Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
El próximo Congreso del régimen cubano, excluyente de los ideales más auténticos de la población y de la herencia democrática que nos legaron los padres fundadores de la nación, no favorecerá las expectativas de apertura y derechos humanos de la sociedad cubana. Será un congreso como todos los que han tenido lugar bajo este régimen, tendente al favoritismo de una cúpula gobernante y fortalecimiento del modelo totalitario, con la liberación forzada de un millón de cubanos de los puestos de trabajo y escasas opciones laborales distante de motivar el incentivo espiritual.
Quizá la diferencia con respecto a los anteriores sea la aguda crisis que atraviesa el país y los manotazos ciegos que lanza el régimen para sofocarla, algo imposible de lograr sin autenticas aperturas y un plebiscito ante la mirada de expertos internacionales, para que el pueblo, los dueño de la Patria, decidan, sin miedo y sin cabildeos, el rumbo que debe tomar la nación cubana.
No le será tampoco un congreso fácil como a los que están acostumbrados. Harán maromas en el aire para salir airosos de la batalla unilateral y dar a entender al mundo que existe un serio debate dentro de las masas cuando en realidad lo que prima es la privatización de un debate abierto y consustancial a la idiosincrasia del cubano.
Pero el desencanto por el desapego y el desalojo laboral, por las mentiras y promesas incumplidas desde la época de los dinosaurios, bajos salarios y el escape y desarticulación de las familias, quedan en la mente y los sentimientos de una ciudadanía dispuesta a no dejarse avasallar por más sus derechos y rechazan despectivamente a los que a conveniencia propia han cambiado el rumbo de la Patria.
En 1968 se llevó a cabo lo que el régimen llamó acciones revolucionarias consistentes en la eliminación de la propiedad privada, que hoy se reanudan de nuevo dado el contundente fracaso de esa medida. Luego vino la renovación de la economía con su nueva directiva y la rectificación de errores y conductas negativas dado el rosario de inmoralidades y saqueo por parte de algunos dirigentes, siempre encaminadas al fortalecimiento del régimen y su cuerpo represivo como el ejército y la policía política, sin que hasta el momento el pueblo haya visto tales beneficios.
Pienso que este sexto Congreso del totalitarismo cubano que se cocina a boca jarro y del que no se espera otra cosa que no sea más de lo mismo, si no le entran con la manga al codo y se coge al toro por los cuernos, y se le da al pueblo los beneficios a los que tiene pleno derecho, el séptimo, si es que llegan hasta allá, tendrán que hacerlo a punta de bayonetas.
martes, 15 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
DEL ANHELO MARTIANO
Por Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
¿Del tirano? Del tirano
Di todo, di más!; y clava
Con furia de mano esclava
Sobre su oprobio al tirano
José Martí
Martí llamaba hermano a todo aquel que amaba a Cuba. La vida misma de Martí, como bien lo define Andrés Rivero Agüero, quien fuera entonces Ministro de Educación y prologuista de la Obra Completa del Apóstol con motivo del Centenario de su nacimiento en 1953, fue madre de su obra y su obra fue Cuba. No como ente geográfico, sino como pueblo libre, como Estado Soberano, como Nación. La figura ingente de Martí encarna cual ninguna el concepto y la síntesis suprema de nuestra nacionalidad.
No cabe duda de que ese Martí de carne y hueso, el Apóstol de la independencia cubana, ha sido groseramente diluido, tergiversado y empequeñecido, con la llegada al poder de la tiranía de los hermanos Castro.
Es por ello que quien desee conocer al hombre de la Calle Paula y quien amὁ como nadie a su patria, no podrá encontrarlo en el centro que vergonzosamente lleva su nombre. Pues lejos de ser un centro de estudios martianos, responde, por obra y gracia del interés mezquino, a darnos una caricatura del Apóstol que rompe con todos los parámetros de la ética histórica y las evidencias antropológicas ante la figura de quien debe ser el Martí verdadero.
Mucho se habla, eso sí, del Martí antiimperialista. Por supuesto que fustigó lo mal hecho de los Estados Unidos.
Peo no se habla del Martí que admiró a la pujante nación americana y entusiasmado hizo voto de aprobación por el Partido Republicano de los Estados Unidos. Fustigó elegante y lucido el racismo, deuda pendiente del actual gobierno con la población afrodescendiente de la Isla cautiva; y rechazó de cuajo al entonces naciente sistema socialista, por llevar al sometimiento servil de los pueblos y al desenfrenado control absoluto de sus regímenes; de la ambición de poder y de las obligaciones de los gobiernos para sus pueblos.
Pero los Estados Unidos fue mucho más para Martí. Ese fue el país, como al igual que muchos otros cubanos, pasó la mayor parte de su exilio, donde agigantó su estatura intelectual y fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892.
José Martí, como dijo José Lezama Lima, es el misterio que nos acompaña. Pero ese misterio se hará palpable, cuando en una Cuba democrática, todos los nacidos en ella y desde cualquier parte del mundo, tengamos para siempre una patria que haga honor a su nombre. Y sea su máximo anhelo, la brújula que nos alumbre y nos conduzca a cristalizar la nación que debe ser, y será, ‟con todos y para el bien de todos”.
(Mackandal)
¿Del tirano? Del tirano
Di todo, di más!; y clava
Con furia de mano esclava
Sobre su oprobio al tirano
José Martí
Martí llamaba hermano a todo aquel que amaba a Cuba. La vida misma de Martí, como bien lo define Andrés Rivero Agüero, quien fuera entonces Ministro de Educación y prologuista de la Obra Completa del Apóstol con motivo del Centenario de su nacimiento en 1953, fue madre de su obra y su obra fue Cuba. No como ente geográfico, sino como pueblo libre, como Estado Soberano, como Nación. La figura ingente de Martí encarna cual ninguna el concepto y la síntesis suprema de nuestra nacionalidad.
No cabe duda de que ese Martí de carne y hueso, el Apóstol de la independencia cubana, ha sido groseramente diluido, tergiversado y empequeñecido, con la llegada al poder de la tiranía de los hermanos Castro.
Es por ello que quien desee conocer al hombre de la Calle Paula y quien amὁ como nadie a su patria, no podrá encontrarlo en el centro que vergonzosamente lleva su nombre. Pues lejos de ser un centro de estudios martianos, responde, por obra y gracia del interés mezquino, a darnos una caricatura del Apóstol que rompe con todos los parámetros de la ética histórica y las evidencias antropológicas ante la figura de quien debe ser el Martí verdadero.
Mucho se habla, eso sí, del Martí antiimperialista. Por supuesto que fustigó lo mal hecho de los Estados Unidos.
Peo no se habla del Martí que admiró a la pujante nación americana y entusiasmado hizo voto de aprobación por el Partido Republicano de los Estados Unidos. Fustigó elegante y lucido el racismo, deuda pendiente del actual gobierno con la población afrodescendiente de la Isla cautiva; y rechazó de cuajo al entonces naciente sistema socialista, por llevar al sometimiento servil de los pueblos y al desenfrenado control absoluto de sus regímenes; de la ambición de poder y de las obligaciones de los gobiernos para sus pueblos.
Pero los Estados Unidos fue mucho más para Martí. Ese fue el país, como al igual que muchos otros cubanos, pasó la mayor parte de su exilio, donde agigantó su estatura intelectual y fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892.
José Martí, como dijo José Lezama Lima, es el misterio que nos acompaña. Pero ese misterio se hará palpable, cuando en una Cuba democrática, todos los nacidos en ella y desde cualquier parte del mundo, tengamos para siempre una patria que haga honor a su nombre. Y sea su máximo anhelo, la brújula que nos alumbre y nos conduzca a cristalizar la nación que debe ser, y será, ‟con todos y para el bien de todos”.
martes, 1 de febrero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
Reconocimiento a la vergüenza
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Momento de orgullo y empoderamiento para los afrodescendientes debe constituir la decisión de la Organización de Naciones Unidas al declarar el año 2011 como año del afrodescendiente, lo que significa un paso de avance en la toma de conciencia colectiva a la vez que da un voto de credibilidad a los distintos actores que luchan contra la discriminación racial.
En Cuba, un país con mayoría poblacional de negros y mestizos esta decisión ha sido acogida con opacidad. No importa que la próxima y esperada Feria del Libro a celebrarse en la Isla esté dedicada al hermano pueblo haitiano, cuya decisión tiende más al cacareo político que a la verdadera transparencia de la sensibilidad humana. Mañana puede estar dedicada a los mamelucos, sin que por eso cambie nada. Todo es posible según sople el viento y hacia donde vayan encaminados los intereses impositivo y político que el régimen de la Habana estime conveniente.
Pero si colateralmente y sin pasionismo, hay un sector de la población cubana que merece reconocimiento y ser escuchada, ella tiene un nombre׃ Los negros cubanos. Y no por ser negros ni llevar en sus vidas la ignominia histórica de la esclavitud.
El desarrollo económico que alcanzo Cuba durante la época colonial fue gracias al trabajo de quienes llegaron maniatados y a fuerza de latigazos. Esos negros representan hasta el momento presente la fuerza motriz de la economía cubana y llenaron de oro los bolsillos de sus represores.
Nadie podrá escribir con veracidad la historia de las luchas independentistas de Cuba, si antes no resalta la participación de la población negra, que en mayoría abrumadora a cualquier otro grupo étnico se sumó a las getas libertarias con la esperanza de alcanzar una vida mejor, vida que jamás les llegó después del exterminio de un buen número de ellos llevado a cabo por sus compatriotas blancos de las guerras independentista y que tuvo como colofón la masacre de los Independientes de Color en 1912.
La dedicación del año 2011 a la población afrodescendiente, deja bien claro al régimen de la Habana, que el racismo revolucionario que sufre la población de Cuba, es curable desde cualquier punto de vista, si este país tuviera la oportunidad de vivir en democracia, y tener un gobierno al servicio de los intereses, las ansias y los anhelos de la ciudadanía.
(Mackandal)
Momento de orgullo y empoderamiento para los afrodescendientes debe constituir la decisión de la Organización de Naciones Unidas al declarar el año 2011 como año del afrodescendiente, lo que significa un paso de avance en la toma de conciencia colectiva a la vez que da un voto de credibilidad a los distintos actores que luchan contra la discriminación racial.
En Cuba, un país con mayoría poblacional de negros y mestizos esta decisión ha sido acogida con opacidad. No importa que la próxima y esperada Feria del Libro a celebrarse en la Isla esté dedicada al hermano pueblo haitiano, cuya decisión tiende más al cacareo político que a la verdadera transparencia de la sensibilidad humana. Mañana puede estar dedicada a los mamelucos, sin que por eso cambie nada. Todo es posible según sople el viento y hacia donde vayan encaminados los intereses impositivo y político que el régimen de la Habana estime conveniente.
Pero si colateralmente y sin pasionismo, hay un sector de la población cubana que merece reconocimiento y ser escuchada, ella tiene un nombre׃ Los negros cubanos. Y no por ser negros ni llevar en sus vidas la ignominia histórica de la esclavitud.
El desarrollo económico que alcanzo Cuba durante la época colonial fue gracias al trabajo de quienes llegaron maniatados y a fuerza de latigazos. Esos negros representan hasta el momento presente la fuerza motriz de la economía cubana y llenaron de oro los bolsillos de sus represores.
Nadie podrá escribir con veracidad la historia de las luchas independentistas de Cuba, si antes no resalta la participación de la población negra, que en mayoría abrumadora a cualquier otro grupo étnico se sumó a las getas libertarias con la esperanza de alcanzar una vida mejor, vida que jamás les llegó después del exterminio de un buen número de ellos llevado a cabo por sus compatriotas blancos de las guerras independentista y que tuvo como colofón la masacre de los Independientes de Color en 1912.
La dedicación del año 2011 a la población afrodescendiente, deja bien claro al régimen de la Habana, que el racismo revolucionario que sufre la población de Cuba, es curable desde cualquier punto de vista, si este país tuviera la oportunidad de vivir en democracia, y tener un gobierno al servicio de los intereses, las ansias y los anhelos de la ciudadanía.
martes, 11 de enero de 2011
RELACIÓN DE SERVIDUMBRE
Manuel Aguirre Lavarrere
(Mackandal)
Los debates que se vienen llevando a cabo con víspera al sexto congreso de los comunistas cubanos, están basados fundamentalmente en la preferencia de rango. Aunque se hable de revolución del pueblo y para el pueblo, aunque se trate de hipnotizar a las masas bajo agotadas consignas de adoctrinamiento, que es visible escuchar en la boca de ministros como Marino Murillo y el propio jefe del gobierno, Raúl Castro Ruz la obligada militancia en torno a la obediencia que debe primar en la ciudadanía sobre los acuerdos tomados por los únicos que verdaderamente tienen voz y voto en Cuba, cuya liberad de expresión no corre el riesgo de ser encarcelada ni reprimidas. Pues el cuentico a lo tía tata de que todos podemos hablar, oculta, a mi juicio, una segunda intentona golpista justamente dirigida la restricción y calamidades del pueblo, con vistas a el fortalecimiento del régimen.
Cuba vive momentos de incertidumbre. La poca credibilidad de un régimen despótico y dictatorial sólo puede anidar en las mentes de quienes justifican los errores pasados y recientes con los enfrentamientos ideológicos con los Estados Unidos y la Unión Europea, que ahora, más que nunca, a puestos los puntos sobre las íes para dejar en claro sus condiciones para el levantamiento de la llamada Posición Común respecto a Cuba y muy bien acogida por la oposición pacífica en la Isla y por ciudadanos que, aunque no totalmente en desacuerdo con el régimen, comprenden la necesidad imperiosa de cambios a favor de la patria y las libertades ciudadanas recogidas en los distintos tratados internacionales, a los que Cuba, aun comprometida con muchos de ellos, es incapaz de cumplir ni siquiera someramente.
Las conquistas alcanzadas por la clase obrera cubana tras años de sacrificio y asesinatos de sus más emblemáticos líderes, han devenido en una relación de servidumbre entre el estado y el pueblo. Nada de fraternal tienen los acuerdos tomados en el Parlamento de los comunistas cubanos. Nada que ver con los derechos que deben primar en una ciudadanía a los que los gobiernos están obligados a cumplir y ser participes de ellos, y muy lejos están de ser verdaderos acuerdos soberanos, pues hoy, como nunca antes, los cubanos hemos perdido el orgullo patrio y la soberanía. Sὁlo el régimen que desgobierna a Cuba ejerce su soberanía sobre la voluntad y las ansias libertarias de un pueblo cansado de mentiras y manipulaciones políticas, propias de los regímenes al estilo del derrocado gobierno sádico de Saddam Hussein, que tras esconderse en una cloaca durante la invasión libertaria de los Estados Unidos, purgó sus culpas con una cuerda en el cuello, para orgullo de su pueblo, venganza de los kurdos y alivio espiritual de toda Asia.
makandalmm@yahoo.com
(Mackandal)
Los debates que se vienen llevando a cabo con víspera al sexto congreso de los comunistas cubanos, están basados fundamentalmente en la preferencia de rango. Aunque se hable de revolución del pueblo y para el pueblo, aunque se trate de hipnotizar a las masas bajo agotadas consignas de adoctrinamiento, que es visible escuchar en la boca de ministros como Marino Murillo y el propio jefe del gobierno, Raúl Castro Ruz la obligada militancia en torno a la obediencia que debe primar en la ciudadanía sobre los acuerdos tomados por los únicos que verdaderamente tienen voz y voto en Cuba, cuya liberad de expresión no corre el riesgo de ser encarcelada ni reprimidas. Pues el cuentico a lo tía tata de que todos podemos hablar, oculta, a mi juicio, una segunda intentona golpista justamente dirigida la restricción y calamidades del pueblo, con vistas a el fortalecimiento del régimen.
Cuba vive momentos de incertidumbre. La poca credibilidad de un régimen despótico y dictatorial sólo puede anidar en las mentes de quienes justifican los errores pasados y recientes con los enfrentamientos ideológicos con los Estados Unidos y la Unión Europea, que ahora, más que nunca, a puestos los puntos sobre las íes para dejar en claro sus condiciones para el levantamiento de la llamada Posición Común respecto a Cuba y muy bien acogida por la oposición pacífica en la Isla y por ciudadanos que, aunque no totalmente en desacuerdo con el régimen, comprenden la necesidad imperiosa de cambios a favor de la patria y las libertades ciudadanas recogidas en los distintos tratados internacionales, a los que Cuba, aun comprometida con muchos de ellos, es incapaz de cumplir ni siquiera someramente.
Las conquistas alcanzadas por la clase obrera cubana tras años de sacrificio y asesinatos de sus más emblemáticos líderes, han devenido en una relación de servidumbre entre el estado y el pueblo. Nada de fraternal tienen los acuerdos tomados en el Parlamento de los comunistas cubanos. Nada que ver con los derechos que deben primar en una ciudadanía a los que los gobiernos están obligados a cumplir y ser participes de ellos, y muy lejos están de ser verdaderos acuerdos soberanos, pues hoy, como nunca antes, los cubanos hemos perdido el orgullo patrio y la soberanía. Sὁlo el régimen que desgobierna a Cuba ejerce su soberanía sobre la voluntad y las ansias libertarias de un pueblo cansado de mentiras y manipulaciones políticas, propias de los regímenes al estilo del derrocado gobierno sádico de Saddam Hussein, que tras esconderse en una cloaca durante la invasión libertaria de los Estados Unidos, purgó sus culpas con una cuerda en el cuello, para orgullo de su pueblo, venganza de los kurdos y alivio espiritual de toda Asia.
makandalmm@yahoo.com
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