLP, 12 de enero de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

El que sabe lo que da, no vive del susto.

Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)


La cobardía no es la única ciencia. La ciencia está en conocer la
oportunidad y aprovecharla: en hacer lo que conviene a nuestro
pueblo, con sacrificio de nuestras personas; y no en hacer lo que
conviene a nuestras personas, con sacrificio de nuestro pueblo. O
se habla lo que está en el país, o se deja al país que hable.
José Martí

Uno de los acuerdos más esperados por la mayor parte del pueblo cubano y por el que continúan las apuestas, es la reforma migratoria. Esto quedó frustrado en el discurso de clausura de Raúl Castro en el VIII periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano) Con ello se muestra la poca voluntad del régimen para conceder a la ciudadanía un reclamo popular que no es dádiva ni regalía; es un derecho natural que los gobiernos están obligados a garantizar.
Si, como dijo el propio Raúl Castro, la fortaleza de la Revolución y la ideología del pueblo en torno al partido único son inquebrantables, entonces, ¿a qué le temen?
Es un hecho que desde la fundación de la República, en 1902, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pudieron ser mejores. Pero no se puede seguir con una historia que en su momento de gestación nació controvertida, tanto por la poca habilidad de Estados Unidos como por la brutalidad y cobardía de los principales conductores de la nación cubana.

La controversia entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba es un asunto que no necesariamente tiene que involucrar a la ciudadanía, porque esta no es causante ni cómplice de las marañas gubernamentales.

De no aprobarse la reforma migratoria en la conferencia nacional del Partido Comunista que tendrá lugar en enero de 2012, la cantidad de salidas ilegales seguirá en aumento y la nación se verá privada de una parte considerable de la población, que seguirá en gestiones de obtener otra ciudadanía, cualquiera menos la cubana.

Este fenómeno, junto al inmovilismo político y el descrédito que sufre el régimen – según la opinión generalizada del pueblo –, son muestras palpables del desespero ciudadano y una forma de oposición pacífica, aun cuando el régimen diga lo contrario.
Publicado por APLP, 5 DE ENERO DE 2012