#Cuba. Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido
José Martí #Cuba. Una Constitución es una Ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos.
José Martí
#Cuba La justicia quiere y es la acomodación del derecho positivo al natural
José Martí
#Cuba Es un crimen valerse de la aspiración gloriosa de un pueblo para adelantar intereses o satisfacer odios personales
José Martí
#Cuba. La patria es de todos, y es justo y necesario que no se niegue en ella asiento a ninguna virtud.
José Martí
#Cuba .Pasmo es el patriotismo, pero es plaga cuando se hace oficio de él.
José Martí
#Cuba .La conciliación es la ventura de los pueblos.
José Martí
#Cuba .Hombre es quien estudia las raíces de las cosas.
José Martí
viernes, 3 de junio de 2011
EL DERECHO ES LA PATRIA
# Cuba ¿Sabía usted que en el 2003 fusilaron a tres jóvenes negros por salida ilegal del país? ¿Ocurre eso en otros países?
# Cuba ¿Por qué de los dirigentes corruptos que han defenestrado en los últimos años, el único que está preso es un negro?
#Cuba. En Cuba no hay un cartel que diga: No se admiten negros. Simplemente te dicen, “no puedes pasar”
# Cuba ¿Sabía usted que Cuba es el único país del mundo donde calles y aceras pertenecen a un partido político? En este caso, al único que existe.
#Cuba ¿Por qué los negros cubanos no pueden manifestarse libremente en reclamo de sus derechos ciudadanos?
#Cuba ¿Sabía usted que el régimen cubano prohíbe el libre y natural desplazamiento de los ciudadanos?
#Cuba ¿Por qué, si como dice el régimen cubano, que Estados Unidos hegemoniza la Internet, ese país no ocupa el primer lugar?
#Cuba ¿Por qué los afrocubanos somos más elegibles al maltrato policial que los blancos en Cuba?
#Cuba. ¿Sabía usted que el mayor número de negros y mestizos están hacinados en cuarterías y barrios marginales?
# Cuba ¿Por qué el régimen no admite y reconoce a los Movimientos independientes de lucha contra el racismo como si lo hace con los movimientos de tolerancia gay y otros similares?
#Cuba. Entonces, ¿hay o no derecho a manifestarse de forma pacífica por el establecimiento de una Cuba verdaderamente martiana e inclusiva?
# Cuba ¿Por qué de los dirigentes corruptos que han defenestrado en los últimos años, el único que está preso es un negro?
#Cuba. En Cuba no hay un cartel que diga: No se admiten negros. Simplemente te dicen, “no puedes pasar”
# Cuba ¿Sabía usted que Cuba es el único país del mundo donde calles y aceras pertenecen a un partido político? En este caso, al único que existe.
#Cuba ¿Por qué los negros cubanos no pueden manifestarse libremente en reclamo de sus derechos ciudadanos?
#Cuba ¿Sabía usted que el régimen cubano prohíbe el libre y natural desplazamiento de los ciudadanos?
#Cuba ¿Por qué, si como dice el régimen cubano, que Estados Unidos hegemoniza la Internet, ese país no ocupa el primer lugar?
#Cuba ¿Por qué los afrocubanos somos más elegibles al maltrato policial que los blancos en Cuba?
#Cuba. ¿Sabía usted que el mayor número de negros y mestizos están hacinados en cuarterías y barrios marginales?
# Cuba ¿Por qué el régimen no admite y reconoce a los Movimientos independientes de lucha contra el racismo como si lo hace con los movimientos de tolerancia gay y otros similares?
#Cuba. Entonces, ¿hay o no derecho a manifestarse de forma pacífica por el establecimiento de una Cuba verdaderamente martiana e inclusiva?
jueves, 2 de junio de 2011
Violencia y hacinamiento familiar en Cuba.
Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
La sociedad cubana se degrada en múltiples formas dado el afán de priorizar la ostentación del poder por encima de las necesidades de la ciudadanía. Esta degradación se focaliza también en la violencia domestica, cuyo factor primordial para generarla es el hacinamiento habitacional que permea a más del sesenta por ciento de la sociedad cubana. De esta cifra, el mayor por ciento lo ocupa la población negra y mestiza del país, cuyos barrios marginales y cuartería se han incrementado en los últimos años dados el déficit habitacional que padece la nación.
En una maltrecha vivienda, que se puede encontrar en cualquier lugar del país, pueden vivir hasta cuatro parejas matrimoniales, las cuales muchas veces comparten el mismo espacio. Esta tragedia trae aparejado el rechazo al otro, el malestar y un bajo incentivo emprendedor donde el fin siempre es el mismo: No conseguir nada.
Aquí radica una de las causas fundamentales de la violencia domestica. La pareja se siente mal, discute, se ofenden mutuamente y la impotencia de no poder resolver la situación hace que la culpa recaiga en ambos, aunque es la mujer la que en la mayoría de los casos es la que sale golpeada.
La pérdida de los valores fundamentales donde la familia es el eje fundamental para transmitirlo a sus descendientes, ha caído desde hace mucho tiempo en crisis total, lo cual trae aparejado una profunda miseria espiritual, y a sustituirlas acuden entonces la inmoralidad, el desapego del deber y la ruptura familiar como único medio de salir de la situación.
La prioridad que da el régimen a la construcción de hoteles destinados al turismo extranjero, aparejado a la creación de nuevos centros carcelarios, unidades militares y puntos de descanso para la policía, ha provocado una ruptura en los planes de construcción de viviendas para los grupos más desfavorecidos de la población y un alto índice de descontento por esta circunstancia, que se pretende palear con las nuevas medidas de descongelamiento de materiales de construcción con fines habitacionales, que dado el déficit de mano de obra y el aplazamiento en asumir el problema, no se resolverá siquiera a mediano plazo.
La mayoría habitacional del país, que son los negros y mestizos, seguirán casándose, tendrán, como es lógico, a sus hijos, esperando el milagro de tener su propia vivienda, sin seguridad de vivir para contarla.
(Mackandal)
La sociedad cubana se degrada en múltiples formas dado el afán de priorizar la ostentación del poder por encima de las necesidades de la ciudadanía. Esta degradación se focaliza también en la violencia domestica, cuyo factor primordial para generarla es el hacinamiento habitacional que permea a más del sesenta por ciento de la sociedad cubana. De esta cifra, el mayor por ciento lo ocupa la población negra y mestiza del país, cuyos barrios marginales y cuartería se han incrementado en los últimos años dados el déficit habitacional que padece la nación.
En una maltrecha vivienda, que se puede encontrar en cualquier lugar del país, pueden vivir hasta cuatro parejas matrimoniales, las cuales muchas veces comparten el mismo espacio. Esta tragedia trae aparejado el rechazo al otro, el malestar y un bajo incentivo emprendedor donde el fin siempre es el mismo: No conseguir nada.
Aquí radica una de las causas fundamentales de la violencia domestica. La pareja se siente mal, discute, se ofenden mutuamente y la impotencia de no poder resolver la situación hace que la culpa recaiga en ambos, aunque es la mujer la que en la mayoría de los casos es la que sale golpeada.
La pérdida de los valores fundamentales donde la familia es el eje fundamental para transmitirlo a sus descendientes, ha caído desde hace mucho tiempo en crisis total, lo cual trae aparejado una profunda miseria espiritual, y a sustituirlas acuden entonces la inmoralidad, el desapego del deber y la ruptura familiar como único medio de salir de la situación.
La prioridad que da el régimen a la construcción de hoteles destinados al turismo extranjero, aparejado a la creación de nuevos centros carcelarios, unidades militares y puntos de descanso para la policía, ha provocado una ruptura en los planes de construcción de viviendas para los grupos más desfavorecidos de la población y un alto índice de descontento por esta circunstancia, que se pretende palear con las nuevas medidas de descongelamiento de materiales de construcción con fines habitacionales, que dado el déficit de mano de obra y el aplazamiento en asumir el problema, no se resolverá siquiera a mediano plazo.
La mayoría habitacional del país, que son los negros y mestizos, seguirán casándose, tendrán, como es lógico, a sus hijos, esperando el milagro de tener su propia vivienda, sin seguridad de vivir para contarla.
martes, 24 de mayo de 2011
DE BLANCO LA DIGNIDAD
Untitled from MOVIMIENTO DE INTEGRACION RACIAL on Vimeo.
Video sobre las aguerridas y pacíficas mujeres que han realizado una importante batalla a fabor de los presos polítios cubanos, frente a un gobierno dictatorial y racista.
martes, 17 de mayo de 2011
La franja negra del Comité Central
Que Fidel Castro haya asistido a la Conferencia Internacional contra el racismo y la discriminación racial en Durban, Sudáfrica en el 2003.Y que haya estrechado la mano del máximo líder de la dignidad mundial y premio nobel de la paz, Nelson Mandela, no quiere esto decir que el ´régimen que él presidió durante casi cinco décadas haya eliminado el racismo antinegro. Aun con todas las posibilidades para hacerlo y en momentos cruciales de credibilidad para su régimen, faltó el combustible necesario, la espiritualidad y toma de conciencia de los cuadros dirigentes de este país, para, con la manga al codo y sin miramientos, dar el puntillazo final a un flagelo que hoy cobra nuevos bríos de reacomodamiento en la nación cubana, donde el afrocubano fue y sigue sin quererlo, como un ente sujeto al paternalismo racista.
Avergüenza la poca visión que ha tenido el régimen para darse cuenta de la existencia de un racismo creado desde el poder, con nuevos bríos y que se enorgullece de seguir presente en la nación cubana. Presente no sólo en su discurso, sino también en sus manifestaciones siempre tendentes a favorecer al mismo color de siempre como algo vitalicio en la obtención de los derechos, con elogios no siempre muy bien ganados, hacia cuadros dirigentes que luego, y por decirlo de algún modo, le dan la patada a la lata.
Por tanto es inquietante la miopía de algunos investigadores y estudiosos de la problemática racial que se ufanan de que el problema negro ha sido superado en Cuba.
El problema negro. Como si realmente el negro fuera el problema. ¿Por qué no analizar el asunto desde el causante de tanto daño a una raza desposeída y engañada desde el poder? ¿O es que acaso el negro es el provocador de sus problemas y no aquel que se los crea y le hace creer que él es el culpable? Ya nuestro Apóstol, José Martí, señalaba sobre el peligro que resulta para una nación la imposición de unos hombres sobre otros. En Cuba el racismo es un hecho innegable y actuante en todas las esferas del quehacer nacional.
Los afrocubanos no esperan que unos cuantos hermanos en el centro del poder, sean los idóneos para plantear y llevar a vías de extermino el racismo imperante en la Isla, si ello no viene concatenado con la parte más importante que es la población marginal, cuya historia se escribe con tinta invisible. No lo serán ni son representantes de su raza ni de la nación. Sabemos que la incondicionalidad política es uno de las cualidades que exige el régimen para validar a una persona. Por tanto ya esta cualidad es un impedimento para las acciones afirmativas que se deben tener en cuenta en la lucha contra el racismo.
Se sabe también que la unanimidad debe primar por encima de las opiniones personales, lo cual ya lleva una pérdida de la conciencia del yo propio y una sumisión automática a los dictámenes de la voz mandante, lo que conlleva a que estos afortunados afrodescendientes cubanos, que gracias a las innumerables críticas hechas al régimen de la Habana por el abuso constante y la discriminación racial hacia el negro, sean de hecho, la franja negra del Comité Central.
Y tampoco si no se escucha y se consideran los planteamientos de figuras decorosas que de forma independiente y en actuación ilegal por culpa del régimen que no los legaliza, han hecho planteamientos que pueden ayudar a la toma de certeras decisiones para la población negra de Cuba; porque en esta lucha, cualquier opinión digna debe tenerse en cuenta.
Avergüenza la poca visión que ha tenido el régimen para darse cuenta de la existencia de un racismo creado desde el poder, con nuevos bríos y que se enorgullece de seguir presente en la nación cubana. Presente no sólo en su discurso, sino también en sus manifestaciones siempre tendentes a favorecer al mismo color de siempre como algo vitalicio en la obtención de los derechos, con elogios no siempre muy bien ganados, hacia cuadros dirigentes que luego, y por decirlo de algún modo, le dan la patada a la lata.
Por tanto es inquietante la miopía de algunos investigadores y estudiosos de la problemática racial que se ufanan de que el problema negro ha sido superado en Cuba.
El problema negro. Como si realmente el negro fuera el problema. ¿Por qué no analizar el asunto desde el causante de tanto daño a una raza desposeída y engañada desde el poder? ¿O es que acaso el negro es el provocador de sus problemas y no aquel que se los crea y le hace creer que él es el culpable? Ya nuestro Apóstol, José Martí, señalaba sobre el peligro que resulta para una nación la imposición de unos hombres sobre otros. En Cuba el racismo es un hecho innegable y actuante en todas las esferas del quehacer nacional.
Los afrocubanos no esperan que unos cuantos hermanos en el centro del poder, sean los idóneos para plantear y llevar a vías de extermino el racismo imperante en la Isla, si ello no viene concatenado con la parte más importante que es la población marginal, cuya historia se escribe con tinta invisible. No lo serán ni son representantes de su raza ni de la nación. Sabemos que la incondicionalidad política es uno de las cualidades que exige el régimen para validar a una persona. Por tanto ya esta cualidad es un impedimento para las acciones afirmativas que se deben tener en cuenta en la lucha contra el racismo.
Se sabe también que la unanimidad debe primar por encima de las opiniones personales, lo cual ya lleva una pérdida de la conciencia del yo propio y una sumisión automática a los dictámenes de la voz mandante, lo que conlleva a que estos afortunados afrodescendientes cubanos, que gracias a las innumerables críticas hechas al régimen de la Habana por el abuso constante y la discriminación racial hacia el negro, sean de hecho, la franja negra del Comité Central.
Y tampoco si no se escucha y se consideran los planteamientos de figuras decorosas que de forma independiente y en actuación ilegal por culpa del régimen que no los legaliza, han hecho planteamientos que pueden ayudar a la toma de certeras decisiones para la población negra de Cuba; porque en esta lucha, cualquier opinión digna debe tenerse en cuenta.
martes, 10 de mayo de 2011
Nada que mendigar
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
La medida de un hombre no está en lo que hace en un momento de comodidad, sino cómo actúa en tiempos de reto y de controversia.
Martin Luther King Jr
A los afrocubanos nadie le regaló la libertad. Ella fue ganada por la entereza y hombradía de miles de esclavos que supieron tomar conciencia, aún con el analfabetismo colgado sobre sus vidas. Tampoco puede hablarse de una conformación de la nación cubana si no se tiene en cuenta, pero bien en cuenta, a sus verdaderos y principales protagonistas. Por encima de cualquier otro grupo étnico, y sin caer en exclusivismos, fue la población negra de Cuba quien dio a esta nación su carácter nacional, en un ajiaco con sabor a África. Y gracias a esta raza, hoy despreciada y llevada al último peldaño de la escala social, pudo este país librarse del coloniaje español y dejar de ser para la metrópolis una de sus principales propiedades de ultramar. Porque eso fuimos, eso fue esta Isla hasta que los negros dijeron basta. Y aunque no cabe duda de que el gran número de jefes mambises fueron blancos, la vida y la sangre que abonó esta tierra, el arrojo en la manigua, el valor contagiado a las caballerías, y los ochenta y dos mil muertos en la guerra, fueron protagonizados por los negros.
Por eso no hay que mendigar derechos, no hay que arrastrarse a ningún poder por dictatorial que sea para exigir lo que se ha ganado a punta de coraje y defendidos a la luz de cualquier época y razón.
Los miedos en las personas fortalecen poderes que se reorganizan y pujan siempre a favor de sus propios beneficios. Por tal razón no necesitamos negros como figuras decorativas en el Comité Central ni en ningún puesto de poder causante de daños y exclusiones. Tenemos derechos a ser los pintores y no modelos de barros.
El flujo de un discreto número de afrocubanos al Comité Central no es para satisfacer las necesidades del afrocubano en colectividad ni para resolver ningún problema inherente a la población en su conjunto con derecho a ser escuchada, sin bridas ni orejeras. Es la insustancialidad de un régimen que ha tenido que esperar más de cincuenta años para darse cuenta de que el negro existe.
Y si el negro existe, pues el negro tiene el derecho que da o quita la Ley en reclamar su soberanía, su autoestima y su estatus de ciudadano libre, como lo son, sin ganarlo, muchos blancos de aquellos descendientes encuevados al primer toque a degüello salido de la garganta de un negro contra España.
Esta selección demuestra algo más importante. Y aunque el afrocubano tiene derecho a participar en todas la decisiones con respeto al presente y futuro de la nación, esto demuestra, no ya una voluntad consciente del régimen, sino una orden de obediencia para continuar dividiéndonos en buenos y malos, apoyado en una ideología importada, blanca y siempre excluyente entre negros confiables y negros mercenarios, apátridas, peones del Imperio y toda una serie de calificativos que denigran al ser humano, a ese que es el único que tiene derecho a exigir lo que le corresponde.
No nos conformamos. Conformarse es seguir arrastrando los estereotipos que por siglos nos han mantenido en la exclusión, que por toda la historia nos ha mantenido obligados a vivir en una patria sin justicia social, en el silencio y la marginalidad. Conformarse con el incumplimiento de un régimen como el actual en Cuba, es otorgarle el crédito que no merece; no ya sobre los negros, sino con una inmensa mayoría ciudadana, obligada a decir sí o perecer en el reclamo y verificación de sus derechos, aunque marchen en la Plaza un primero de mayo. No nos conformamos porque eso sería sembrar la duda entre nosotros mismos, pelear negro contra negro, que es lo que en cualquier momento puede evocar el régimen y lavarse las manos como Poncio Pilatos.
Vivir dignamente es el derecho a reclamar derechos, y a no dejarnos involucrar en el discurso demagogo de un sistema que no cree ni en su propia existencia como fuerza política. Es también la consideración y respeto hacia el blanco digno y antirracista, que es la fuerza que necesitamos. Y el NO progresivo y perenne a una dictadura, que en su discurso político, su engallamiento y su auto impuesto título de ideólogo mundial, nos avasalla y desprecia.
(Mackandal)
La medida de un hombre no está en lo que hace en un momento de comodidad, sino cómo actúa en tiempos de reto y de controversia.
Martin Luther King Jr
A los afrocubanos nadie le regaló la libertad. Ella fue ganada por la entereza y hombradía de miles de esclavos que supieron tomar conciencia, aún con el analfabetismo colgado sobre sus vidas. Tampoco puede hablarse de una conformación de la nación cubana si no se tiene en cuenta, pero bien en cuenta, a sus verdaderos y principales protagonistas. Por encima de cualquier otro grupo étnico, y sin caer en exclusivismos, fue la población negra de Cuba quien dio a esta nación su carácter nacional, en un ajiaco con sabor a África. Y gracias a esta raza, hoy despreciada y llevada al último peldaño de la escala social, pudo este país librarse del coloniaje español y dejar de ser para la metrópolis una de sus principales propiedades de ultramar. Porque eso fuimos, eso fue esta Isla hasta que los negros dijeron basta. Y aunque no cabe duda de que el gran número de jefes mambises fueron blancos, la vida y la sangre que abonó esta tierra, el arrojo en la manigua, el valor contagiado a las caballerías, y los ochenta y dos mil muertos en la guerra, fueron protagonizados por los negros.
Por eso no hay que mendigar derechos, no hay que arrastrarse a ningún poder por dictatorial que sea para exigir lo que se ha ganado a punta de coraje y defendidos a la luz de cualquier época y razón.
Los miedos en las personas fortalecen poderes que se reorganizan y pujan siempre a favor de sus propios beneficios. Por tal razón no necesitamos negros como figuras decorativas en el Comité Central ni en ningún puesto de poder causante de daños y exclusiones. Tenemos derechos a ser los pintores y no modelos de barros.
El flujo de un discreto número de afrocubanos al Comité Central no es para satisfacer las necesidades del afrocubano en colectividad ni para resolver ningún problema inherente a la población en su conjunto con derecho a ser escuchada, sin bridas ni orejeras. Es la insustancialidad de un régimen que ha tenido que esperar más de cincuenta años para darse cuenta de que el negro existe.
Y si el negro existe, pues el negro tiene el derecho que da o quita la Ley en reclamar su soberanía, su autoestima y su estatus de ciudadano libre, como lo son, sin ganarlo, muchos blancos de aquellos descendientes encuevados al primer toque a degüello salido de la garganta de un negro contra España.
Esta selección demuestra algo más importante. Y aunque el afrocubano tiene derecho a participar en todas la decisiones con respeto al presente y futuro de la nación, esto demuestra, no ya una voluntad consciente del régimen, sino una orden de obediencia para continuar dividiéndonos en buenos y malos, apoyado en una ideología importada, blanca y siempre excluyente entre negros confiables y negros mercenarios, apátridas, peones del Imperio y toda una serie de calificativos que denigran al ser humano, a ese que es el único que tiene derecho a exigir lo que le corresponde.
No nos conformamos. Conformarse es seguir arrastrando los estereotipos que por siglos nos han mantenido en la exclusión, que por toda la historia nos ha mantenido obligados a vivir en una patria sin justicia social, en el silencio y la marginalidad. Conformarse con el incumplimiento de un régimen como el actual en Cuba, es otorgarle el crédito que no merece; no ya sobre los negros, sino con una inmensa mayoría ciudadana, obligada a decir sí o perecer en el reclamo y verificación de sus derechos, aunque marchen en la Plaza un primero de mayo. No nos conformamos porque eso sería sembrar la duda entre nosotros mismos, pelear negro contra negro, que es lo que en cualquier momento puede evocar el régimen y lavarse las manos como Poncio Pilatos.
Vivir dignamente es el derecho a reclamar derechos, y a no dejarnos involucrar en el discurso demagogo de un sistema que no cree ni en su propia existencia como fuerza política. Es también la consideración y respeto hacia el blanco digno y antirracista, que es la fuerza que necesitamos. Y el NO progresivo y perenne a una dictadura, que en su discurso político, su engallamiento y su auto impuesto título de ideólogo mundial, nos avasalla y desprecia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)